Es tiempo de reconstruir la educación que queremos: Talento, Escuela, Tecnología


Hace unos meses comenzamos a poner en práctica, en un proyecto de investigación sobre tecnología en la escuela, algunas ideas que se han venido "cocinando" durante años y que, de manera fragmentaria, se han ido tratando en este blog, junto con otras que provienen del campo de la tecnología y en las que ha colaborado eficazmente Raúl Santiago.

No sé a vosotros, pero a mí lo que más difícil me parece de alcanzar es la visión de conjunto, la relación entre las ideas. Tanto que, a veces, uno mismo se sorprende de cosas que ha escrito tiempo atrás. El pensamiento relacional, manifestación del verdadero saber, exige un gran esfuerzo. Algunos quizá no lo lograremos, aunque esa debe ser la meta, ¿por qué? pues porque la realidad es sintética, no analítica y nuestro saber de la realidad debe ser sintético también, comprehensivo, holístico si se quiere decir así.

¿A qué viene todo esto? Pues a que el conjunto de ideas que se han tratado en estos meses está disperso, no tiene secuencia temporal definida y, por tanto, hace difícil que se produzca una visión orgánica de lo que se ha querido expresar. Por eso, en este post, quiero resumir unas pocas ideas sobre los tres conceptos que encabezan esta entrada y traer a colación los posts que las ilustran o desarrollan, todo ello con el ánimo de ayudar a los lectores a tener una visión más de conjunto. ¿Sobre qué? Sobre la escuela que necesitamos para desarrollar el potencial de los escolares y contribuir mejor a su crecimiento personal de manera inmediata y a la construcción social, de forma mediata. No sé a vosotros, pero a mí no me parece poco.

1. El talento que no se cultiva se pierde... no hace falta insistir. 


No existe eso que le gente se empeña en llamar "superdotación" (yo lo hice en el pasado, pero con otro sentido del que se le atribuye normalmente). Lo que importa es el talento o desarrollo sistemático de capacidades aplicadas a los diversos campos de la actividad y saber humanos. Por ello es imprescindible identificar el grado de capacidad de cada alumno en el campo que sea, para ayudarle a desarrollarla y convertirla en competencia en ámbitos de interés cultural, social, científico, artístico, etc. Podéis leer algunos de los posts que se señalan.

Desarrollo del talento en la escuela


2. La escuela que conocemos tiene fecha de caducidad... 


Más bien creo que está caducada hace tiempo. No es posible seguir obstinándose en promover la igualdad, que es injusta para todos los que no son iguales. Cualquiera que mire a su alrededor en el momento de leer esto, si no está solo, verá que todos los seres humanos somos diferentes y, por eso, necesitamos tratamientos educativos diversos. No segregadores, como dicen algunos ideólogos del absurdo, sino optimizadores de todo el potencial que cada uno tenga. No me extiendo: la escuela debe responder de manera óptima a las necesidades de cada escolar y, por esto, atender a esas necesidades debe ser su única preocupación. Agrupar a los niños por edad (para que todos hagan lo mismo) es darle la espalda a la realidad y asumir lo inasumible: "que todos los niños de la misma edad tienen las mismas necesidades educativas". Os sugiero la lectura de los posts que indico a continuación.

Re-pensando la escuela...


Proceso Enseñanza-Aprendizaje



3. La tecnología es el sobre que nos permitirá mandar la carta


¿Cómo será posible individualizar la enseñanza, personalizar en grado máximo el aprendizaje, flexibilizar el currículo, permitir que los alumnos aprendan a su propio ritmo, etc.? Pues con la tecnología. De hecho, pensamos que los proyectos de innovación "tecnológica" deben ser, realmente, proyectos de innovación pedagógica. ¿Qué quiero decir? Pues que la tecnología no es más que el sobre que permitirá mandar la carta, pero el sobre se tira, la carta se guarda. Bueno, es una metáfora. Lo que quiero decir es que el uso de la tecnología en la escuela no viene determinado porque sea moderno, o porque los niños la usen en su vida diaria, o porque la usarán en su vida profesional. Todo esto, por supuesto, es razonable e importante, pero lo decisivo es que la tecnología nos permite diferenciar y flexibilizar el aprendizaje, optimizando el potencial de cada escolar. ¿Parece esto injusto o segregador?

La tecnología en la escuela del S.XXI


Para terminar el post ¿qué mejor que este vídeo de la entrada de hace unos días?
¿Cómo librar la educación del Valle de la Muerte? Sir Ken Robinson

Me parece que el conjunto dibuja todo un panorama y una visión de la escuela que viene. Porque ya lo dije hace días: ¡Otra escuela es posible... tiene que serlo!

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