Joan Freeman en My Friends' corner


Hoy tengo el honor de recibir en mi blog a una de las investigadoras de mayor reputación en Europa en nuestro campo.

Su trabajo en el ámbito de las altas capacidades es conocido por todos los especialistas, particularmente su estudio longitudinal sobre niños de alta capacidad en el Reino Unido, que ha dado lugar a su último libro: Gifted Lives: What Happens when Gifted Children Grow up, editado por Routledge/Psychology Press.

Joan Freeman y yo somos amigos desde hace casi 20 años y hemos compartido muchas circunstancias profesionales, y nos hemos visto en multitud de reuniones profesionales por toda Europa.

Recuerdo bien que, como Founder President de ECHA, me ayudó con sus consejos y puntos de vista sobre los problemas del Council, particularmente durante mi mandato como presidente del mismo entre 2000 y 2004.

Joan Freeman, PhD, FBPsS, es Chartered Psychologist, y ha recibido numerosos premios entre los que figura el prestigioso Lifetime Achievement Award de la British Psychological Society como reconocimiento a su trabajo durante tantos años en favor de los alumnos de alta capacidad.

Le he pedido que escribiese para nostros un pequeño artículo sobre la famila en el desarrollo y educación de los niños más capaces, que ella conoce bien, pues durante 35 años ha estudiado el ambiente familiar de centenares de niños de alta capacidad. Ha accedido amablemente, lo que le agradezco muy sinceramente, pues conozco lo apretado de su agenda. Lo traduzco para vosotros. Espero que os resulte de interés.

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La familia: fuente de los dones


"Las familias felices son todas iguales;
cada familia infeliz es infeliz a su manera"
Leo Tolstoy, Anna Karenina. 

Los niños crecen en todo tipo de familias. Algunos pueden tener solo madre y no padre, mientras otros en Africa pueden tener varias madres y compartir un único padre. Algunos crecen en comunas y otros en orfanatos. No todas las familias tienen la misma probabilidad de tener un hijo de alta capacidad.

Cada familia ofrece una mini-cultura única adaptada de la sociedad en la que vive. Hasta donde sabemos, la paternidad humana no está impulsada por los instintos, cada madre y cada padre deciden qué hacer, basándose en su propia cultura, su experiencia y esperanzas. Esto define en gran medida las oportunidades para cada miembro de la familia. Por ejemplo, en algunas sociedades a las niñas no se les permite leer, toda la información del mundo exterior al hogar se ​​selecciona para ellas por los miembros masculinos de la familia.

Cada miembro de la familia tiene una personalidad diferente y una posición diferente en la misma, de modo que la experimenta de manera distinta. No sólo cada uno será tratado de manera diferente por los mismos padres y hermanos, sino que cada uno percibirá estas interacciones familiares de modo diverso.


La comunicación

Para el desarrollo intelectual y la autoestima del niño, el aspecto más importante de la vida familiar es la comunicación. Los padres que les dicen a sus hijos lo que deben hacer son menos eficaces en el desarrollo de la excelencia que los que actúan como mentores, facilitando el camino a sus hijos para pensar y hablar por sí mismos. La clave para los padres es turnarse iniciando conversaciones y respondiendo a las preguntas de sus hijos de corta edad. La excelencia no es sólo una cuestión de acceso al dinero, es más importante la actitud y conducta de los padres en la familia. Los líderes del mundo en muchos campos han surgido de familias económicamente pobres, pero alegres.

Desafortunadamente, los niños de hogares poco estimulantes comienzan a experimentar retrasos en su desarrollo incluso a la edad de cinco años. El desarrollo muy temprano del lenguaje  afecta a todos los tipos de desarrollo intelectual posterior, incluyendo las Matemáticas y las Ciencias. Los niños de alta capacidad muy pequeños disfrutan jugando con el lenguaje, no sólo con las palabras, sino con la estructura de las frases y sus significados.

Al ser capaces de comunicarse e imitar a los demás, los bebés pueden establecer su posición dentro de la jerarquía familiar. Los niños que exigen mucha atención, por ejemplo, pueden recibir un cuidado especial y recursos de la familia y si estas exigencias son bien recibidas y llevan a los padres a actuar correctamente, pueden estimular el desarrollo intelectual del niño. Pero solo en las familias donde los padres son buenos comunicadores las demandas de los pequeños ayudan al desarrollo intelectual.

La depravación emocional, que puede ocurrir en cualquier nivel de la sociedad, puede dañar gravemente el desarrollo tanto personal como intelectual de los niños. Se necesita una considerable cantidad de energía para que un niño permanezca emocionalmente equilibrado en una situación inestable, donde es mucho más difícil estar centrado y ser competente. Una atmósfera emocional perjudicial inhibe un buen aprendizaje, pero un ambiente positivo tiene un efecto estimulante.

La creatividad depende de la confianza. La ansiedad, incluso en niños pequeños, puede ser acumulativa. Los padres sensibles son conscientes del momento en el que la atención del bebé comienza a disminuir y cambian su comportamiento para mantener su interés, como un cambio de la voz o sosteniendo el juguete de una manera diferente. Los infantes atendidos de esta manera son más propensos a persistir con sus propias exploraciones más adelante, especialmente a medida que las tareas se vuelven más complejas.

Promover la voluntad de aprender

La autoestima se inicia en la infancia, cuando los buenos sentimientos acerca de sí mismos permiten a los niños tomar un cierto control sobre su comportamiento y expectativas, y a asociar el aprendizaje con el placer. Hay pruebas de que niños de cuatro años de edad, que tienen autoconcepto alto, no sólo son más inteligentes y socialmente responsables, sino que están en mejores condiciones para planificar el futuro, que es una parte vital del pensamiento creativo.

Demasiado control adulto puede minar la confianza de los niños porque aprenden a depender de las decisiones de otra persona. Están entonces, probablemente, menos implicados y auto-motivados en su aprendizaje. El deseo de aprender se puede mejorar cuando a jóvenes poco motivados se les impulsa a ayudar a otros, como cuando los adolescentes con poco éxito se hacen tutores de niños más pequeños.


Los factores emocionales pueden ser igual de importantes para la excelencia humana, como los intelectuales. Todos los niños, independientemente de su capacidad, quieren sentirse efectivos e implicados por el reto, que debe incluir un cierto riesgo de fracaso. Una retroalimentación genuina y positiva puede ser muy útil y eficaz. Siempre hay algo para alabar, algún tipo de éxito reconocible por el esfuerzo y el logro. La retroalimentación negativa, como el sarcasmo, o el castigo, son mucho menos eficaces.

Es extraño que los niños altamente inteligentes sean a menudo considerados como personas con pocas habilidades sociales y, por lo tanto, con pocos amigos, pero en realidad tienden a tener simpatía, adaptabilidad y a ser compasivos y por lo general no eligen estar sin amigos. Si ellos no parecen querer hacer amistad con otros de su misma edad, puede ser debido a que tienen un alto nivel de autosuficiencia, lo que significa que son más felices por su cuenta durante períodos de tiempo más largos que otros niños - o que pueden haber sido disuadidos de jugar con otros niños por la desaprobación de sus padres,  oral o implícita. Ciertamente, he visto a los padres de niños de alta capacidad hacerles saber que son demasiado buenos para jugar con los demás - no con palabras tan explícitas, por supuesto.

La manera en la que los padres enfocan sus vidas ofrece lecciones muy potentes para sus hijos. Fue el ejemplo - y no las expectativas - lo que marcó la diferencia en los niños que he estudiado durante 35 años a medida que crecían. El ejemplo de la familia permite a cada niño absorber y evolucionar sus propios valores a partir de lo que ha experimentado.

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