5 acciones que ayudarían al desarrollo del talento

El talento que no se cultiva se pierde
Foto tomada del programa Talent Development de la School of Education, Johns Hopkins University




Espero que estas 5 consideraciones estimulen la reflexión y la discusión serena de todos los que se sientan interpelados, y les lleven a tomar decisiones eficaces para mejorar la acción educativa, nos va mucho en ello. Para mí forman un bloque con las 8 que ya expuse sobre repensar la escuela y las 11 que planteé sobre posibles modificaciones para la misma, son casi como un corolario en el que tengo particularmente presentes a los alumnos más capaces. Vamos allá, esta vez seré breve.

1. La escuela, el sistema educativo, tiene que ser proactiva y no reactiva. Esto significa que han de establecerse planes sistemáticos y periódicos de identificación de los más diversos tipos de talento (desde luego y de modo prioritario el académico o intelectual, que directamente afecta a la escuela). El talento que no se identifica no se puede promover, y si no se interviene educativamente éste no se desarrollará.

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2. Promover programas específicos de alto rendimiento para los alumnos más capaces o con un grado de talento que así lo exija. Los centros educativos deberían venir obligados a tener un plan de atención a los alumnos más capaces, del mismo modo que lo tienen para atender a otras necesidades específicas.

3. Procurar la implicación de los agentes sociales en el desarrollo del talento, dentro y fuera de la escuela. Los centros educativos tiene un gran papel que jugar, pero es preciso entender que harán falta programas especiales que deberán desarrollarse en colaboración, pero fuera de la escuela, contando con centros específicos para ello, y con la cooperación de otras instituciones educativas y productivas de alto nivel: universidades, centros de investigación, empresas tecnológicas, etc. La construcción social es tarea de todos, el desarrollo del talento también.

4. Promover una ley de mecenazgo que anime a los agentes sociales a colaborar económicamente en el desarrollo de un programa de identificación y desarrollo del talento de amplio alcance, que favorezca una educacion de calidad para nuestros jóvenes desde la enseñanza primaria y secundaria, para que a la Universidad y otros niveles superiores lleguen excelentemente formados. Solo así es posible esperar que algunos de nuestros jóvenes más capaces destaquen en la Universidad y, después de ella, en el mundo empresarial y de investigación del más alto nivel.

5. Toda esta estrategia no puede ni debe imponerse ni a las escuelas ni al sistema educativo. Debe proponerse para que se sumen los que deseen hacerlo, desde la iniciativa social y desde la administración, y que ello sirva de aliciente para que otros se sumen a quienes quieran ser pioneros. “La excelencia en educación es una meta alcanzable, y a un costo razonable (…). El éxito se producirá en aquellas personas y países que sean rápidos en sus adaptaciones, lentos a la hora de quejarse y que estén abiertos al cambio” (Scheleicher, 2007, p. 6, Education Report, Mackinsey).

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