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	<title>Alumnos CTY archivos - JAVIER TOURÓN</title>
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	<description>Porque el talento que no se cultiva se pierde.</description>
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	<title>Alumnos CTY archivos - JAVIER TOURÓN</title>
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		<title>Los niños también tienen derecho a realizar sus sueños</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Tourón]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Nov 2013 05:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Talento]]></category>
		<category><![CDATA[Alumnos CTY]]></category>
		<category><![CDATA[TEDx]]></category>
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					<description><![CDATA[Hoy os traigo una historia entrañable de un alumno muy querido para todos los que hicimos CTY. Es una historia singular pero me atrevo a decir que una ... <a title="Los niños también tienen derecho a realizar sus sueños" class="read-more" href="https://www.javiertouron.es/los-ninos-tambien-tienen-derecho/" aria-label="Leer más sobre Los niños también tienen derecho a realizar sus sueños">Leer más</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy os traigo una historia entrañable de un alumno muy querido para todos los que hicimos CTY. Es una historia singular pero me atrevo a decir que una más de tantos miles de niños que son invisibles para quienes tienen que verlos, que no necesitan ayuda para quienes tienen que ayudarlos, a los que ser distintos les cuesta un potosí. Pero no porque ser distinto sea costoso, sino porque en una sociedad de mentalidad igualitarista ser distinto incomoda.</p>
<p>Si, créelo, los niños con alta capacidad existen. Yo conozco a unos cuantos. Después de años de estudio y trabajo he aprendido a ver lo que para algunos es simplemente un trabajo añadido. No sé lo que avanzaremos, pero si la escuela no cambia, si los profesores no mejoraran su formación para atender personalizadamente a sus alumnos, muchos «juanes», «miriams» y «berengueres» corren el riesgo de desarrollar pobremente sus capacidades. Yo, desde luego, no quiero ser responsable.</p>
<p>Os dejo con una historia que no acaba sino de empezar, pero que es una muestra de coraje y decisión; un ejemplo de superación ante la adversidad del ambiente. Gracias por tu testimonio, nos has dado una lección de fortaleza ante las dificultades. No te rindas, los que te han puesto la proa no se lo merecen. Tienes un gran futuro esperándote y a tus amigos aquí para ayudarte.</p>
<p><i>«Soy el menor de dos hermanos. Desde muy pequeño he tenido inquietudes que no se correspondían con mi edad, según me han dicho siempre “los mayores”. Nunca tuve lengua de trapo y desde muy pequeño mantenía largas conversaciones sobre temas que me inquietaban.&nbsp;</i></p>
<p><i>Desde los dos años de edad, pedía actividades que me resultaban interesantes, como era acudir todos los domingos a distintos museos de Barcelona y negociaba en los semáforos con mi madre la ruta “museística” que tocaba el fin de semana. Siempre llevaba encima una libreta en la que apuntaba y dibujaba todo aquello que me gustaba. Guardaba las entradas de cada sitio al que iba.</i><i><br />
</i><br />
<i>De pequeño me gustaba mucho la astronomía, la biología, la medicina, la egiptología y los dinosaurios. Cuando era pequeño, mantenía largas conversaciones filosóficas con mi madre, sobre justicia, cooperación, amistad,…</i><i><br />
</i><br />
<i>En la guardería era el único niño que hablaba y no hablaba como un niño, sino como un adulto. Cuando había un problema en clase, las profesoras me enviaban a solucionarlo y siempre me tocaba recibir. Cuando todos bailaban igual, yo me quedaba quieto mirándolos.</i></p>
<p><i>A los dos años y medio ya tenía evidencias de mi alta capacidad.</i><br />
<i><br />
</i><i>En P3, me pasaba el tiempo leyendo el periódico y comentándolo con mis padres. Ya sabía leer y escribir, y contaba hasta más de cien… El tercer día de clase, en casa, le dije a mi madre que, como ella trabajaba mucho y se cansaba, fuera ella al colegio, donde yo no hacía&nbsp;nada porque me aburría y yo me quedaría en casa.</i></p>
<p><i>La profesora me decía que no veía que tuviese nada distinto del resto de los niños, que me veía como a los demás. Mi madre le dijo que yo no era verde y con antenas, pero que seguro que no había visto a los otros 24 niños leyendo el periódico en la puerta de la clase.</i><i><br />
</i><br />
<i>Las noticias me afectaban mucho, sobre todo las catástrofes y, por eso, en mi casa decidieron apagar la tele cuando yo estuviera.</i><i><br />
</i><br />
<i>En P4 y P5, me castigaban a la biblioteca por contradecir a las profesoras sobre el hecho de que en Catalunya había víboras y tiburones, cuando sí que hay. Lo que ellas no sabían es que yo me lo pasaba muy bien leyendo en la biblioteca…</i></p>
<p><i>En aquel colegio, ya después de un cambio, me calificaron de maleducado y &nbsp;a mi madre de “madre del artista”.</i></p>
<p><i>Ante la falta de atención en el colegio y mi aburrimiento, descubrimos los campus de CTY en España, después de mucho buscar.</i></p>
<p><i>En P5 volví a cambiar de colegio donde me adelantaron un curso. Aquel mismo verano asistí a mi primer programa en Pamplona, de inglés.</i></p>
<p><i>En segundo de primaria, ya acelerado, pese a tener una buena tutora, me seguía aburriendo en clase. Desde mi entrada al colegio tuve graves discusiones con mi profesora de religión porque yo veía las cosas de un modo distinto a los demás y en vez de enseñarme que era la fe, o gestionarlo mejor, me echaban directamente de clase.</i></p>
<p><i>De segundo a tercero, fui a un campus de CTY de matemáticas creativas.</i><i><br />
</i><br />
<i>En tercero, empecé a sufrir bullying serio, con agresiones físicas y marginación por parte de alumnos. Los profesores lo veían todo normal y después de varias veces de ir al seguro escolar médico por las diversas agresiones, el mismo médico me dijo que si no denunciábamos nosotros al colegio, lo haría él.</i></p>
<p><i>En el verano de tercero a cuarto hice mi curso de mis primeros experimentos en CTY, donde me lo pase muy bien. Además de esto, durante el curso realicé algunos programas online también de CTY: creación de páginas web, creación de páginas web avanzadas y creación de videojuegos. Aparte de esto, asistía a clases extra-escolares de programación y electrónica en la fundación Oms.</i></p>
<p><i>Debido a la situación cada vez mas crítica en cuanto a mis agresiones, mi madre contactó con la embajada de Israel, ya que nos enteramos de que había un colegio judío cerca de casa. Nos pusimos en contacto con el director para hablar de si me aceptaría aunque no fuera judío. Me aceptaron en el colegio y como el director se preocupaba por el tema de las AACC, lo pasé muy bien durante dos años y medio, el tiempo que tardó el director en irse (es una norma del Ministerio de Educación de Israel, que cada director como mucho tiene que pasar cuatro años en el colegio y luego recibir formación para ponerse al día).</i><i><br />
</i><br />
<i>Con ocho años, entre cuarto y quinto, empecé mi primer campus residencial de CTY&nbsp;</i><i>en Madrid</i><i>, de robótica. Aun estando un año por debajo de la edad mínima, y por nivel escolar, fui aceptado después de una solicitud a la dirección del campus, para pedir que se me permitiera entrar.</i></p>
<p><i>El caso es que entré al curso de robótica. Era el más pequeño de la clase, aunque eso no me impidió hacer amigos e independizarme en cierto modo: hacer la colada, ordenar la habitación, tener unos monitores geniales,…</i><i><br />
</i><br />
<i>Por desgracia, al final del campus, volvía a la cruda realidad: la vida diaria.</i></p>
<p><i>En el colegio judío, dirigido por Yosi Gil Erlich, fui muy bien aceptado, por compañeros y profesores. Conocí una nueva cultura y un nuevo idioma, dos cosas que para mi fueron un reto. Llegué a participar en el coro de la sinagoga cantando en hebreo, entre otras muchas cosas,…</i></p>
<p><i>El siguiente verano, los programas de CTY eran muy atractivos: esa vez había genética, pero también era muy pequeño y tuve que hacer la solicitud y el examen de nuevo. Lo pasé y me aceptaron. Por desgracia, aquel año nos afectó la gripe A, traída por nuestros amigos</i><i>&nbsp;americanos,</i><i>&nbsp;también alumnos. Me puse muy triste, porque perdí un año de CTY.</i></p>
<p><i>Pero lo peor estaba por llegar: cambió el director del colegio. Era un señor mayor que venía del ejército de Israel y creía saberlo todo. Mis notas empezaron a bajar y el bullying vuelve a mi vida gracias a la relajación de mi colegio.</i></p>
<p><i>Después de un mal año en primero de ESO, pude finalizar mi curso de genética en CTY, donde nació un proyecto que todavía sigue vivo: crear una vacuna o una cura contra el SIDA. Este proyecto ha sido presentado a médicos e investigadores de diferentes países a través del TEDxBarcelona Change, el 3 de abril de 2013.</i><br />
<i><br />
</i><iframe src="//www.youtube.com/embed/rQ4YY0XRxAM" width="640" height="390" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p><i>En cuanto al proyecto, he visto como se me cerraban todas las puertas de centros de investigación, empresas, profesionales e incluso el mismo colegio, debido a que todos consideraban que era demasiado pequeño. Solo un médico me dijo como continuar y me tomó en serio: un médico llamado Arkaitz Imaz, especialista en enfermedades infecciosas en el Hospital de Bellvitge, amigo de Javier Tourón hijo, director de los campus. Él me siguió mandando información que me resultó muy útil para el proyecto.</i></p>
<p><i>Después de un año horrendo en segundo de ESO, donde estuve a punto de suspender, junto con más agresiones físicas y sobre todo psicológicas, mi psicólogo consigue un cambio de centro con aceleración incluida.&nbsp;</i><br />
<i></i><i>En este nuevo colegio concertado, la Escola Projecte, acabé mi Educación Secundaria Obligatoria. Pese a que solo fuera un año, he de decir que ha sido el mejor colegio en el que he estado. Aún teniendo dos años menos que mis compañeros de clase, he hecho amigos que todavía conservo, gracias a los cuales he aprendido a ver la vida de otro modo y a ser como soy hoy en día.</i></p>
<p><i>Hoy curso primero de bachillerato en el IE Costa i Llobera de Barcelona. Hay que resaltar el gran interés por parte del centro, en especial de mi tutor, por intentar ayudarme a minimizar el sentimiento de aburrimiento, me han propuesto compactar el bachillerato en un solo año. Por desgracia, debido al bajo rendimiento producto del bullying en la ESO, mis notas no me han permitido hasta el momento acceder a becas para el extranjero, cosa que deseo desde hace años.</i></p>
<p><i>El hecho de que solo por mi edad se me menosprecie en todas partes, ha hecho que mi motivación sea prácticamente nula.&nbsp;</i><br />
<i></i><i>Después de mi “experiencia” en los distintos colegios, sobre todo en Projecte, he aprendido que no tengo por qué ser distinto a mí mismo para gustar a los demás, simplemente tengo que ser yo, y a quien le guste, bien, y a quien no, pues también. Hay que decir que pese a ser el más pequeño del equipo del proyecto del SIDA, soy el único que ha continuado, y que debido a no ser tomado en serio por mi edad, el trabajo no pasa de ser una teoría que no puedo llevar a la práctica.</i></p>
<p><i>Hay que decir que CTY ha sido el único sitio en el que me he sentido acogido, un lugar que era como mi balsa salvavidas.</i><i><br />
</i><br />
<i>Mi madre es la presidenta de Fanjac, una asociación de padres de niños de AACC, donde también tengo mis amigos.</i></p>
<p><i>Mañana mismo tengo una reunión con la fundación Catalunya Caixa, para ver si me aceptan en unas extra-escolares de nuevas tecnologías, donde seguramente perderé, de nuevo, por las notas.</i><i><br />
</i><br />
<i>Le debo mucho a la familia Tourón, ya que me conocen desde los cinco años y me han permitido formar parte de los campus de CTY. Les aprecio mucho y siempre les agradeceré todo lo que han hecho por mí.</i><i><br />
</i><br />
<i>La única persona que me ha apoyado en mi día a día desde siempre ha sido mi madre, que siempre ha contestado a mis preguntas y me ha ayudado en lo que necesitaba.</i></p>
<p><i>Desde aquí: gracias mamá, gracias familia Tourón, gracias Projecte, gracias Yosi y gracias a todos los que me han ayudado en mi vida. Gracias.</i><i><br />
</i></p>
<div style="text-align: center;"><i>&#8212;&#8212;&#8212;-ooo000ooo&#8212;&#8212;&#8212;-</i><br />
<i><br />
</i></div>
<p>Bueno, pues vosotros diréis&#8230; A mí me parece que esto es un ejemplo de lo que no puede ser el itinerario educativo de un joven con talento. Crecer es siempre difícil, pero no puede ser una carrera de obstáculos artificiales interpuestos para provocar el fracaso. Una vez más es necesario apelar a la sensatez de los que pueden hacer algo, no digo mucho, porque en educación un pequeño gesto es un gran avance. Tú, si eres padre, o un modesto profesor en una pequeña aula de un colegio perdido en algún lugar del universo, haz algo por ayudar a los que precisan de tu apoyo y habrás producido un extraordinario avance. Desde luego, cuando de educación se trata, el número uno tiene una gran relevancia.</p>
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		<title>Dos alumnos de CTY nos cuentan su historia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Tourón]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Nov 2013 05:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Talento]]></category>
		<category><![CDATA[Alumnos CTY]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace unas semanas recibí varias llamadas telefónicas y un par de correos electrónicos de antiguos padres y alumnos de CTY España que, como muchos sabéis, estuvo funcionando entre ... <a title="Dos alumnos de CTY nos cuentan su historia" class="read-more" href="https://www.javiertouron.es/dos-alumnos-de-cty-nos-cuentan-su/" aria-label="Leer más sobre Dos alumnos de CTY nos cuentan su historia">Leer más</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unas semanas recibí varias llamadas telefónicas y un par de correos electrónicos de antiguos padres y alumnos de CTY España que, como muchos sabéis, estuvo funcionando entre 2001 y 2011 con un modelo de intervención desarrollado por <b>Stanley</b> en los años 70, sobre el que hemos publicado muchos trabajos (consultar los interesados este <a href="http://dspace.unav.es/dspace/browse?type=author&amp;value=Tour%C3%B3n%2C+J.+%28Javier%29&amp;sort_by=2&amp;order=DESC&amp;rpp=20&amp;etal=0&amp;submit_browse=Update" target="_blank" rel="noopener noreferrer">enlace</a>).</p>
<p>Los años que CTY estuvo en marcha pudimos atender a centenares de alumnos y a sus familias. Era una auténtica delicia ver cómo, en los Campus de Verano, los alumnos progresaban en el conocimiento de los temas que les interesaban: desde paleografía a robótica, desde física a programación en java. Todo tenía cabida, dentro de nuestras posibilidades, para seguir estimulando las mentes de nuestros alumnos ávidos de saber más y más. Aquellos <i>Campus</i> eran una oportunidad para que cada uno, siendo él mismo, pudiera colaborar y convivir con otros estudiantes de similares intereses. Lo que hemos destacado siempre con la expresión tener «compañeros intelectuales».</p>
<p>Las evaluaciones de los programas que llevaban a cabo los alumnos no solían bajar de 4,7-4,8 sobre 5. Todo el equipo de personas: directivos, profesores, monitores, etc., formaban una gran familia que convertía el espacio en el que estábamos en un auténtico oasis para nuestros alumnos. También se realizaban otras actividades a lo largo del año, tanto presenciales como <i>online</i>.</p>
<p>Pues hace unos días, como señalaba al comienzo, me escribió Juan (nombre ficticio), un antiguo alumno nuestro que entre otras cosas me decía:</p>
<p>«<i>¿Que tal todo? No sé si me recuerda, soy Juan, y estuve estudiando en CTY durante dos cursos (el primero trataba sobre Química y el segundo sobre programación con Java), mientras cursaba primero y segundo de la E.S.O. Ahora estoy realizando un doctorado en una universidad americana, y me gustaría agradecerle las posibilidades de aprendizaje que fueron fruto de su esfuerzo.</i>»</p>
<p>Juan, que por entonces no estaba muy estimulado por su colegio, fue evaluado por nosotros y enseguida vimos que su capacidad se encontraba lejos de ser adecuadamente atendida por su centro educativo, así que decidimos organizar un curso a la carta para él, con una excelente profesora. Realizó aquel curso de Química en 2002-2003, al año siguiente otro programa sobre el lenguaje JAVA. Juan tenía la suerte de vivir cerca de donde estaban las oficinas de CTY y pudimos hacerlo fácilmente. Utilizamos las instalaciones de laboratorio de un centro de la ciudad que colaboraba con nosotros habitualmente. Pero dejemos que sea él quien nos siga contando su experiencia.</p>
<p>«<i>Tanto el curso de Química -he continuado por la rama de Ciencias-, como el curso de programación -la programación forma parte de mi actual día a día- fueron muy útiles para mi desarrollo profesional e intelectual.</i>»</p>
<p>«<i>Sus estímulos fueron también muy importantes para obtener la Matrícula&nbsp;de Honor en Bachillerato, así como varias estancias en Harvard antes de obtener mi actual puesto. En fin, le agradezco mucho su ayuda, además de todo el apoyo que me ha supuesto su institución. Un cordial saludo.</i>»</p>
<p>Actualmente Juan es un brillante estudiante de doctorado&nbsp; en una institución de prestigio (<i>PhD Research Student</i>) y ya ha realizado su primera publicación científica en una revista de primer nivel. Su carrera está lanzada y seguro que tendrá grandes éxitos.</p>
<p>Un día Juan tuvo una oportunidad que su educación regular no le brindaba y ahora está cultivando sus talentos y esforzándose en aplicar su capacidad a un nuevo campo de estudio e investigación. De su trabajo dependerán muchas cosas grandes y se beneficiarán muchas personas, seguro. Le deseamos lo mejor.</p>
<p>Muchos Juanes pasaron por CTY, iremos hablando de ellos de vez en cuando. Tal es el caso de Miriam (nombre real) que también ha querido contarnos su historia de manera espontánea:</p>
<p><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://1.bp.blogspot.com/-JGjIfIu9bn0/UoyDmJt2pJI/AAAAAAAAC2I/EZQxX6071xY/s1600/Sin+ti%25CC%2581tulo.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://www.javiertouron.es/wp-content/uploads/2013/11/Sin-tiCC81tulo.png" width="175" height="320" border="0"></a>«<i>Aproximadamente hace seis años conocí CTY España, gracias a mi madre, a la cual agradezco el constante esfuerzo por que amplíe y complemente mi formación de la mejor manera posible.</i></p>
<p>«Siempre he sido una niña tímida y me ha costado exteriorizar mis ideas y propuestas y, gracias, sobre todo, a las experiencias vividas con CTY, tanto en 2007 en Madrid como la vivida en 2008 en San Francisco, he progresado muchísimo en ese aspecto».</p>
<p>«<i>Las diferentes dinámicas que se planteaban en los campus me dieron nuevas perspectivas y un nuevo enfoque para casi todo en la vida. Sinceramente, sentí mucho el hecho de que la institución cerrase, pues me aportó mucho y ha contribuido en enorme medida a ser como soy y a hacer lo que hago actualmente</i>«.</p>
<p>«<i>Comencé mis estudios universitarios en 2011 en una Universidad de Madrid. Actualmente, curso 3º de Derecho y ADE bilingüe en un programa de alto rendimiento que oferta la misma universidad. Lo escogí, además de por la titulación, por el programa en sí, el cual sigue mucho la línea por la que CTY apostaba, en cuanto a desarrollar y potenciar las altas capacidades</i>«.</p>
<p>«<i>La exigencia en este programa de formación es alta, pero, decididamente, merece la pena. Desde primer curso también me uní a una sociedad de alumnos de la universidad llamada Sociedad de Debates, en la cual participamos en Torneos de Debate Universitario por España, en los que se tratan temas de actualidad de lo más variado. En esta sociedad sigo aprendiendo a tener un qué decir y a saber cómo exponerlo de la mejor forma posible»</i>.</p>
<p>«<i>Al igual que en CTY, la participación oral y las exposiciones se valoran muchísimo. Otra actividad a la que dedico bastante tiempo es el voluntariado, actividad con la que estoy muy implicada porque me aporta mucho en diferentes facetas de mi vida y pienso que contribuyendo con la sociedad de este modo puedo mejorarla un poquito, dentro de mis posibilidades. Ayudar a los demás es la mayor satisfacción del mundo y, conforme pasan los años, me doy más cuenta aún de que es una verdad como un puño. (&#8230;).</i></p>
<p>En cuanto a lo que pienso hacer en un futuro, de momento no lo tengo muy claro en el ámbito profesional, puesto que tanto Derecho como ADE me gustan bastante. Lo cierto es que actualmente estoy muy feliz en Madrid viviendo y estudiando algo que me apasiona y me gustaría agradecerle a usted y a CTY el hecho de que creyeran en mí e hicieran que, de algún modo, «despegase».</p>
<p>Dos historias entrañables que pueden ser calificadas de «historias de éxito», aunque ambos tienen toda la vida por delante.</p>
<p>La razón de traerlas a este foro es sencilla: para que sirvan de ejemplo a los padres, a los profesores, a los directores de los colegios, a la administración, a los agentes sociales interesados en la construcción de una sociedad mejor, más justa y más próspera. Para que unos y otros puedan considerar si, desde sus lugares respectivos, están haciendo algo por ayudar a despegar a tantos alumnos que necesitan que alguien les eche una mano. No por compasión, sino por justicia.</p>
<p>¿Por qué seguimos empeñados en escuelas que tratan a todos como si fueran iguales cuando sabemos que todos somos diferentes? Solo somos iguales en nuestra dignidad personal que precisamente exige, por justicia, una ayuda adecuada a las necesidaes y peculiaridades de cada uno.</p>
<p>El igualitarismo es la mayor tragedia educativa para una nación.</p>
<p>¿Cuántos Juanes y cuántas Miriams están en nuestros colegios esperando una oportunidad?, ¿alguien que los tome en serio, algún profesor que los anime a despegar?</p>
<p>¿Eres tú uno de esos? Como decía mi querido y recordado profesor Stanley: «no olvidemos que ellos nos necesitan a nosotros hoy, ahora; nosotros los necesitaremos a ellos mañana».</p>
<p>No arruinemos el desarrollo de su talento por ignorancia o por negligencia. Porque, además de ser una injusticia palmaria, es una insensatez.</p>
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