Personalización, Diferenciación, Individualización. ¿Conoces las diferencias?


Mientras seguimos discutiendo cosas que no me parecen demasiado relevantes, como si debemos identificar, atender o promocionar el desarrollo del talento, sobre si el CI sirve o no, sobre si unos son y otros no, en otros lugares piensan en cómo avanzar en el planteamiento del aprendizaje, en un modelo de escuela que responda mejor a las diferencias y necesidades de los escolares, en el futuro del aprendizaje. El modelo de escuela como fábrica de funcionarios del imperio, todos iguales, todo basado en una burocracia que asegurase que todos harían lo mismo para mantener el imperio unido, ha pasado a la historia. Muchos expertos coinciden en esto. Ya hemos hablado de rescatar la Pedagogía diferencialde repensar la escuela, del futuro del aprendizaje, o de cómo convertir las escuelas en centros de desarrollo del talento, por citar algunas entradas de este blog entre otras muchas.

Quiero ahora en un post breve (lo prometí a mis amigos, que siempre me riñen porque hago entradas largas) comenzar a hacer algunas reflexiones sobre las diferencias entre tres términos que ya sé que se encuentran bastante más allá de la enseñanza grupal basada en la edad, pero es que -precisamente por eso- a pesar de lo que pueda ser la escuela actual, pretendo ofrecer ideas para que cambie. Mientras discutimos (o discuten algunos) de si la escuela está para promover la igualdad, otros piensan en el aprendizaje para profesiones que ni existen. Es que en la escuela de hoy, como vamos, ¿a dónde vamos?

La oficina de Tecnología Educativa del Departamento de Educación de los EE.UU en su National Education Technology Plan de 2010 señala lo siguiente:
  • La individualización se refiere a la instrucción que se acomoda a las necesidades de aprendizaje de los diferentes alumnos. Las metas de aprendizaje son las mismas para todos los estudiantes, pero éstos pueden progresar, a través del material que se les ofrece, a diferentes velocidades de acuerdo a sus necesidades de aprendizaje. Por ejemplo, los estudiantes pueden invertir más tiempo para avanzar en un tema determinado, omitir temas que cubren la información que ya conocen, o repetir temas para los que necesitan más tiempo.
  • La diferenciación se refiere a la instrucción que se adapta a las preferencias de aprendizaje de los diferentes alumnos. Las metas de aprendizaje son las mismas para todos los estudiantes, pero el método o enfoque de la enseñanza varía de acuerdo a las preferencias de cada alumno o lo que la investigación ha encontrado que funciona mejor para los estudiantes concretos.
  • La personalización se refiere a la instrucción que se acomoda a las necesidades de aprendizaje de acuerdo con las preferencias y los intereses específicos de los diferentes alumnos. En un entorno que está totalmente personalizado, los objetivos de aprendizaje y contenidos así como el método y ritmo pueden variar mucho ( la personalización abarca la diferenciación e individualización).
En un informe titulado Personalization vs. Differentiation vs. Individualization Report (v2) realizado por Barbara Bray y Kathleen McClaskey, co-fundadoras de Personalize Learning, L.L.C., las autoras señalan que las definiciones anteriores se centran demasiado en la instrucción, de modo que ello les llevó a crear una tabla con los tres términos, pero centrada más en el alumno que en la instrucción. Determinaron que el uso del término "aprendices" era más preciso que "estudiantes" en todos los ambientes de aprendizaje. Señalan que "el aprendizaje ocurre en cualquier lugar, en cualquier momento, con cualquier persona, por lo que el aprendiz va a terminar por ser el conductor y dueño de su propio aprendizaje". La tabla a la que se refieren os la incluyo traducida. Me parece de gran interés para los directores de las escuelas, los profesores y, como siempre, para que los padres tengáis argumentos para dialogar certeramente con los profesores de vuestros hijos. Seguiremos hablando de esto.




Nota. La unidad llamada Carnegie fue desarrollada en 1906 como una medida de la cantidad de tiempo que un estudiante ha estudiado una materia concreta. Por ejemplo, un total de 120 horas en un tema -con 4 ó 5 clases a la semana durante 40 a 60 minutos, durante 36 a 40 semanas cada año– supone que el estudiante ha realizado una "unidad" que implica obtener un crédito en la escuela. Se consideraron catorce unidades como la cantidad mínima de preparación que puede ser interpretado como "cuatro años de estudios académicos o de alta preparación ".

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