Excellence Gap report: 'cuando las barbas de tu vecino veas afeitar...'


Acaba de publicarse en los EE.UU. el informe titulado: Talent on the sidelines. Excellence Gaps and America's Persistent Talent Underclass, cuyos autores son J. Plucker, J. Hardesty y N. Burroughs. Hay un informe previo del año 2010, del que éste es una continuidad. ¿Por qué traerlo aquí? Es sencillo, porque tiene sumo interés tanto por sus resultados y conclusiones, como por el hecho de que se convierte en un ejemplo estupendo de lo que debe ser la evaluación de los aspectos relevantes de un sistema educativo.

Resolverán o no los problemas, más bien parece que no, por los datos que aportan, pero estos informes permiten saber qué es lo que ocurre con la promoción de la excelencia y las desigualdades derivadas de las diferencias de raza, socioeconómicas y otras, al  tiempo que permiten analizar la eficacia de las políticas que tratan de paliar dichas diferencias. Siempre me ha parecido que este es el modo de proceder más inteligente. No ignoremos los problemas, analicemos las situaciones y pongamos sobre la mesa posibles modos de resolverlas. "Meter la cabeza debajo del ala" es una actitud poco inteligente.

No hace mucho tiempo escribí aquí sobre la excelencia en PISA,  a propósito de un informe de la OCDE (PISA in Focus nº 31) y ya se apreciaba lo problemático de la situación de España, tanto en términos absolutos como en comparación con otros países. Lo mismo ocurría al hablar de los resultados en TIMSS y PIRLS.

Es conocida la problemática de las enormes diferencias de rendimiento en el sistema educativo norteamericano, en particular para determinados grupos étnicos, especialmente los negros y los hispanos, no digamos si se comparan además con otros estudiantes de su país, como los blancos o los asiáticos.

Incluyo algunos gráficos del informe al respecto, en los que se puede ver que las diferencias de rendimiento entre unos grupos y otros respecto a las Matemáticas y la Lectura en las pruebas del NAEP (National Assessment of Educational Progress). También se analizan datos procedentes de TIMSS y PIRLS.

Los problemas de este sistema educativo son claros, pero se conocen, se analizan y se trata de poner remedio a la situación. Ése es, a mi modesto entender, el ejemplo a seguir. Un sistema educativo que no hace esto se imposibilita para la mejora y la optimización de sus resultados. En este sentido es encomiable la labor que viene realizando el Instituto Nacional de Evaluación Educativa. Que mejor sería aún si fuese independiente de los vaivenes políticos para siempre.

Este informe general o la situación estado por estado tanto en 2012 como en 2010 pueden verse en este enlace.

Aquí voy a referirme tan solo a las recomendaciones derivadas del mismo, que me parece son ilustrativas para nuestro país y bien podrían servir de falsilla para los administradores y legisladores de la educación, muchas veces afectados de derivas ideológicas del más diverso tipo. A partir de aquí el texto corresponde al informe mismo, del que he suprimido algunos aspectos menores para este discurso.

Principales recomendaciones


Parece de mal agüero que Estados Unidos tengan una subclase permanente respecto talento académico, teniendo en cuenta la necesidad de habilidades intelectuales avanzadas en nuestra sociedad basada en la información. Este fenómeno es especialmente preocupante teniendo en cuenta que el porcentaje de estudiantes pobres y de minorías va en aumento. 

1. Empezar a prestar atención...

Cuando se promueve cualquier nueva política de educación, las autoridades deben preguntarse dos cuestiones: ¿cuál será el impacto de la nueva política propuesta en nuestros alumnos con rendimientos académicos más altos? ¿cómo afectará la política propuesta para que más estudiantes alcancen los niveles más altos de rendimiento? Aunque suene simple, estas preguntas son raramente planteadas. Sin embargo, hay muchas pruebas de que esto puede dar la vuelta ya que en las últimas dos generaciones los políticos se han realizado preguntas similares acerca de los estudiantes de educación especial, estudiantes pobres, etc.

Por otra parte, cuando se informa de los resultados de las pruebas de rendimiento, se debe reparar en los resultados de los estudiantes más avanzados, incluyendo el tamaño de las brechas de excelencia. Los datos suelen estar disponibles, pero casi nunca se informa de ello y los periodistas tienden a ignorarlos cuando los datos no aparecen en los comunicados de prensa. Por definición , lo que no es visible es invisible.


2. Incluir el rendimiento de los estudiantes avanzados en los sistemas de rendición de cuentas de los estados

Muy pocos estados incluyen indicadores de logros avanzados en sus sistemas de rendición de cuentas de los niveles K-12 . Esta omisión envía el mensaje implícito de que el rendimiento avanzado no es ni importante ni una meta a lograr y, como resultado, la gran mayoría de las demás políticas de educación, los sistemas y las intervenciones se alinean con los indicadores que se centran la atención en otra parte .

Además, el uso de modelos de valor añadido en estos sistemas de rendición de cuentas puede no beneficiar a los estudiantes más avanzados en el grado en que muchos defensores de éstos esperan. Estos enfoques, que se centran más en la mejora de los estudiantes que en su rendimiento en un solo punto en el tiempo, suena útil en teoría. Pero con el fin de beneficiar a los estudiantes más avanzados, estos sistemas de valor añadido, deben utilizar pruebas con techos más altos.


3. Reconocer el papel principal que la pobreza juega en el incremento de las diferencias en excelencia

El supuesto educativo dominante en los círculos políticos durante los últimos 15 años ha sido que la pobreza, en gran parte, no tiene solución, de ahí la necesidad de "dejar de utilizar la pobreza como excusa". Las características demográficas de los estudiantes a menudo se utilizan como excusa para establecer bajas expectativas de logros para ellos (...).

De acuerdo con las ediciones de 2011 y 2012 de la NCES sobre la Condición de la Educación, la mitad de su población estudiantil en 17 estados es elegible para el subsidio de almuerzo gratis o a precio reducido. Más impresionante es que 35 estados cuentan con más del 40 % de sus estudiantes elegibles para estos programas. (...). Otros países ricos tienen políticas de reducción de la pobreza infantil mucho más agresivos y tienen índices de pobreza de la infancia significativamente más bajos como un resultado.


4 . Abordar la "low-hanging policy fruit" inmediatamente

Cada estado debe examinar rápidamente en qué medida sus políticas pueden ayudar u obstaculizar la promoción de un alto rendimiento en sus escuelas K-12. Por ejemplo, en el informe anterior, se observó que los estudiantes en un estado que se matricularon en la universidad, antes de graduarse en la escuela secundaria, se les negó el acceso a cualquier otra forma de acceso a programas de ayuda financiera.

Después de la publicación del informe, hemos escuchado de varios educadores y legisladores de políticas educativas señalar que este fenómeno es endémico entre los estados debido, en parte, a los tecnicismos de las reglas federales de ayuda financiera. No importa lo involuntarios que puedan ser estos efectos secundarios, no hay duda de que son políticas contra la excelencia. ¡Qué irónico que la nación que pone a la gente en la luna con la tecnología de 1960 no pueda encontrar una manera, más de 40 años después, para diseñar sistemas de ayuda financiera para la universidad que no castiguen a los alumnos que acceden tempranamente a la misma!

Existen muchos otros ejemplos de políticas de fruta madura, especialmente en relación a cómo los estudiantes se mueven a través del sistema educativo: ¿cómo fomentan los políticos y los educadores el uso de las diversas formas de aceleración académica? La investigación sobre la aceleración es extensa y muy convincente, sin embargo, sigue siendo inexplicablemente infra utilizada. Más en concreto, ¿en qué medida las políticas estatales permiten fechas de corte flexibles para el ingreso en la educación infantil?

Cualquier política y práctica que permita a los estudiantes que se muevan a través del sistema K-12 a un ritmo acelerado parecen propensas a promover la excelencia y reducir los costes de la educación. Sospechamos que los estudiantes de los grupos en el extremo inferior de las brechas de excelencia tienen aún menos acceso a las intervenciones posibles que los estudiantes más privilegiados, lo que agrava aún más las brechas.

Como se señaló anteriormente, la falta de atención a la excelencia y las brechas relacionadas con ello es también desconcertante, lo que nos lleva a preguntarnos cómo los sistemas de evaluación de la rendición de cuentas del estado, o de los maestros, ofrecen incentivos para llevar a los estudiantes de los niveles básicos de rendimiento a los avanzados. La creatividad y otras habilidades propias del siglo 21 no están integradas en las políticas estatales y locales de educación, más que de una manera nominal. Estas no son preguntas difíciles de responder, pero por lo general no se plantean.


5 . Acelerar la investigación sobre el aprendizaje avanzado y el desarrollo del talento

Una crítica razonable del estudio de 2010 fue la relativa a nuestra dependencia de los datos de las pruebas estandarizadas a nivel nacional y estatal. Coincidimos en que una gama más amplia de indicadores -por ejemplo, las habilidades propias del siglo 21 o las medidas de productividad creativa serían de gran ayuda para la comprensión de la naturaleza y el impacto de las diferencias de excelencia-. Sin embargo, en nuestra experiencia, actualmente no existen datos fiables sobre este tipo de indicadores. El acceso a estos datos podría transformar radicalmente los debates políticos sobre la excelencia (...).

6 . Identificar el papel federal en el modo de abordar los problemas de promoción de la excelencia y las diferencias en el logro de la misma

El apoyo federal para la excelencia en la educación K- 12 es, en gran medida, inexistente. El programa federal para la investigación y la intervención en este ámbito fue eliminado a mitad del ciclo (Ley Javits) y la ley federal de educación, en particular la Ley de Educación Primaria y Secundaria (ESEA) de 1965, no se ocupa del logro avanzado o de las lagunas en el logro de la excelencia. De hecho, la ausencia de lenguaje, incluso simbólico, en la política federal, refuerza el enfoque en la competencia mínima. Seguimos siendo optimistas de que la ESEA incluirá, al menos, un mínimo énfasis en la meta de la excelencia en las escuelas estadounidenses (...).


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En Junio de este mismo año escribía en este blog una entrada que se titulaba: ¡El Estado de la Nación: o de como tomarse en serio el desarrollo del talento! Si no lo has leído te lo recomiendo vivamente, enlaza muy bien con esta entrada.

Entre otras cosas decía lo siguiente: "Hay dos datos que retratan enseguida la situación y actitud de un sistema educativo y social respecto al desarrollo del talento de sus escolares o ciudadanos. Uno, ¿existen medidas de identificación proactivas, periódicas y sistemáticas establecidas para detectar el potencial o capacidades de los escolares?, dos, ¿hay planes o indicadores que permitan suponer que la escuela contempla y tiene en cuenta en su desarrollo curricular las diferencias de capacidad de sus escolares?

Si la respuesta a estas dos preguntas es que no, la ecuación está resuelta. Si se responde que sí a la primera y que no a la segunda, es decir que hay detección del potencial pero no medidas de atención diferenciada, la respuesta sería: ¿entonces para qué se identifica? Si la respuesta a la primera es que no, pero que sí se diferencia, la pregunta es, ¿basándose en qué se produce la diferenciación? En un sistema sensato que realmente se preocupa del óptimo desarrollo de sus ciudadanos -imperativo legal dicho sea de paso- no cabe más que responder que sí a las dos preguntas. Todo lo demás son pamplinas... o mejor dicho, todo lo demás es un eficaz modo de desperdiciar la capacidad de quien la tiene y, en un grado u otro, todos la tienen.

Pues si hasta en los países que se toman en serio el desarrollo del talento las cosas no están todo lo bien que deberían estar, ¿qué será de nuestro caso?"

La verdad es que no se me ocurre nada que añadir. Solo seguir esperando a que los directores de los colegios, los profesores, los administradores, los políticos se enteren de que así no podemos seguir. No tenemos derecho a negar el desarrollo óptimo de nuestros escolares, porque "los niños también tienen derecho a lograr sus sueños" (así se titulará la entrada del próximo viernes en la que otro ex-alumno de CTY nos cuenta su historia).

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Nota. Como es sabido, la notación K-12 se refiere a los niveles educativos desde el kindergarten (término aleman usado para referirse al jardín de infancia) hasta el grado 12. Los grados 1 a 6 corresponden a nuestra Primaria; del 7-10 a la ESO y el 11 y 12 al Bachillerato.

2 comentarios:

  1. "La excelencia o la mediocridad Educativa"
    Muy bueno sería que entre las acciones de las instituciones educativas estén contempladas como obligatorias, la utilización de procedimientos con el acompañamiento de la infraestructura necesaria para detectar talentos; a la vez, como una cuestión programática imprescindible, la obligación de potenciar esos talentos y habilidades vinculadas a todas las actividades humanas: talentos para la ciencia y la tecnología, el arte, los deportes, la política, la economía, la producción industrial y agrícola, la música, el teatro y todo lo relacionado con la recreación. Las instituciones educativas deberían ser, además de formadoras, las detectoras y estimuladoras de las íntimas cualidades sobresalientes de cada persona. Lo que hacen hoy algunos inquietos docentes que observan y promueven las potencialidades de sus estudiantes, es muy poco, por cuanto solo queda en una actividad individual, aislada, discontinua y escasamente acompañada de una política educativa e institucional comprometida con la excelencia.
    Además la excelencia debe servir para DIGNIFICAR LA VIDA de todos los habitantes de este planeta; debe ser útil para liberar a los seres humanos de las cadenas que los atan al sufrimiento, a la incertidumbre del futuro, al agobio del trabajo excesivo o a la desesperación de la ausencia de trabajo. La Excelencia utilizada solo con fines individualistas y mercantiles, sirve para enriquecer a una selecta minoría, y esto profundiza la brecha de la desigualdad. La búsqueda de la excelencia sólo es válida si con ella se pretende lograr la Calidad de Vida y la noble Igualdad de Oportunidades para TODOS.

    Lic. Carlos H. Fontana 25-11-13

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  2. Tienes mucha razón Carlos. En eso reside el sentido de la educación, en crecer en libertad. Pero este crecer en libertad, ese "hacerse", es para "trascenderse". Es decir, que promover la excelencia tiene poca relación con la satisfacción egoísta de la propia vanidad y mucho con el servicio a los demás.
    Saludos

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