The Learning Dashboard. Mejoras en KhanAcademy

Khan Academy

Ya hemos hablado aquí sobre KhanAcademy en, al menos, tres ocasiones anteriores. Ahora vuelvo sobre ello por diversas razones. La primera es que han desarrollado un nuevo dashboard o tablero de mandos o de control, referido al aprendizaje de cada usuario. Está en sus primeras fases, pero merece toda atención porque ejemplifica perfectamente lo que es facilitar, a través de las herramientas tecnológicas, una estructura que gestiona, propone actividades prácticas, ofrece vídeos explicativos y evalua mi progreso de manera permanente, sugiriéndome a partir del mismo qué secuencia de aprendizaje puedo seguir. Vamos, todo lo que, como profesor, quiero hacer con CADA alumno pero que obviamente no puedo sin la tecnología.

Como sé que os gusta este modo de aprender, o de recibir la información (a vuestros alumnos/hijos también), os incluyo un vídeo de Salman Khan donde él mismo lo explica.



La otra razón es que, como cabía esperar, ya está disponible buena parte de la biblioteca de Khan en español mexicano, pero español, lo que puede romper muchas barreras a su uso en las clases. Persiste un problema "menor" y es que en los vídeos se utiliza el sistema imperial y no el sistema métrico decimal, lo que puede ser un inconveniente que cada profesor tendrá que ver como solventa. Para acceder al contenido de la plataforma en español (no he comprobado si todo está traducido: ¡son más de 4000 vídeos!) basta desplazarse a la parte inferior de la pantalla y seleccionar el idioma.

También es posible ofrecerse como traductor. ¿No sería posible que alguien con medios adecuados finaciase la tarea de trasladar al español de España los vídeos? Cada vez que me planteo estas cosas pienso en aquella entrada sobre The Spanish Giving Pledge: ¿sería posible?... en la que escribía:

"La pregunta que me hago y os lanzo es: ¿no sería posible que en España se pusiera en marcha una suerte de Spanish Giving Pledge que agrupase a personas e instituciones, dispuestas a apoyar económicamente acciones educativas, que permitiesen despegar a aquellos jóvenes que tuviesen condiciones para hacerlo? ¿No ayudaría esto a tantas personas con capacidad pero sin demasiados recursos? ¿No sería una manifestación de equidad y de compromiso? ¿No permitiría poner las bases de una sólida construcción social, intelectual y artística, de un país con un sistema educativo tan maltrecho como el nuestro, pero que por otra parte tantas personas brillantes ha generado en todos los campos del saber y en las actividades humanas más diversas?"


Verdaderamente no hay mucha justificación para no diferenciar o respetar el propio ritmo de aprendizaje de cada alumno. Es inaceptable que un alumno se aburra en nuestra clase o que no reciba el nivel de reto que su capacidad permite y el desarrollo de su talento requiere. No podemos seguir pensando la escuela como un lugar de enseñanza sino que debemos imaginarla como un lugar de aprendizaje, donde el protagonismo es del alumno y no del profesor. Y no quiero con esto decir que el profesor no es importante, muy al contrario. El profesor en la escuela que tengo en mente es mucho más importante que en la escuela tradicional, porque su función ya no es de orador, sino de guía, de consejero, de facilitador del aprendizaje. Es "un otro yo" que aprende con sus alumnos, aunque a diferente nivel y de modo diverso; es un compañero de viaje en la aventura de aprender.

Para tener una idea más precisa de lo que quiero decir te sugiero que leas con atención unas frases que el día 3 de septiembre Alicia Díez Ochoa nos ofrecía en Theflippedclassroom.

Es que la tecnología nos hace falta para recuperar ciertos elementos esenciales de la mejor escuela, pero al mismo tiempo estoy convencido de que no haremos nada a menos que los profesores estemos más allá de la propia tecnología. La educación es un asunto muy serio con el que no se puede frivolizar. No es cuestión de máquinas, es cuestión de personas y de tecnología (en el amplio sentido) al servicio de su desarrollo personal.

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