El pasado Julio hice una entrada en la que preguntaba: ¿quieres saber lo que dicen los expertos sobre las altas capacidades? Era a propósito de un libro imprescindible para los estudiosos de este tema, publicado por la American Psychological Association, que tiene como editor principal a Steven I. Pfeiffer, quien escribió un libro que, como sabes, acabamos de publicar en español.

Una de las razones por las que los mitos, los prejuicios y los errores, sobre las altas capacidades persisten es, a mi juicio, porque las personas que deberían hacerlo, leen poco, se actualizan escasamente y no se acercan a las fuentes más autorizadas. Como ya señalé, cada vez va quedando menos espacio al error, pues poco a poco vamos ofreciendo más y más información de calidad y en nuestra lengua, para remover toda posible barrera, así que el que no se actualice será porque no quiere hacerlo. La educación de los más capaces, como la de todos, no es una cuestión de opiniones, es una cuestión de evidencias.

Volviendo al libro de la APA. Escribí, en el mismo, un capítulo (el 4), junto a mi buena amiga y colega Joan Freeman. En él dábamos cuenta de la situación de la educación de los más capaces en Europa.  Quiero traducir las conclusiones a las que llegamos después de llevar a cabo el análisis de los datos recogidos en numerosos países. También puedes descargarte material complementario que no está en el capítulo, incluido el cuestionario, desde este enlace. Solo te pido que si lo usas tengas la amabilidad de citar su procedencia y autores.

Algunas de las consideraciones finales, traducidas al español, te las ofrezco a continuación, si bien te recomiendo leer, si te es posible, el capítulo entero:

1. Los términos de la identificación a menudo se refieren a los logros o rendimientos escolares, pero sería mucho menos derrochador poner mayor énfasis en el descubrimiento del potencial. Tal ampliación del alcance de la identificación la haría más inclusiva, potencialmente minimizaría las preocupaciones sobre el elitismo y ayudaría a los niños altamente capaces de entornos educativos pobres o desfavorecidos.

2. Los cambios inevitables y constantes de los responsables educativos y altos funcionarios de los gobiernos implican que las políticas, a menudo, son a corto plazo e influenciadas por personalidades y visiones individuales.

3. La financiación disponible no es segura ni uniforme, obligando a los implicados a competir por fuentes que pueden ser inapropiadas, como el equipamiento del aula.

4. Algunas escuelas pueden resistirse a la preocupación especial por los dotados, ya sea por concepciones erróneas o por ideología. Sin maestros motivados en el aula, es difícil poner en práctica cualquier política.

5. Los responsables educativos de las Administraciones no siempre reciben descripciones claras de los investigadores y profesionales sobre los alumnos a los que se les pide que apoyen.

Sin embargo, hemos identificado algunas formas de superar estos obstáculos:

1. Las escuelas y los maestros podrían ser recompensados, ​​con estatus o dinero, por reconocer y atender a sus alumnos con más potencial. Esto significaría que las escuelas vendrían obligadas
a rendir cuentas del rendimiento de los alumnos de más capacidad, como lo hacen sobre el progreso escolar de todos los demás niños.

2. Las medidas educativas para los alumnos más capaces deberían ser integrales en las escuelas normales, mientras que también se debe ofrecer ayuda especial en áreas de dominio específicas. Las opciones incluyen entornos de aprendizaje, aprendizaje acelerado y estudios de ampliación.

3. La enseñanza convencional con un enfoque creativo-imaginativo y de mentalidad abierta es más probable que estimule a los más capaces a expandir su potencial creativo que la memorización.

4. Las redes de actividades fuera de la escuela deberían estar ampliamente disponibles dentro y entre los países, para reunir a estudiantes de ideas afines. Esto podría llevarse a cabo a través de clases magistrales, escuelas especializadas, universidades, organismos profesionales, clubes deportivos, orquestas, clases de arte, Internet, etc.

5. Los costos no deben ser una barrera importante para las iniciativas destinadas a apoyar a los estudiantes altamente capacitados en las escuelas estatales no selectivas. Pero donde el dinero sea escaso, las actividades para los dotados y con talento pueden parecer más un dispositivo de racionamiento para viajes populares que un medio de educación de alto nivel.

6. A los estudiantes se les debe permitir salir y entrar en la categoría de talentosos y capaces. Esto les permitiría experimentar el aprendizaje de alto nivel en áreas particulares con la posibilidad de probar con los demás.

7. Los educadores en diferentes países tienen mucho que aprender del estudio cuidadoso de las políticas y prácticas de otros. Pero la aceptación sin más de programas de otros lugares puede tener poco éxito.


Mucho más lo puedes encontrar en el capítulo, que incluiré en esta misma entrada en el momento en que reciba la autorización del editor, que es quien tiene los derechos de copyright del mismo. Espero que este breve resumen os sirva para tener una visión de conjunto, con sus luces y sombras. ¡Queda mucho por hacer!






Ya ha llovido algo desde que comencé en este blog a hablar de la atención a los alumnos de más capacidad y el desarrollo de su talento. No me rindo.  Esta vez te propongo solo siete puntos, pero con toda intención de recordar que si los centros educativos, también lo universitarios, no abordan en serio este asunto, no deberían ni pronunciar la expresión: "educación personalizada", y sobre ellos, no quiero ser tremendista, pesará una gran hipoteca social por negligencia, ignorancia o desinterés. Ya lo decía Caroly Callahan hace unos años.

“Whatever we do, the highly able students will still be there in schools. Hence, we need to do our best to ensure that we don't jeopardize their welfare through lack of knowledge, inappropriate actions, or neglect” Carolyn M. Callahan, Journal for the Education of the Gifted, 19(2), p. 149, 1996

Es mucho lo que hay que hacer y muchas también las razones por las que hacerlo. Porque sí, es posible un sistema educativo mejor.

Esta entrada se basa en otra anterior, que escribí en el ya lejano 2012, que modifico y adapto a los tiempos que corren. ¿Qué habrá pasado en la vida de tantos jóvenes en estos cinco años? ¿Qué habrá sido de su talento? ¿Qué hicieron sus profesores por ayudarles a desplegar su potencial? ¿Cuántos habrán tenido éxito? ¿Cuántos habrán fracasado? ¿Qué se ha perdido la sociedad sin sus contribuciones? ¿O qué ha ganado con las que se hubieren producido?

Voy a establecer 7 tesis o principios, nada improvisadas, ¡te lo aseguro! Te propongo sobre los mismos una tarea: que respondas (basta con que lo hagas mentalmente, o con tus compañeros de claustro, de asociación, etc.) si estás de acuerdo y por qué, o si estás en desacuerdo y, entonces, justifiques tu respuesta. Y, sobre todo, que indiques los argumentos científicos y educativos en los que se apoyan tus respuestas. Vamos allá.

1. El futuro de las sociedades se afianza en la promoción de la excelencia de todos sus ciudadanos desde las más tempranas edades, pero es necesario reconocer que el talento que no se cultiva puede perderse o, al menos, no alcanzar el grado de desarrollo que podría lograr con una acción educativa bien planificada. Reconociendo que la excelencia para algunos será modesta o escasa, aunque necesaria, para otros imponente, pero imprescindible. Todos somos distintos, pero todos tenemos un potencial de optimización que no podemos despreciar, que nadie debería impedir que se realice a su tiempo y del modo conveniente.

2. Es una imperiosa necesidad llevar a cabo procesos de evaluación de las capacidades para el aprendizaje (en cualquier área o ámbito) de todos los alumnos, sistemáticos y periódicos, desde edades tempranas, para que ello permita intervenir estimulando el desarrollo del talento de cada uno. Un centro educativo, un profesor, que no conozca el potencial de cada alumno y lo que razonablemente debe esperar de su rendimiento, que no determine con precisión lo que sabe y domina cada uno y lo que no, no está en condiciones de promover un proceso de aprendizaje cabal y eficaz. Sería como el patrón de una embarcación que navegara día tras día pero sin saber a qué puerto se dirige.

3. Es de justicia que el sistema educativo identifique a los más capaces para ofrecerles la mejor educación posible, aquella acorde con sus capacidades, motivaciones e intereses. Que los centros educativos conozcan el nivel de competencia de todos sus alumnos es esencial para que puedan darle, a cada uno, lo que realmente necesita.

4. Cultivar y promover el talento es una exigencia de la igualdad de oportunidades que lleva a dar a cada uno la educación que precisa. Es nefasto confundir igualdad con equidad porque esto produce injusticia. Más aún, pensar que la escuela está para fomentar la primera y no la segunda es una catástrofe educativa. La escuela y la educación, entre otras muchas cosas, están para: a) hacer realidad lo que no son, en principio, más que dudosas potencialidades; b) para conseguir que potencial y rendimiento se equiparen; c) para hacer, en suma, que las personas sean felices. Y no lo serán si se impide, por acción u omisión, su desarrollo. Se pueden ver más argumentos aquí

5. Es urgente romper con los mitos y prejuicios sociales y educativos que frenan el reconocimiento de los más capaces y su desarrollo. He escrito sobre esto abundantemente. Puedes verlo desde aquí.

6. Debemos fomentar un sistema educativo que promueva la excelencia, lo que mejorará la educación de todos. Además, favorecerá que el talento de los más capaces sea puesto al servicio de la sociedad y lidere la construcción de un futuro mejor. Como dijera el profesor Stanely, "no debemos olvidar que ellos [los más capaces] nos necesitan ahora, pero nosotros los necesitaremos a ellos mañana".

7. Es preciso crear las condiciones para que los agentes sociales y económicos puedan intervenir en la financiación de programas de desarrollo del talento en las diversas edades, llevando el mecenazgo a niveles similares al de otros países. Es interesante ver las acciones que se llevan en otros lugares como la Giving Pledge, sobre la que escribí aquí.

Termino con una afirmación de perogrullo: "El talento no crece en los árboles", ¿o sí?

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P. S. Te recomiendo leer este artículo donde expertos de varios países hablan de sus sistemas educativos. Puede darte ideas sobre lo que debemos, o no, hacer:
http://www.xlsemanal.com/actualidad/20111204/magazine-fondo-educacion-mayores-541.html





Pocas cosas hay tan importantes en el desarrollo personal como la capacidad de discernimiento, de análisis, como el pensamiento crítico, en suma, que a través de la reflexión y el cuestionamiento nos permite avanzar en la construcción de nuestro conocimiento, evitando falacias, sorteando sofismas, afinando nuestros juicios sobre los hechos y las circunstancias que nos rodean. En un mundo en el que las informaciones fluyen a velocidad de vértigo, no tener capacidad de discernimiento es como ir "al garete" en una embarcación que se ha quedado sin medios de propulsión y gobierno.

Y es que la capacidad crítica está íntimamente relacionada con la prudencia, esa cualidad que nos lleva a "actuar en el acto", después de haber ponderado las circunstancias. El que no discierne está al albur de los vientos que soplen; el que no distingue es blanco fácil de la manipulación. El que se deja llevar por la pasión ahoga su propia razón.

No quiero hacer un preámbulo de filosofía de la educación, pero no me resisto a señalar que el que no tiene pensamiento crítico no es libre, pues la libertad se manifiesta en la decisión (aunque no se agote en ella, naturalmente) y no está en condiciones de decidir quien no es capaz de discernir, que eso es el pensamiento crítico. Por otra parte, es muy importante en todos los procesos de pensamiento científico, de elaboración de argumentos, de contrastación de hipótesis, etc.

La tabla que he adaptado de su original inglés es muy versátil y puede aplicarse a multitud de tareas dentro del trabajo intelectual, en cualquier nivel educativo y cualquier materia. Ante una tarea intelectual sería bueno acostumbrar a nuestros alumnos a hacerse algunas o muchas de estas preguntas. ¿Qué decir de los alumnos más capaces?

Espero que os resulte de utilidad en vuestro trabajo como educadores: padres o profesores.


El título de esta entrada plantea una pregunta que no tiene una única respuesta, quizá no tenga respuesta, pero sí debería tener una solución; que tampoco será única. Acabamos de poner a disposición de los lectores interesados la versión electrónica del libro del profesor Pfeiffer (en pocos días habrá otra en papel), al que ya me refería en una entrada anterior. Me ha parecido que el prólogo que escribí, junto con Roberto Ranz, para la edición española de este magnifico libro, sería un buen texto para incluir hoy aquí. Así lo hago. Espero  que os incite a leer el libro. ¡Merece mucho la pena!

Podéis acceder al mismo desde este aquí.

"Pocos ámbitos hay en la educación tan estudiados -y con tanta investigación solvente- como el que trata este libro que ahora tienes en las manos. Si esta afirmación es cierta, y lo es, créelo, ¿cómo es posible que tantos mitos y concepciones erróneas sigan tan presentes? Quizás no haya una respuesta única a esta pregunta: falta de actualización de los profesionales, lectura de fuentes no siempre relevantes o autorizadas, prejuicios personales, ideas preconcebidas, experiencias personales negativas, creer que toda opinión vale…

La literatura es abundante sobre las altas capacidades y el desarrollo del talento, particularmente en los EE.UU, aunque en Europa tenemos muy reconocidos investigadores, en España también. Siendo así, no siempre es fácil hacer que las “ideas madre” que conforman la estructura de nuestro campo de estudio lleguen a la escuela o a los orientadores, a los legisladores y, desde luego, a las familias.

Por ejemplo, ¿Cuántos responsables educativos han leído los monográficos sobre altas capacidades y desarrollo del talento que hemos publicado en los años precedentes en castellano? ¿Cuántas de las ideas allí expuestas han pasado a formar parte del ideario de los centros educativos y sus profesores? ¿Cuántos centros evalúan la competencia y potencial de sus alumnos para personalizar su educación? ¿Cuántos identifican y evalúan de manera periódica a sus alumnos más capaces?

Por eso, algunos hemos buscado otros caminos para hacer llegar el conocimiento y la investigación a sus destinatarios últimos, por ejemplo a través de las redes sociales y los blogs. Es cierto que hemos avanzado mucho en España en las últimas décadas, pues actualmente contamos con, al menos, cuarenta y cinco asociaciones de padres en todo el territorio y diversos grupos de investigación en algunas universidades, que tienen una trayectoria consolidada; en algunas se imparten asignaturas sobre el particular; el estado ha legislado, las comunidades también lo han hecho, pero con muy diversa fortuna y acierto.

Hay un par de datos que permiten certificar que, si bien hemos avanzado, el progreso ha sido insuficiente, lento y, en ocasiones, en la dirección equivocada al confundir a los más capaces con lo que no son. El primero es que siguen operando ideas y conceptos sobre las altas capacidades que son difícilmente sostenibles hoy en día, más propios de los estudios de Terman en el primer tercio del siglo pasado. El otro, más definitivo aún, es que apenas hay poco más de veintitrés mil alumnos identificados en España como poseedores de altas capacidades. ¿Cuántos deberían haber sido identificados? ¿Un 10%? Eso representaría más de ochocientos mil.

¿Qué pasa con la construcción social cuando se desatiende al desarrollo del talento? ¿Por qué las empresas se quejan de que no pueden cubrir los puestos con determinados perfiles? ¿Quién piensa en el talento 4.0?

En Agosto de este año se publicó un fantástico Handbook por parte de la American Psychological Association (APA), que tiene como uno de sus editores principales, precisamente, al autor de este libro. Una nueva ocasión de ponerse al día todos aquéllos que tengan alguna responsabilidad educativa.

Pero no se trata de hacer un prólogo catastrofista, actitud muy hispana, por otra parte, sino de animarte a leer este libro que te ayudará, no tenemos duda, a remediar muchos de estos males. La claridad expositiva, la sencillez y acierto del profesor Pfeiffer en el planteamiento de los temas es excelente y hace fácil lo difícil.

No es un texto monolítico, pues plantea muchas posturas y concepciones diversas, las contrasta y las acepta o discute. Aporta una enorme cantidad de bibliografía que apoya y consolida lo que se afirma. A esto hemos contribuido también, aunque mínimamente, los traductores y revisores de la edición que ahora ponemos a tu alcance, añadiendo un capítulo sobre las características de los más capaces (cap. 3) en el cuerpo del texto original, y otro extenso capítulo, el 9, sobre el Talent Search, un modelo de identificación excelente que ha sido aplicado durante años en España.

Además, aunque hemos procurado no abusar, se ha hecho uso de las notas al pie para aportar información adicional o contextualizar el texto original, en los momentos en los que nos ha parecido oportuno para facilitar datos relevantes al lector. No nos hemos limitado a traducir, hemos procurado inculturar el texto para hacerlo más cercano al lector.

Tiene otra virtud el libro, su brevedad. No es un libro de bolsillo, desde luego, pero tampoco es un libro enciclopédico inmanejable. Tiene la extensión y tamaño que permitirá leerlo en cualquier circunstancia, esta no es una cuestión menor, ya que dispondremos de una versión en papel y otra electrónica.

Finalmente, creemos que puede convertirse en un manual excelente para alumnos, profesores, orientadores y padres. No está todo lo que es, pero es todo lo que está. Al poner esta obra en tus manos, estamos persuadidos de que contribuiremos a mejorar el conocimiento y a borrar algunos mitos sobre los alumnos más capaces y sus necesidades educativas que tan perniciosos e injustos son.
Este es un libro sobre la diversidad más olvidada de todo nuestro sistema educativo: los alumnos de alta capacidad, de alto rendimiento y de alto potencial".

Javier Tourón
Vicerrector de Innovación
y Desarrollo Educativo
Universidad Internacional de La Rioja

 Roberto Ranz
 Psicólogo clínico, especialista en AACC
 Director de proyecto Talento 4.0 de ASTI
Technologies Group



Hemos hablado del feedback en este blog en diversos momentos que puedes rescatar desde aquí. Vuelvo sobre este asunto y, seguramente, no será la última vez que lo haga.

Inspirado en el trabajo de la Australian Society for Evidence Based  Teaching, he traducido y adaptado la tabla siguiente sobre los diez aspectos críticos a tener en cuenta cuando proporcionamos feedback a los alumnos, lo que debemos y no debemos hacer.

Ya sabemos que esta es una estrategia de gran eficacia demostrada por la investigación de modo reiterado, y que está unida a la evaluación formativa en particular. De hecho, la evaluación formativa dejaría de serlo sin el feedback. O dicho de otro modo, el objeto de la evaluación formativa es mostrar el progreso en el aprendizaje de los alumnos para poder ofrecerles las orientaciones oportunas que les lleve a mejorar sus resultados. Efectivamente son las dos caras de la misma moneda.

De hecho, si los profesores utilizasen el feedback de manera adecuada y frecuente, el rendimiento de los alumnos cambiaría de manera bien llamativa y sus logros estarían mucho más cerca de las expectativas.

Del mismo modo, los alumnos más capaces tendrían la posibilidad de mostrar su velocidad de aprendizaje, de manera que estarían mandando un mensaje claro a sus profesores ante la necesidad de una enseñanza y un trabajo escolar de mayor nivel de reto.

Hay multitud de herramientas para poner en marcha esta estrategia docente, ligada a la evaluación, como ya señalé aquí.

No dejes de revisar, si te parece oportuno, la entrada que se refiere al principio 6 de los 20 Principios Fundamentales de la APA que ya presenté cuando di cuenta de la edición española que hice en su día de los mismos.

Finalmente, para que esto no quede en una reflexión más o menos atractiva, os propongo esta tarea: registra en una hoja o dispositivo electrónico todas las observaciones de feedback que hayas dirigido a tus alumnos en un periodo de tiempo dado, por ejemplo una semana. Pide a tus colegas de departamento que hagan lo mismo. Luego discutidlas en una reunión de equipo docente o departamento para ver su adecuación o inadecuación a lo que va dicho. Puede ser interesante... ¡quizá te sorprendas!

Diez reglas que debes seguir al dar feedback a tus alumnos
SI
No
Sé muy claro acerca de lo que quieres que logren tus alumnos, lo que deben saber y saber hacer
No interrumpas a un alumno cuando está tratando de resolver algo por sí mismo
Centra tu feedback sobre lo que el alumno supo, hizo o logró
No centres tu feedback en el propio alumno
Coméntale solo unas pocas cosas
No lo abrumes con demasiadas cosas de una sola vez
Compara el trabajo del alumno con un estándar establecido que le muestre su progreso (o la falta de él)
No compares a los alumnos con sus compañeros
Dile al alumno hasta dónde llegó y dale pistas sobre cómo puede mejorar
No le digas lo que estuvo mal en su rendimiento sin decirle cómo mejorarlo
Comunícale tu convencimiento en que lo puede hacer mejor
No le digas que un rendimiento pobre o mediocre es todo lo que esperabas
Ofrece el feedback cuando el alumno todavía tienen tiempo para mejorar
No ofrezcas feedback solo después de evaluaciones formales
Cambia el modo en el que des el feedback para adaptarte al nivel de experiencia del alumno
No limites el feedback a las notas y comentarios sumativos como: bueno, excelente, decepcionante
Aprende de las reacciones de los alumnos a tu feedback
No conviertas las reacciones de tus alumnos a tu feedback en “es su problema”
Discute tu feedback con el alumno
No des feedback sin permitir que tus alumnos puedan pedir aclaraciones
Si lo prefieres como infográfico, aquí lo incluyo para que puedas copiar la imagen y compartirla. Espero que os resulte útil.



Hoy os quiero ofrecer una presentación que he preparado sobre el futuro del aprendizaje. En ella incorporo algunos vídeos en inglés (clica en las imágenes para acceder), que a veces uso en las conferencias, y que merecen la pena. Aunque algunos tienen unos pocos años permanecen actuales en sus mensajes centrales. Ojalá estuvieran viejos ya; eso indicaría que vamos a buen ritmo, cosa que está lejos de ocurrir.

El mensaje para mí es que la escuela -y los sistemas educativos en general (también la universidad)- necesitan evolucionar, sin perder nada de lo bueno que tienen (que es mucho). Y esto es así porque las necesidades del aprendizaje son distintas a las de hace unas pocas décadas. O caminamos por la senda del aprendizaje personalizado o no estaremos en condiciones de desarrollar el potencial de nuestros estudiantes, en particular de los que tienen más talento.

Espero que encontréis en este material ideas que os ayuden a reflexionar sobre una cuestión en la que nos jugamos nuestro futuro; desde luego el de los más jóvenes. Como he dicho en alguna ocasión, "el futuro se está fraguando en la escuela de hoy".

Sería estupendo que el material incluido en esta breve presentación suscite reflexión y análisis sobre la realidad de nuestras escuelas y Universidades.



Me parece que hay, no es de ahora, una cierta corriente de anti intelectualismo en el sistema educativo español, si no consciente para todos los agentes implicados, sí de facto.

Oímos hablar mucho de las nuevas exigencias del aprendizaje en estos comienzos del siglo que nos contempla, más allá de la memoria, la repetición e incluso el estudio (“esa ocupación del entendimiento con los conceptos, la presencia de éstos en la conciencia”). Y sustituimos estos términos por otros como: “pensamiento creativo”, “trabajo colaborativo”, “aprendizaje por proyectos”, “capacidad crítica”, “creatividad”, “pensamiento visual”, “aprendizaje conectado”, “profundo”, “servicio”, etc. Bien está, pero lo uno no suple lo otro.

Más aún, no es posible operar o desarrollar habilidades de pensamiento de alto nivel (síntesis, evaluación, creación), sin basarlas (de apoyo o basamento) en aquellas de orden inferior (conocimiento, comprensión, etc.). Cualquiera que haya llevado a cabo un proyecto de investigación, por modesto que fuese, sabe que no se llega a tener una visión global, sintética, crítica o de conjunto, sin cientos de horas de lectura y reflexión sobre lo leído.

Si analizamos los currículos de las enseñanzas no universitarias (y universitarias también), nos encontramos enseguida con un descenso del nivel de exigencia y de contenidos o cobertura de los corpus teóricos y prácticos de los diversos ámbitos del saber. Nos defendemos diciendo que ahora el aprendizaje es diferente, que no se trata de saber cosas sino de buscar, seleccionar, organizar la información, etc.

Este es un argumento un poco tramposo, porque es parcialmente cierto. Claro que ahora no se trata solo de saber (supongo que se refieren a saber memorísticamente, que es una mera, mínima e importante parte del saber), sino también de saber hacer; lo he defendido numerosas veces. Pero saber hacer no es posible sin saber, y saber no es almacenar en la memoria para repetir. Saber, en sentido propio exige, una profunda comprensión de lo sabido, dominio de lo aprendido. Ninguna operación intelectual -propiamente dicha- puede llevarse a cabo si no es sobre la base de un estudio cabal, profundo y serio del objeto en cuestión.

Un vistazo “al saber” de nuestros alumnos en los estudios internacionales de rendimiento, o “su saber hacer”, revela que sin lo uno no se da lo otro. Más aún, nos encontramos con que los alumnos que ocupan lugares destacados en las escalas de rendimiento son un pequeño porcentaje respecto a otros países, siendo por el contrario elevado el porcentaje de los que obtienen los peores resultados.

Pero hay más. ¿Dónde están los alumnos más capaces? ¿Los que tienen más talento? ¿Los excelentes? No están identificados, a juzgar por las cifras que ofrecen los organismos oficiales. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón para que una población que puede alcanzar entre el 10 y el 20% de los escolares sea sistemáticamente ignorada año tras año por las escuelas?

Seguro que hay múltiples razones, según los casos, pero me atrevo a apuntar que una muy principal es el anti intelectualismo. Los más capaces y los que de algún modo destacan son vistos con recelo por sus compañeros y por sus profesores; tener la respuesta, o la más brillante se ve como algo intimidante y, por tanto, se evita. Destacar está mal visto, saber más que otros o tener más interés está proscrito, probablemente porque hay todavía quien piensa que la escuela está para promover la igualdad y no tanto la equidad.

Estas posturas, que no tienen inconveniente en ensalzar todo lo deportivo (bien está), pero acallan cualquier brillo intelectual, ignoran -deliberada o inconscientemente- que los más capaces nos necesitan ahora, pero que nosotros los necesitaremos a ellos mañana, pues en sus manos principalmente está el desarrollo del saber científico, técnico, humanístico. No atender al despliegue intelectual de todos los escolares, pero particularmente de los más capaces, es darle la espalda al desarrollo social y apostar, probablemente sin quererlo, por la colonización intelectual de la que inevitablemente seremos víctimas si no ponemos remedio.

Aunque mal de muchos es... epidemia, es cierto que esto no ocurre solo en España, en otros países también se elevan voces críticas. Quizá quieras echar un vistazo a este libro que acaba de reeditarse.

Termino respondiendo a mi propio título; sí, el anti intelectualismo tiene consecuencias, lamentablemente funestas, para el desarrollo social.


Estos días pasados me encontré con una pequeña reflexión sobre el aprendizaje dinámico, como opuesto al aprendizaje estático. Enseguida reconoceréis las diferencias. Me ha parecido interesante y la comparto en este post.

Tiene muchas resonancias, por opuestas, con el aprendizaje clásico basado en el profesor, los libros de texto, la memoria, la evaluación como mecanismo sancionador, etc. Todo ello estupendo, pero llevado a la exclusividad, totalmente opuesto a lo que debe ser un aprendizaje del siglo XXI, como reflexionaba en esta entrada anterior. Hoy, donde la tecnología nos abre tantos horizontes y el aprendizaje se hace ubicuo, al menos como posibilidad, parece interesante preguntarse: ¿cómo fomentamos el aprendizaje dinámico en nuestra tarea? Los profesores que aplican con acierto los modelos activos seguro que sabrían responder acertadamente a esta pregunta. Los que tienen una cierta, o mucha, preocupación por el desarrollo del talento de los más capaces, también. Tú, ¿de qué grupo eres?

El Aprendizaje Dinámico
La educación, al igual que cualquier otra actividad, está cargada de tendencias, palabras de moda y suficientes acrónimos como para crear una sopa de letras. Estamos constantemente tratando de encontrar nuevas maneras de apoyar a nuestros estudiantes y muchas veces nos sentimos atraídos por la siguiente novedad -el siguiente acrónimo mágico que va a resolver todos nuestros problemas. La enseñanza no es tan simple. La enseñanza es mucho más arte que ciencia. Las fórmulas no funcionan porque un tamaño no encaja en todos, no encaja con todos los profesores y no encaja con todos los estudiantes.

Aprendizaje Estático vs Aprendizaje Dinámico
El aprendizaje estático es un aprendizaje que carece de movimiento, acción o cambio, especialmente de una manera que no es atractiva -donde el aprendizaje ocurre en ráfagas cortas y se demuestra a menudo en las actividades individuales, las asignaciones a corto plazo, u hojas de trabajo (incluso hojas de trabajo digitales), que están confinados dentro de los límites tradicionales del sistema escolar, la jornada escolar y los muros de la escuela.

El aprendizaje dinámico es un aprendizaje caracterizado por cambios constantes, actividad y progreso, donde el aprendizaje vive, crece, se conecta y se extiende más allá de los límites de la clase, más allá de la ubicación física, más allá del uso de herramientas como sustitutos digitales e incluso más allá de las fechas de vencimiento.

Cuando piensas DINÁMICO, piensa:
Más allá de la campana (una mentalidad): El aprendizaje no tiene que terminar cuando suena la campana. Con herramientas y dispositivos digitales que están disponibles las 24 horas del día, los estudiantes pueden continuar aprendiendo, colaborando, creciendo y profundizando en su aprendizaje en sus propios términos. Esta idea de ir más allá de la frontera del día de clase no significa tarea. Esta es una mentalidad para los estudiantes que significa que el aprendizaje puede tener lugar en cualquier momento, en cualquier lugar y que los estudiantes pueden poseerlo. Para convertirse en un alumno más dinámico, los estudiantes necesitan tomar posesión no sólo de su aprendizaje, sino también de su tiempo.

Más allá del nivel de grado y el área temática: Como Ken Ken Robinson nos dice en su TED Talk, "Cómo las escuelas matan la creatividad", el sistema educativo que tenemos hoy todavía se basa en un modelo de fábrica, donde los estudiantes son básicamente colocados en una cinta transportadora. Lo que aprenden es dictado por su edad y curso, lo que encaja dentro de la fábrica "caja". Vamos a sacar a los niños de la cinta transportadora de la educación y darles oportunidades para aprender acerca de las cosas que les interesan más allá de las materias que enseñamos, mientras siguen dibujando conexiones, e incluso más allá de lo que dice que deben aprender en cada curso. El aprendizaje no tiene que caber dentro de una caja.

Más allá de las paredes: Trae el mundo a tus estudiantes y trae a tus estudiantes al mundo. Cada estudiante en cada curso debe tener oportunidades de conectarse y aprender globalmente, así como publicar su trabajo en línea para una audiencia global. Las oportunidades para que los estudiantes publiquen su trabajo en línea son casi interminables.

Más allá de las herramientas: Piensa más allá del uso de herramientas digitales para hacer cosas tradicionales, como escribir un papel. ¡Utiliza herramientas digitales para hacer cosas NUEVAS! Simplemente ir sin papel o digital no es suficiente, usar herramientas para ir más allá, profundizar y ampliar el aprendizaje, y considerar el uso de herramientas de maneras alternativas, más allá de su propósito original. Llega más allá de lo que piensas que una herramienta digital puede hacer y para lo que debe ser utilizada. Considera formas alternativas en el uso de herramientas para hacer cosas nuevas.

Más allá de la fecha de vencimiento: Permite que los estudiantes continúen el trabajo que les interesa más allá de la evaluación final de la asignación o tarea. Pensar, aprender, explorar, no debe ser sofocado simplemente porque era el momento de entregarlo. Creo que esta idea puede ser la que los maestros lucharán con más. Recuerde, estamos tratando de pasar a experiencias de aprendizaje más dinámicas que tienen menos enfoque en el dicho y hecho.


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