Mito 1. La alta capacidad es innata o, el mito contrario, ésta es principalmente un problema de trabajo duro

Fundamentos biológicos del desarrollo de las capacidades naturales de Françoys Gagné





Detrás de estas posiciones están los bien conocidos postulados genetistas y ambientalistas, es decir, las teorías que conceden una exclusiva determinación genética a las capacidades humanas -todo es heredado y las que ponen todo el énfasis en el impacto del ambiente en el que los sujetos se desarrollan -todo es adquirido-. Actualmente, sin entrar en un análisis pormenorizado de esta cuestión, podemos afirmar que los expertos adoptan posturas intermedias, bien matizadas. Es decir, que aunque la genética ocupa un papel importante, no es menos cierto que el ambiente es fundamental para el desarrollo y despliegue de las capacidades potenciales del ser humano.

Si adoptásemos una posición puramente genetista, la educación estaría de más. Sería equivalente a decir que uno nace de alta capacidad o no. Se trataría de una cuestión de combinaciones aleatorias de pares de alelos. Si adoptamos una postura ambientalista, donde todo el desarrollo se fía al impacto de la sociedad, la familia, la escuela, etc., tendríamos que decir que todos podrían llegar a ser de alta capacidad si el ambiente fuese el adecuado. La simple observación cotidiana de nuestras aulas nos lleva a reconocer que si bien la educación es crucial en el desarrollo personal, no lo es menos que las limitaciones y capacidades personales ponen ciertos límites a nuestro nivel de logros, incluso en el mejor y más favorable de los ambientes.

Es fácil poner aquí algunos ejemplos sencillos que ilustren este punto. Supongamos una niña de corta edad con un talento natural (capacidad, habilidad, potencial, etc.) para la danza. Es posible, sólo posible, que con un gran maestro, un adecuado programa de enseñanza y una dosis personal de sacrificio y trabajo duro, llegue a destacar en este campo (el éxito es otra cuestión). Lo que es dudoso, digamos imposible, es que otra niña con un esquema corporal pobre, una visión espacial deficiente, una psicomotricidad torpe y una estructura física inadecuada, pueda -por mucho entusiasmo y entrenamiento que aporte- llegar a adquirir siquiera la mínima competencia para esta actividad.

Lo mismo se podría aplicar a cualquier deportista incipiente. Llegar a tiempo en la detección de las personas con facultades adecuadas para ofrecerles el programa más conveniente para su desarrollo es una necesidad. Pretender que las personas alcancen a rendimientos excepcionales sin tener condiciones para ello, es inútil. Un viejo aforismo clásico lo resume admirablemente: quod natura non dat Salmantica non praestat.

Lo que es importe es no tener que decir: “este chico o esta chica, atendidos a tiempo hubiesen sido grandes deportistas, o matemáticos, o físicos, o escritores”. Esto es lo que el sistema educativo y la sociedad no pueden permitirse.

En suma, no hay duda de que la biología juega un papel decisivo en el desarrollo de los talentos, pero esto no justifica –en ningún caso- la falta de un trabajo disciplinado, serio, intenso y riguroso, con el nivel de reto intelectual, físico, artístico, etc., adecuado a la competencia personal. Los niños de alta capacidad no dejan de serlo cuando trabajan duro y realizan una práctica continuada. Más bien es la alta capacidad con la que esos niños nacen la que les hace trabajar duro. Su motivación e incluso su práctica extensiva son el resultado de su talento, y no la causa.

Alta Capacidad, Mitos y Realidades

Cada uno es único









La atención a la diversidad y el respeto y apoyo a las diferencias individuales de los aprendices es una condición que debe estar presente en cualquier sistema educativo moderno. Durante largo tiempo se ha considerado como un desideratum de la escuela el alcanzar la personalización de la enseñanza y la educación.

Sin embargo poco se ha hecho hasta el momento por atender a las demandas educativas de los alumnos más capaces, precisamente por considerar que sus condiciones personales les permitirían alcanzar un desarrollo personal satisfactorio por sí mismos.

Otras veces son los mitos sobre la alta capacidad los que frenan el desarrollo de un campo de tan vital importancia para la sociedad. Se invoca el principio de igualdad de oportunidades, el elitismo, la excelencia, y tantos otros tópicos para justificar que la atención a las personas más capaces es innecesaria. La investigación más reciente ha mostrado hasta la saciedad lo falso de estas concepciones, más producto de prejuicios que de un soporte teórico defendible.

Es fácil observar actualmente en Europa un claro movimiento a favor de la educación diferenciada y del desarrollo de programas específicos para estos niños. Buena prueba de ello es el esfuerzo que se ha venido realizando en los últimos años por diversas asociaciones de ámbito nacional e internacional, y el sin número de congresos y reuniones científicas especificas llevadas a cabo sobre este particular.

Sin embargo, para que la atención a las necesidades educativas que se derivan de las altas capacidades pueda llevarse a cabo de un modo satisfactorio en la escuela, y fuera de ella, es imprescindible abordar la formación de los profesores así como el asesoramiento a los padres. Al fin y al cabo, son éstos los que han de poner en práctica las propuestas que la investigación desarrolla.

No obstante, para que los profesores puedan formarse adecuadamente es preciso que hagan un esfuerzo por superar algunos de los prejuicios que pudieran estar actuando como freno en su comprensión de este fenómeno que afecta a más alumnos de los que pudiera pensarse en un principio, al tiempo que es preciso que los padres reflexionen sobre su propia comprensión del fenómeno de la alta capacidad de sus hijos y ello les facilite llevar a cabo un diálogo constructivo con los profesores que los atienden.

Los post que seguirán a este pretenden ser una ayuda en ese sentido. Plantearé doce de los mitos más frecuentes en torno a la superdotación o alta capacidad como prefiero llamarla por razones que no trataré aquí. Al final de estas entradas ofreceré una selección de sugerencias bibliográficas que puede ser útil para aquéllos que deseen profundizar en este tema. Lo que pretendo ahora es que las consideraciones que van a realizarse sirvan a los lectores para analizar su postura al respecto, y determinar en qué grado sus actitudes pueden estar influidas por estos mitos y actúen en consecuencia.

¿Qué quiero decir cuando hablo de mitos? Los mitos y los estereotipos suelen ser una mezcla de las creencias populares y de lo que se dice ser vivido en la realidad de cada día, por lo que a menudo son difíciles de modificar una vez que han sido asumidos. Los mitos son prejuicios que impiden un adecuado análisis de la realidad y nos llevan a las personas a actuar de un modo prefigurado y poco reflexivo, por lo que nos impiden juzgar con rectitud y, por consiguiente, actuar con prudencia. Espero que las reflexiones que siguen nos permitan ganar en flexibilidad y apertura mental respecto a la problemática psicoeducativa de los niños de alta capacidad y, de este modo, les prestemos toda la ayuda de la que, como personas, son acreedores.

iTunes U de Apple: de la Sociedad de la Información a la Revolución del Conocimiento

iTunesU para aprender en cualquier lugar y momento


Learn anything, anywhere, anytime

Más allá de marcas e intereses comerciales, que pueden ser perfectamente legítimos por otra parte, quiero llamar la atención sobre un acontecimiento que no se nos puede pasar por alto, porque supone a la información, a mi modesto entender, lo que iTunes supuso para la música.

El lanzamiento de iTunes U como plataforma de difusión de contenidos educativos es una vuelta de tuerca para la educación y el mercado editorial. Ahora, más que nunca, se precisarán herramientas intelectuales y hábitos que permitan seleccionar, organizar y evaluar la información para construir el propio conocimiento. Ya no será posible encarar el futuro sin "aprender a aprender".

De ahí, lo que señalaba en la entrada ¿Sociedad de la información o del conocimiento? Es preciso un enfoque de la educación, en las escuelas y universidades, que fomente sólidos hábitos intelectuales, el pensamiento creativo y la propia construcción del saber. Esto es un reto para los alumnos, sí. Pero también para los profesores, presentes y futuros, y para quienes los formamos, ya que se necesitarán nuevas estrategias, una formación acomodada a la sociedad de la información. No podemos seguir enseñando como en las escuelas monacales y catedralicias, cierto. No quiero quitar un ápice de importancia a la lectio, solo faltaba, pero basar toda la enseñanza y la formación en métodos expositivos no es posible ni razonable. Antaño se decía que no podíamos enseñar como antes de inventarse la imprenta. Quizá ahora debamos decir, haciendo un poco de retórica, que ya no podemos enseñar como antes de que se hubiesen inventado los libros digitales.

Los alumnos tienen que poner un particular esfuerzo por asumir el reto de su propia formación. No es posible aprender por ellos. Cada uno es protagonista de su propio aprendizaje. Siempre lo ha sido, desde luego, pero hoy más si cabe. Naturalmente no vamos a fascinarnos infantilmente con la tecnología, es un medio, pero sí que debemos conocerla y utilizarla al servicio de la educación.

La plataforma ITunes U se convierte en el punto de acceso a la información más grande del mundo, relevante para la educación, con más de 800 universidades participando, de momento, con sus contenidos digitales, entre las que se encuentran algunas de las más grandes y reputadas: Oxford, Cambridge, Yale, Stanford, Duke, etc. Es posible visitar museos, realizar cursos de Química, Algebra o Ecología; encontrar libros digitales multimedia que dejarán boquiabiertos a muchos. Si no, vean el libro del profesor E. O. Wilson que se utilizó como modelo en el evento de presentación de esta plataforma que tuvo lugar en el museo Guggenheim de Nueva York el pasado 19 de Enero.

No es necesario ponderar la importancia que para los escolares o universitarios tiene el disponer de tal cantidad de información a golpe de un click. Ciertamente lo que se abre ante nosotros es un gran bosque en el que habrá que saber seleccionar bien los árboles que nos interesan, como mencionaba más arriba. Pero es un bosque que va más allá de mi modesto libro de texto, de la mejor o peor dotada biblioteca del aula o del centro. Por eso son necesarios nuevos hábitos y actitudes hacia el aprendizaje: tanto de profesores como de alumnos.

Tomando como ejemplo el libro citado, no puedo menos de sorprenderme. El disponer de un acercamiento a la Biología Celular, a la duplicación del ADN o a la división de las células "en vivo y en directo" es más de lo que un libro tradicional puede ofrecer. Aquí es donde debemos ponderar la iniciativa, que elogio y admiro en lo que vale. La tecnología se convierte en un aliado muy potente para acercarnos a la realidad que de otro modo no llegaríamos a percibir tan nítidamente. Aprenderse, más o menos de memoria, que el ácido desoxirribonucléico tiene una estructura de doble hélice es una cosa, poder ver la molécula en una representación espacial y rotarla con el dedo es otra bien distinta... Aprenderse las fases de la división celular está bien: ver un video de cómo esta se produce "a través" del microscopio otra bien diversa. Y por si fuera poco, esto puede hacerse anytime y everywhere.

Ahora lo que tendremos que hacer es reflexionar sobre cómo todas estas facilidades tecnológicas mejoran la adquisición del conocimiento y, por tanto, la formación de nuestros escolares y universitarios. Desde luego lo que se ve más cerca es la deseada diversificación e individualización de los materiales para permitir un aprendizaje al ritmo de las capacidades e intereses de los alumnos.  El desarrollo de las destrezas de todos los estudiantes mejorará. Los más capaces lo agradecerán particularmente, sus familias también; todos nos beneficiaremos de ello.

No veo, como apunta Enrique Dans, un peligro de colonización por parte de Apple, toda vez que son las instituciones las que elaboran y desarrollan sus propios contenidos y los ponen a disposición en sus iTunes U sites,  y no veo ese peligro, sobre todo, porque cada uno puede seleccionar lo que le parezca oportuno para su proyecto didáctico. Me parece, al menos mucho menos peligroso, por así decirlo, que el monopolio que se produce en la producción de libros escritos. Que esto tiene unas implicaciones económicas inmensas para Apple y las grandes editoriales como Pearson, McGraw Hill y Houghton Mifflin Harcourt que copan el 90% de mercado de contenidos, es cierto. Que esto puede ayudarnos a lograr más y mejores aprendizajes sin confundir el fin con los medios, me parece incuestionable.

Guardemos con mimo nuestros libros en papel, pronto serán una reliquia.

¿Sociedad de la información o del conocimiento?

Aprender cualquier cosa, en cualquier momento, en cualquier lugar




“¿Dónde está la sabiduría que se nos ha perdido entre el conocimiento?
¿Dónde está el conocimiento que se nos ha perdido entre la información?” 
C.S. Lewis

Rescato y adapto, de un escrito mío de hace años, unas ideas que me parecen de actualidad y que enlazan con un acontecimiento que ha tenido lugar en Nueva York hace unos días y del que hablaré en otro post: el lanzamiento por parte de Apple de iTunes U.

Pudiera parecer que el hablar de la Sociedad del Conocimiento es algo moderno o nuevo, pero no es así. Hace varios lustros que se viene empleando esta expresión que paulatinamente ha reemplazado a la de Sociedad de la Información, ciertamente menos importante desde el punto de vista educativo. Y es que la distinción entre ambas expresiones no es baladí. En efecto, la información es externa, mientras que el conocimiento es interno; la información es, en el mejor de los casos, objetiva, mientras que el conocimiento es subjetivo. La información puede carecer de sentido para una persona concreta, el conocimiento no, porque es propio. El conocimiento surge cuando la persona es capaz de atribuir significado a la información. Precisamente una de las tareas de la educación será transformar la información en conocimiento.

Pero la educación en la Sociedad del Conocimiento exige diversos cambios de capital importancia para el sistema educativo. Señalaré brevemente 4 de los principales.

1. En primer lugar es precisa una redefinición del aprendizaje. Aprender ya no es ‘saber cosas’ sino saber gestionar la información, saber plantearse nuevos problemas y nuevos modos de resolverlos, es aprender a tomar decisiones sobre el propio trabajo. Lo que cuenta ahora es, como señalara la Declaración de Royaumont del Club de Roma, “aprender a no saber”, pero paradójicamente, aprender a no saber es una tarea que requiere saber mucho, pero significativamente.

2. Una redefinición de la enseñanza es otra de las exigencias de la Sociedad del Conocimiento. Como señalamos hace algún tiempo (Cf. Tourón y cols. 1991), la tarea de los profesores en esta sociedad tan cambiante no es precisamente “responder al último producto del cambio, sino enseñar a los alumnos a saber acomodarse a él”.

Ahora lo importante ya no es qué se enseña sino cómo se enseña. La importancia reside en lo que se aprende, no en lo que se enseña. Lo que interesa no es enseñar sino aprender, transferir el protagonismo de la actividad al alumno, que es quien debe hacer suya la información y transformarla en conocimiento significativo y funcional para él. Ya no se trata de transmitir contenidos, que por otra parte estarán desfasados en poco tiempo, sino de fomentar hábitos intelectuales. Aquí reside una de las claves y el mayor de los retos del sistema educativo en una sociedad en la que los resultados fáciles a corto plazo priman sobre cualquier otra consideración.

3. El tercero de los cambios, consecuencia de los dos anteriores, tiene que ver con los nuevos roles que profesor y alumno tienen que asumir.  Es perfectamente conocida la resistencia del sistema educativo al cambio. Baste analizar, por ejemplo, los métodos de enseñanza en la Universidad, tan iguales a la lectio de las escuelas monacales y catedralicias como antes de haberse inventado la imprenta.

Es necesario que el profesor mude su papel de actor al de orientador, de expositor de conocimientos al de asesor, transfiriendo al alumno el protagonismo que, por otra parte sólo él tiene; el alumno es el aprendiz, aunque no es tan seguro que siempre aprenda, como le ocurre al profesor. Lograr una implicación personal a través de la acción es uno de los retos de la educación moderna, que va mucho más allá de la profusión de medios tecnológicos, como a veces puerilmente se piensa. Para saber lo que queremos hacer, tenemos que hacer lo que queremos saber, podríamos decir recordando aquélla máxima, tan actual, del estagirita. El alumno debe pasar de espectador a protagonista, de sujeto paciente a sujeto agente.

La implantación decidida y la integración cabal de las nuevas tecnologías pueden hacer posible esta aparente utopía, pero no porque facilitan el rápido acceso a la información y la hacen asequible; esto siendo mucho, es poco. La importancia de la nuevas tecnologías reside a mi juicio en dos aspectos básicos: la diferente función que adquieren en el proceso de enseñanza-aprendizaje profesor y alumno, permitiendo un desarrollo de capacidades diferentes, tanto para unos como para otros y en que el tratamiento de la información ya no es lineal  y permite estructuraciones diversas.

4. Por eso la clave ahora es una educación que fomente hábitos intelectuales (sociedad del conocimiento), en lugar de la mera transmisión de conocimientos (sociedad de la información). Lo importante no es lo sabido, sino el saber. “Lo descriptivo cederá la primera posición a lo metodológico. Lo formativo tendrá mayor relevancia que lo informativo. El objetivo focal será una intensa y amplia preparación intelectual: aprender a pensar con rigor, hondura y creatividad” (Llano, A., 1994).

Todo esto debería de conducirnos a una escuela que promoviese óptimos para todos los escolares. Desde luego la promoción activa y decidida del talento de nuestros jóvenes más capaces.

     
Referencias
Llano, A. (1994). Discurso de apertura del curso académico 1994-95. Pamplona: Universidad de Navarra.
Tourón, J.; Altarejos, F. y Repáraz, Ch. (1991). "Los roles del profesor y del alumno en la enseñanza universitaria". En VV.AA."La Pedagogía Universitaria: Un repte a l'Ensenyament Superior". Barcelona: Divisió de Ciences de L'Educació. Universidad de Barcelona.

¿Igualdad o Equidad?


Igualdad no es equidad





El pasado 10 de abril de 2011, bajo el título 'Sólo un 3% de los alumnos alcanza', LA GACETA publicó la siguiente información en la que tuve la oportunidad de participar...
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¿Por qué empezar un proyecto de este tipo?

Talento - Educación - Tecnología

Se me ocurren varias razones, pero una sola es suficiente. Después de casi veinte años estudiando e investigando sobre la identificación y el desarrollo del talento, parece buen momento para compartir por este medio, potencialmente masivo, ideas, experiencias y resultados de investigación tanto propios como ajenos.

La investigación y la práctica educativas por una parte y la divulgación y formación por otra, han sido el cauce más habitual hasta ahora, pero no parece suficiente.

Compartir es una actitud de servicio que se debe suponer en quien estudia un tema con espíritu universitario. Eso es, precisamente, lo que nos enseña la Universidad: a tener un decidido afán de búsqueda de la verdad, con mentalidad abierta y espíritu de servicio. A poner al alcance de otros lo que hayamos logrado con nuestro esfuerzo, quizá de años.

Se trata, básicamente, de allanar el camino mostrando el recorrido por uno mismo, no porque quiera ser ejemplar, lo que sería -con seguridad- pretencioso, sino porque puede mostrar luces y sombras que inspiren otras rutas a seguir o evitar; ofrecer ideas que puedan ser inspiración de otras mejores; aportar datos e información que ayuden a explorar nuevas sendas, o a mejorar el trazado de las que ya cada uno haya emprendido.

Me gustaría señalar, sin embargo, para evitar desilusiones, que este espacio no es una revista, ni un periódico, ni una página de recursos, ni un libro de recetas o un catálogo de consejos. Aunque de todo ello puede -eventualmente- haber.

Simplemente es un espacio en el que quiero poner al alcance de cualquiera mis ideas - o las de otros que yo haya madurado o me parezcan de interés- para que, como en un ambigú, cada uno se sirva a su gusto. Quizá uno de los grandes riesgos que tenemos hoy en día es la dificultad para seleccionar y valorar la información que puede estar a nuestro alcance: distinguir entre lo que merece la pena y lo que no; entre la mera opinión poco fundada y el conocimiento basado en evidencias rigurosas; entre la investigación y la charlatanería; entre la mera opinión y la reflexión seria. Ninguna de estas son cuestiones menores o baladíes.

Tenemos poco tiempo y hay que aprovecharlo del mejor modo posible. Es preciso leer más y opinar menos. Nada de esto quiere decir, sin embargo, que haya posturas o enfoques únicos, particularmente para los problemas complejos, como los educativos. Pero sí es cierto que hay unos mejores y otros peores. Lo importante es el fundamento que inspire el que cada uno siga. Hablaremos de esto con seguridad en el futuro. Dicho claramente, ¿tus opiniones en qué se basan? ¿Cuál es su fundamento?

Este camino que empiezo conmigo mismo como compañero de viaje, tendrá acompañantes, eso espero, en algunas etapas, visitas en algunas escalas. Quien sabe...

Con frecuencia un trabajo de este tipo puede acabar siendo una tarea compartida. Seria estupendo, porque esto también es propio del trabajo universitario.