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	<title>Aprendizaje_Agrupamiento archivos - JAVIER TOURÓN</title>
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	<description>Porque el talento que no se cultiva se pierde.</description>
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	<title>Aprendizaje_Agrupamiento archivos - JAVIER TOURÓN</title>
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		<title>¿Sabes qué implicaciones tiene para la escuela y el sistema educativo el agrupamiento por capacidad? Conclusión(6/6)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Tourón]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Nov 2013 05:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diferenciación Educativa]]></category>
		<category><![CDATA[Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Aprendizaje_Agrupamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Individualización]]></category>
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					<description><![CDATA[Como va dicho, la escuela con la llegada de la modernidad se gradúa adoptando la edad como criterio de clasificación. El acceso de todos a la educación, idealmente ... <a title="¿Sabes qué implicaciones tiene para la escuela y el sistema educativo el agrupamiento por capacidad? Conclusión(6/6)" class="read-more" href="https://www.javiertouron.es/sabes-que-implicaciones-tiene-para-la/" aria-label="Leer más sobre ¿Sabes qué implicaciones tiene para la escuela y el sistema educativo el agrupamiento por capacidad? Conclusión(6/6)">Leer más</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Como va dicho, la escuela con la llegada de la modernidad se gradúa adoptando la edad como criterio de clasificación. El acceso de todos a la educación, idealmente a la mejor educación posible, promovida por el estado o por la sociedad civil, pero una escuela de calidad, es un indudable logro.</p>
<p>Ahora bien, es mucho lo que se ha investigado en el último siglo sobre la escuela y los factores que en ella intervienen, son paradigmáticos los dos últimos trabajos de John Hattie (2008, 2011) citados en posts anteriores, o en nuestro contexto las diversas síntesis de López (a modo de ejemplo, ver López, 2009).</p>
<p>Es mucho lo que sabemos, aunque como señala de la Orden, nuestro campo de estudio no se caracteriza por disponer de muchas teorías fuertes. Tenemos ciertas ideas sobre como actuar, y la evaluación como mecanismo de optimización de las alternativas posibles ha evolucionado de manera notable en las últimas décadas, como ponen de manifiesto los escritos del profesor de la Orden (Cf. Orden, 1982, 2000; Orden, Bisquerra, Gaviria, Gil, Jornet, Sánchez, Sánchez, Sierra y Tourón, 1998).</p>
<p>Sin embargo, es enorme el distanciamiento que se da entre la investigación educativa y la práctica, tal como señalé al principio de esta serie de entradas. Es como si de dos mundos paralelos se tratase. Quizá la experiencia y uso cada vez más intensivo de la redes sociales, en las que se comparte actualmente tanto conocimiento, pueda convertirse en un punto de acercamiento entre lo que sabemos y lo que se hace en las aulas. No es una cuestión menor, ya que si no hacemos algo por mejorar seriamente la formación de los profesores y lo que ocurre en las aulas, poco podemos esperar que mejore el sistema educativo.</p>
<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="http://2.bp.blogspot.com/-z-aP6NNrGsk/UoSp2tWOq4I/AAAAAAAAC1o/yzDOVPEetVI/s1600/javiertouron.es_loeart21.PNG"><img decoding="async" src="https://www.javiertouron.es/wp-content/uploads/2013/11/javiertouron.es_loeart21.png" border="0" /></a></div>
<p>Como señalé en otro lugar, ya se ha hecho clásica la expresión de que “ningún sistema educativo es mejor que sus profesores” (Barber y Mourshed, 2007; Mourshed, Chijioke y Barber, 2010; Calleja, Collado, Macías y San José, 2012).</p>
<p>Por lo que se refiere al tema que tratamos, objeto de atención prioritaria por la Pedagogía Diferencial desde el pasado (Cf. Orden, 1973) hasta el presente (Hong, Corter, Hong  y Pelletier, 2012), <b>no parece posible mantener una escuela que se obstina en agrupar a los alumnos por edad sin considerar las diferencias en su capacidad para el aprendizaje.</b></p>
<p>Por el contrario, sí es posible afirmar, con carácter general, que el agrupamiento por capacidad homogénea es superior al agrupamiento heterogéneo, siempre que en el primero se lleven a cabo las tareas de diferenciación curricular y adaptación pertinentes.</p>
<p>Las estrategias que atienden a todo el grupo o toda la clase en grupos heterogéneos, donde el profesor desarrolla el mismo currículo para todos los alumnos con poca o ninguna diferenciación, es de escasa utilidad para los alumnos más capaces (como lo es para los que tienen un aprendizaje más lento, claro).</p>
<p>Cuando el grupo se divide en subgrupos teniendo en cuenta la capacidad o el rendimiento y se utiliza la diferenciación curricular apropiada, los alumnos más capaces obtienen beneficios académicos, sociales y emocionales, pero también mejora el rendimiento de los alumnos en los demás grupos. Hay que percatarse de que agrupar por capacidad es bueno para todos los niveles, toda vez que el reto y la velocidad de desarrollo se optimiza para cada grupo, siguiendo el ya clásico principio del “optimal match” desarrollado por Stanley en los 70, como ya fue dicho. Este argumento debería desarmar la crítica, las más de las veces ideológica, de que el agrupamiento segrega, porque lo que hace es optimizar el aprendizaje, tanto más cuanto mejor se diferencia el currículo.</p>
<p>Los efectos del agrupamiento en términos estadísticos son medios (ES .45), pero consistentes a lo largo de los estudios y las décadas. Los efectos son tanto mayores cuanto mayor es el tiempo de agrupamiento de los alumnos.</p>
<p>Dentro de las estrategias de pequeño grupo, las que muestran mayor eficacia son los clusters y el reagrupamiento para la instrucción específica de algunas materias, seguidos del agrupamiento entre cursos (no graduado), los programas pull-out, los agrupamientos intra-clase y finalmente las tareas de aprendizaje cooperativo.</p>
<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;" href="http://2.bp.blogspot.com/-bus7dmq46Bs/UoSp2vmrWZI/AAAAAAAAC1s/Y1ULXudKdIQ/s1600/javiertouron.es_loeart2.bmp"><img decoding="async" src="http://2.bp.blogspot.com/-bus7dmq46Bs/UoSp2vmrWZI/AAAAAAAAC1s/Y1ULXudKdIQ/s1600/javiertouron.es_loeart2.bmp" border="0" /></a></div>
<p>Quisiera terminar con unos cuantos principios, adaptados de Rogers (1991), que me parece pueden servir para llevar a cabo una reflexión serena sobre la atención educativa a un grupo de alumnos largamente ignorado en nuestro sistema educativo (<a href="https://www.javiertouron.es/2012/10/cuantos-alumnos-de-alta-capacidad-hay.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer">baste ver las cifras de alumnos identificados</a>), incluso a pesar de la legislación favorable al respecto de que disponemos.</p>
<ol>
<li>Los estudiantes que son académica o intelectualmente dotados deberían pasar la mayor parte del día escolar con otros estudiantes de capacidades e intereses similares.</li>
<li> El agrupamiento por clusters de un número reducido de alumnos dentro de una clase heterogénea, ya sean formados por capacidad o rendimiento en un dominio determinado, puede considerarse como opción cuando la escuela no pueda desarrollar un programa a tiempo completo (ya sea por razones demográficas, económicas o filosóficas).</li>
<li>Si no existe un programa de atención a los más capaces a tiempo completo, a estos alumnos se les debe ofrecer una instrucción específica de acuerdo con su adquisición de conocimientos en las diversas materias, ya sea en conjunción con el agrupamiento en clusters o en sustitución de éste.</li>
<li>A los alumnos de alta capacidad se les deben ofrecer experiencias diversas incluyendo opciones de aceleración, que pueden ser ofrecidas individualmente o en grupo.</li>
<li>Los alumnos de alta capacidad deben tener experiencias educativas que impliquen enriquecimiento de su currículo regular de manera que se desarrollen de forma más amplia los conceptos, principios y generalizaciones del mismo.</li>
<li>El aprendizaje cooperativo en grupos de capacidad heterogénea debe utilizarse con moderación con los más capaces, quizá solo para programas de desarrollo de habilidades sociales.</li>
</ol>
<p>Es más, y solo por recordarlo, el sistema educativo en la ley orgánica que lo regula señala claramente (art. 2. 1ª) <b>el compromiso de todo el sistema de orientarse a la consecución del pleno desarrollo del potencial de los alumnos, tanto personal como social e intelectual.</b> Más aún, el capítulo relativo a la equidad se refiere (art. 76 y 77) al compromiso de las Administraciones de <b>identificar tempranamente las necesidades de los alumnos más capaces y de flexibilizar la duración de las diversas etapas escolares con independencia de la edad.</b></p>
<p>No creo que se pueda decir más claro.</p>
<p>¿No parecen los resultados de la investigación suficientemente atractivos y las razones expuestas en esta contribución suficientes para, al menos, contemplar las reformas de la escuela que optimicen el rendimiento de cada alumno? A mí me parece que sí.</p>
<p><b>NOTA.</b> <b><a href="https://www.dropbox.com/s/joxazzcloxn4lrk/CapituloAgrupamientoDEF.pdf?dl=0" target="_blank" rel="noopener noreferrer">En este enlace</a></b> te puedes descargar los 6 post en un único documento pdf, que incluye toda la bibliografía citada en los textos. Si lo utilizas te ruego que lo cites de este modo:</p>
<ul>
<li>Tourón, J. (2012). «El agrupamiento por capacidad en el caso de los alumnos más capaces». En María Castro Morera (Coord. y Ed). Elogio a la Pedagogía Científica. Un Liber Amicorum para Arturo de la Orden Hoz. Madrid, ISBN 978-84-615-9294-8, pp 187-230.</li>
</ul>
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		<title>¿Qué dice la investigación sobre el agrupamiento por capacidad? (5/6) Parte II</title>
		<link>https://www.javiertouron.es/que-dice-la-investigacion-sobre-el_11/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Tourón]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Nov 2013 05:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diferenciación Educativa]]></category>
		<category><![CDATA[Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Aprendizaje_Agrupamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Individualización]]></category>
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					<description><![CDATA[Seguimos analizando qué dice la investigación sobre el agrupamiento, cuestión que comenzamos en el post anterior. b) Las opciones de agrupamiento en pequeños grupos El agrupamiento en clusters ... <a title="¿Qué dice la investigación sobre el agrupamiento por capacidad? (5/6) Parte II" class="read-more" href="https://www.javiertouron.es/que-dice-la-investigacion-sobre-el_11/" aria-label="Leer más sobre ¿Qué dice la investigación sobre el agrupamiento por capacidad? (5/6) Parte II">Leer más</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Seguimos analizando qué dice la investigación sobre el agrupamiento, cuestión que comenzamos en el <i>post </i>anterior.</p>
<h2>b) Las opciones de agrupamiento en pequeños grupos</h2>
<h3>El agrupamiento en clusters</h3>
<p>La literatura disponible sobre esta modalidad de agrupamiento que describí en la tabla citada en un <i>post</i> anterior, es muy abundante y refleja ganancias incluso mayores que las opciones de agrupamiento a tiempo completo.</p>
<p>Uno de los primeros estudios es el llevado a cabo por LeRose en 1986 en el que se comparaban alumnos de la misma capacidad agrupados en cluster con otros que recibieron la misma diferenciación curricular pero en modalidad de aceleración. El grupo formado por clusters tuvo un rendimiento significativamente mejor en test de creatividad verbal, lo que lleva a pensar, según señala Rogers (2002), que el tener mayor oportunidad de interactuar con compañeros igualmente capaces ha podido llevar al grupo a rendir mejor.</p>
<p>Kulik y Kulik (1992) y Kulik (2003) en sus meta-análisis encontraron efectos positivos importantes para los alumnos que trabajaron en clusters, con rendimientos que llegaron a un 60% más que sus colegas de misma capacidad no agrupados. Ahora bien, los trabajos de los Kulik identificaron varios factores que son los que pueden hacer este procedimiento efectivo; entre ellos destacan <b>la necesidad de diferenciar el currículo y que los estudiantes podrían estar en la misma clase que sus otros compañeros</b>, lo que facilita la coordinación de horarios y otros problemas organizativos.</p>
<p>Ya en 1962 Passow señaló que lo importante en <b>el problema del agrupamiento por capacidad depende menos del tipo de agrupamiento que de la filosofía que está detrás: la diferenciación en el contenido, método, velocidad y las técnicas utilizadas por el profesor.</b></p>
<p>Slavin (1987) encontró tamaños del efecto de 0.41 y Kulik (1992) de 0.25 para los agrupamientos flexibles intra-clase; nueve de los once estudios revisados ofrecieron rendimientos generales superiores a la opción de clase heterogénea.</p>
<p>Otros  estudios no incluidos en los trabajos de los Kulik, como el estudio causal comparativo de Gentry y Owens (1999) encontraron un resultado interesante respecto al número de alumnos de alta capacidad identificados en las clases donde había clusters; éste se incrementaba, lo que sugiere que esta práctica también beneficia a otros alumnos en la misma clase. Este mismo estudio ofrece además resultados significativamente superiores para los alumnos agrupados, <b>en parte por las elevadas expectativas de los profesores así como por la diferenciación curricular.</b> Por otro lado, el nivel en los tests para los alumnos de más bajo y medio rendimiento se incrementó. En suma que la práctica benefició a todos los alumnos.</p>
<p>Finalmente, en un estudio nacional llevado a cabo por Patricia Schuler, publicado en 1997 por el <i><a href="http://curry.virginia.edu/research/centers/nrcgt" target="_blank" rel="noopener noreferrer">National Research Center on the Gifted and Talented</a></i>, se aportan resultados de gran interés respecto al agrupamiento por clusters, pues se ponen de relieve <b>resultados positivos en el aspecto social y emocional</b> también, ya que los alumnos aunque trabajan en grupos de igual capacidad, siguen pudiendo interactuar con el resto de sus compañeros de capacidad diversa. El estudio abarcó a 131 distritos repartidos en 29 Estados, de los que participaron un 53%. Los resultados finales de los distritos que afirmaban practicar este tipo de agrupamiento fue finalmente de 23, representando a 15 estados. Uno de los principales resultados revela <b>las “diferencias cualitativas” en la instrucción llevada a cabo: aceleración en la presentación del currículo, enriquecimiento en profundidad y compactación curricular.</b> El estudio refleja también que el 90% de los estudiantes estaban muy de acuerdo con el agrupamiento: <b>“poder moverse por el currículo sin tener que esperar a los otros”, “disfrutar con los compañeros intelectuales”, “estar impacientes por recibir un reto”</b>, fueron algunos de los comentarios más relevantes.</p>
<p>Los resultados de investigación, en suma, reflejan que los estudiantes de alta capacidad agrupados en clusters <b>“experimentan ganancias en el plano académico y tienen unas actitudes más positivas respecto al aprendizaje y la escuela que los alumnos de la misma capacidad no agrupados” </b>(Rogers, 2006, p. 18). Esta es una práctica que definitivamente se debería considerar (Rogers, 2002).</p>
<h3>Los programas pull-out</h3>
<p>Este procedimiento, tal como adelantaba en la tabla ya mencionada, consiste en sacar del aula regular a un determinado número de alumnos por un período de tiempo establecido cada semana, para que puedan acudir –con otros compañeros de igual o similar capacidad-, y un profesor preparado para ello, a una actividad orientada a estimular sus capacidades y progreso académico.</p>
<p>Es una actividad bastante popular en los distritos escolares norteamericanos, no exenta de ciertos problemas organizativos, de selección y de seguimiento de los estudiantes que han de formar parte del programa. Una vez más lo verdaderamente importante reside en la preparación del profesor y la calidad diferencial de las actividades que se lleven a cabo. La mayor parte de las veces se encuentra ligada a actividades de enriquecimiento (Cf. Tourón, Peralta y Repáraz, 1998).</p>
<p>Rogers (1991) revisó diversos trabajos llevados a cabo hasta el momento, entre los que están los meta-análisis de Kulik &amp; Kulik, (1982, 1984, 1990), Kulik, (1985)  y Vaughn, (1990), las dos síntesis de las mejores evidencias de Slavin (1987, 1990), y una síntesis de investigación de carácter etnográfico (Gamoran &amp; Berends, 1987), de todos ellos se extraen algunas conclusiones que, en lo que se refiere a los programas pull-out reproducimos:</p>
<p><b> “El agrupamiento por capacidad para el enriquecimiento, especialmente cuando el enriquecimiento es parte de una estrategia de agrupamiento intra-clase o un programa pull-out, produce ganancias sustanciales en el plano académico, el pensamiento crítico y la creatividad para los alumnos de alta capacidad y con talento”.</b><br />
Más adelante, citando el trabajo de Vaughn (1990)  añade “los programas de enriquecimiento muestran un ligero pero positivo incremento de la autoestima de los alumnos” (p. XI).</p>
<p>Los programas pull-out en muchas ocasiones son vistos como “el programa para los más capaces”, que suele ser de una duración, como ya se señaló, de unas horas a la semana. Una análisis rápido nos permite considerar que los alumnos más capaces lo son a “jornada completa” y el gran riesgo que se corre es que los responsables de los centros donde esta práctica se lleva a cabo entiendan que su responsabilidad hacia los niños ya está cumplida. Si los alumnos pasan la mayor parte del tiempo en la clase regular y unas pocas horas (en el mejor de los casos) en el programa, sus posibilidades de aprender al ritmo que necesitan se ven seriamente limitadas.</p>
<p>En síntesis que, como señala Rogers (2002), <b>“el mejor programa pull-out es aquel que se da como programa suplementario para apoyar y extender un currículo verdaderamente diferenciado que ya se esté ofreciendo diariamente a los alumnos con dotación y talento en la clase regular”</b>(p. 223).</p>
<h3>El reagrupamiento por capacidad/rendimiento para materias específicas<br />
(Regrouping for Specific Subject Instruction)</h3>
<p>Es una modalidad bastante habitual y se lleva a cabo teniendo como criterio de agrupamiento tanto la capacidad natural de los alumnos, como su rendimiento. Esta es una distinción que se empareja bastante con la distinción que hace Gagné en su modelo diferenciado de dotación y talento al referirse a las capacidades naturales y a las capacidades desarrolladas sistemáticamente.</p>
<p>Uno de los primeros estudios sobre esta modalidad de agrupamiento fue llevado a cabo por Slavin (1987), en el que se aportan resultados que apoyan esta práctica siempre que los alumnos sean adecuadamente emparejados con la dificultad del currículo. Todos los alumnos se benefician, pero los de más alto rendimiento llegan a obtener ventajas de hasta 1,8 años de ganancia en la materia en la que reciben la instrucción. Eso sí, en los casos en los que esto sucede el currículo se ha acelerado y se ha hecho más complejo. Lo mismo ocurre para los alumnos de medio y bajo rendimiento, aunque las ganancias son menores.</p>
<p>Y es que realmente ya Stanley desarrollo un concepto, ligado al <a href="https://www.javiertouron.es/2012/06/dt-pi-un-giro-copernicano-para-la.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer">DTPI</a> ya mencionado, que es el <a href="https://www.javiertouron.es/2012/06/el-dt-pi-companero-de-viaje-del-optimal.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer">optimal match</a>, que pretende un ajuste óptimo del currículo a las capacidades y rendimiento de los escolares, ajuste que ha de darse tanto en el nivel de complejidad y profundidad como en la velocidad de desarrollo (Cf. CTY, 1995; Reyero y Tourón, 2003; Robinson y Robinson, 1982), bien próximo al concepto de zona de desarrollo proximal introducido por Vitgosky en los años 30, y que ya fue mencionado páginas atrás.</p>
<p>Por su parte Kulik y Kulik (1992) encontraron que la motivación hacia el aprendizaje en el área de agrupamiento aumentaba considerablemente, especialmente en ciencias y estudios sociales, sin embargo no se encontraron diferencias de motivación general para el aprendizaje.</p>
<p>Otros estudios como el de Goldring (1990) corroboran estos resultados en los que los alumnos más capaces obtienen sustanciales ganancias respecto a sus compañeros de la misma capacidad no agrupados. Lo mismo cabría decir de los resultados de Delcourt et. al. (1994), que llevaron a cabo un estudio con una amplia muestra de alumnos de alta capacidad (N=1178) en la que se analizaron diversos tipos de agrupamiento, incluido el que estamos tratando. Las ganancias en rendimiento fueron importantes en todas las formas de agrupamiento. En este estudio se repite, también, el hallazgo ya conocido de que los alumnos más capaces tienden a tener una auto-estima menor que cuando no están agrupados, por las razones que ya fueron expuestas.</p>
<p>Por tanto, esta opción es adecuada y beneficiosa para los alumnos más capaces o con alto rendimiento siempre que se den las condiciones de adaptación del currículo mencionadas. El problema para la escuela, una vez más, es de carácter organizativo pero no infranqueable.</p>
<h3>Agrupamiento intra-clase por nivel de capacidad/rendimiento<br />
(Within-Class Grouping)</h3>
<p>Uno de los investigadores que analizó el efecto de esta medida fue Slavin (1987, 1990), tanto en la enseñanza Primaria como Secundaria. Las ganancias en la materias, particularmente Matemáticas fueron importantes, también mejoraron las actitudes hacia las diversas disciplinas. Aunque no todos los resultados son coincidentes en la literatura como veremos enseguida.</p>
<p>Una vez más la clave de esta estrategia, como de todas las demás, es la diferenciación curricular. No se trata de que los profesores agrupen a los alumnos en grupos reducidos para repetir el mismo esquema de lección que para otro grupo mayor (Tieso, 2003). Por otra parte, tiene la ventaja de que los alumnos permanecen con su grupo natural. Esto requiere, por tanto, profesores capaces de diversificar la enseñanza en función de los niveles de preparación, capacidad, motivación e intereses de los alumnos y tiempo de dedicación suficiente. Quizá algo que se le debería suponer a todo profesor.</p>
<p>Kulik (1992) también concluye que el agrupamiento intra-clase tiene efectos positivos. Sin embargo Delcourt, Cornell y Goldberg (1994) no encontraron efectos positivos para esta modalidad de agrupamiento, lo que no es fácil de comprender según señala Rogers (2002), quien apunta que quizá pueda deberse a que los profesores no dedicaron suficiente tiempo a la instrucción, o bien que no fueron capaces de preparar materiales suficientemente diferenciados. En cualquier caso en el trabajo mencionado queda clara la superior efectividad de todas las otras opciones de agrupamiento sobre esta.</p>
<p>“Si los profesores y las escuelas persisten en la utilización del agrupamiento intra-clase, necesitarán dedicar un tiempo adecuado y una preparación de los profesores oportuna para que sean capaces de preparar experiencias de aprendizaje diferenciadas para estos grupos, y necesitarán seguir de cerca el rendimiento de los alumnos que participan en estos grupos” (Rogers, 2002, p.237).</p>
<h3>Agrupamiento para trabajo cooperativo en grupos de igual capacidad<br />
(Like-Ability Cooperative Grouping)</h3>
<p>“El aprendizaje cooperativo abarca una variedad de prácticas para la clase que incluyen los siguientes atributos: interdependencia del grupo construida alrededor de objetivos comunes, centrado en habilidades sociales o en la dinámica del grupo, rendición de cuentas individual sobre la materia aprendida. Las experiencias de aprendizaje cooperativo pueden ofrecer una valiosa oportunidad para compartir ideas, practicar el pensamiento crítico y ganar en habilidades sociales” .</p>
<p>Como se sabe, el aprendizaje cooperativo fue propuesto en los primeros 90 como la alternativa al “injusto y antidemocrático” agrupamiento por capacidad, y como solución a muchos de los problemas del sistema educativo. Incluso el propio Slavin, uno de los principales oponentes del agrupamiento, junto con Jeannie Oakes, como va dicho, señalaba que el aprendizaje cooperativo no puede ser visto como una solución para todo un conjunto de problemas educativos diversos.</p>
<p>“El aspecto más preocupante de la actual preponderancia del aprendizaje cooperativo es la correlativa desaparición del agrupamiento. Aunque las dos prácticas no son mutuamente excluyentes, se han asociado en la mentalidad de los profesores porque los principales defensores del aprendizaje cooperativo tienden a ser los principales opositores del agrupamiento” (Mills y Durden, 1992).</p>
<p>Aquí me voy a referir, particularmente, al aprendizaje cooperativo en grupos de capacidad similar y lo que la investigación señala al respecto.</p>
<p>Rogers (1993) estudió el efecto de esta estrategia con alumnos avanzados en inglés matriculados en clases AP . Los resultados mostraron que los alumnos agrupados de este modo produjeron trabajos con más precisión gramatical, mejor argumentados, y con conclusiones más elaboradas.</p>
<p>Uno de los estudios más amplios fue llevado a cabo por el <b> <i><a href="http://curry.virginia.edu/research/centers/nrcgt" target="_blank" rel="noopener noreferrer">National Research Center on the Gifted and Talented</a></i></b> (Reis, Westberg, Kulikovich, Caillard, Herbert y Plucker, 1994). En el se recogieron resultados cualitativos y cuantitativos en grupos homogéneos (n= 262) y heterogéneos (n=262) formados con alumnos de 4º grado. Estos grupos estaban formados por tríadas de alumnos de baja, media y alta capacidad en el caso de los grupos heterogéneos y tríadas de alumnos de la misma capacidad en el caso de los grupos homogéneos (es decir, tríadas de alta capacidad, capacidad media y baja capacidad). Los resultados reflejan que los niños de más capacidad no se ven perjudicados ni beneficiados desde la perspectiva académica en ningún tipo de agrupamiento y tienen, por el contrario, un cierto beneficio social. Pero como señala Rogers (2002), ¿son los beneficios sociales suficientes para compensar la pérdida de beneficios académicos?, y si lo son, ¿cuánto tiempo deben permanecer los niños más capaces en este tipo de agrupamiento en la escuela?</p>
<p>“Al agrupar a los niños más capaces, los profesores pueden ofrecer al grupo tareas con mayor nivel de reto para que trabajen mientras los otros niños aprenden lo básico. Esto puede conducir a tareas cooperativas más diferenciadas y con más reto (…). Sin diferenciación, los grupos de las misma capacidad probablemente no tendrán ninguna mejora general en su rendimiento” (Rogers, 2002).</p>
<p>“La NAGC entiende que el aprendizaje cooperativo debería ser contemplado dentro de un conjunto de estrategias que pueden favorecer el logro de determinados objetivos para algunos alumnos de alta capacidad durante algún tiempo, pero que no debería ser visto como una panacea que reemplace las actividades diferenciadas dirigidas a atender las necesidades de los estudiantes más capaces. Cuando se utiliza en combinación con otra serie de servicios para diferenciar la educación de los más capaces, el aprendizaje cooperativo puede ser una estrategia apropiada” .</p>
<h3>Agrupamiento entre-cursos por nivel de rendimiento (Cross-Grade Grouping/Multiage Classrooms)</h3>
<p>En esta modalidad, como se recogía en la tabla 3, los alumnos son o bien asignados a grupos superiores (cross-grade) al correspondiente a su edad, o bien no existe un grado dado y se agrupan alumnos de edades diversas (Multiage), permitiéndoseles que trabajen al nivel real de su desarrollo. La cuestión organizativa reside en que los horarios de las materias (p. e. Matemáticas) sean coincidentes entre los diversos grupos, cosa que en Primaria es bastante sencilla para las asignaturas principales. De este modo, un alumno de digamos cuarto curso, podría ir a la clase de 5º ó 6º para recibir las Matemáticas y luego regresar a su grupo para el resto de las materias. En la modalidad multiedad, los grupos se forman por niveles de competencia/rendimiento o capacidad, de manera que los alumnos se mueven por el currículo en función de sus necesidades.</p>
<p>A mi juicio esta modalidad es mejor que la anterior, pues en aquélla dado que los modos de enseñanza serán propios del sistema “start/stop” que se acomoda a los alumnos de capacidades medias, éstos pronto estarán desadaptados. En grupos multiedad con metodologías apropiadas probablemente se satisfacen mejor las necesidades de los más capaces.</p>
<p>Slavin (1987) ya comprobó que este sistema era efectivo, no solo para los más capaces, si no también para los demás alumnos. En su trabajo reporta un ES= 0.45, lo que representa 1,25 años de ganancia para los alumnos de la escuela elemental cuando eran agrupados para la enseñanza de la lectura en grupos adecuados a su nivel de dominio.</p>
<p>Rogers (1991) por su parte, comprobó que los alumnos en clases no graduadas (multiedad) mejoran en todas las áreas académicas cuando se les permitía moverse al ritmo al que eran capaces de hacerlo (ES= 0.38).</p>
<p>Uno de los primeros estudios de este tipo es el conocido plan Joplin, en Missouri. La versión primera de este plan suponía un modelo de agrupamiento entre cursos (cross-grade) de manera que los alumnos de 4, 5 y 6 se dirigían a diversas clases para recibir la instrucción de acuerdo a su nivel de preparación. Los alumnos más avanzados utilizaban libros de los grados 6, 7, y 8; los estudiantes del grupo de nivel medio empleaban textos de los grados 5, 6 y 7 y, por último , los estudiantes de menor nivel utilizaban libros de los grados 4, 5 y 6. Después de una hora de instrucción los alumnos regresaban a sus clases de procedencia. Este sistema fue extendido después a la aritmética (Kulik, 1992).</p>
<p>Este tipo de agrupamiento tiene diversas ventajas entre las que Tieso (2003) destaca: a) la naturaleza flexible y temporal del agrupamiento orientada a una materia y directamente relacionada con el nivel de rendimiento/preparación, ya que este agrupamiento permite a los alumnos entrar y salir de los grupos de acuerdo con su rendimiento demostrado; b) en segundo lugar está en el ajuste curricular entre los grupos, y no utilizar el mismo currículo para todos los alumnos, tal como ocurre en la escuela graduada convencional y c) consigue reducir la heterogeneidad en la clase sin afectar negativamente a la autoestima de los alumnos en el grupo inferior.</p>
<p>Goodlad (1966; tomado de Tieso, 2003) dice que en una clase de 4º grado hay alumnos que leen con un nivel correspondiente a segundo y otros lo hacen a nivel de 6º. “Un profesor que dice que enseña a un nivel de 4º grado realmente está enseñando solo a tres o cuatro alumnos de ese nivel” (p. 6).</p>
<p>Por tanto, vemos que este tipo de agrupamiento es beneficioso para el aprendizaje de todos los alumnos, no solo para los más capaces. Por ello el argumento de “elitismo”, “segregación” y otros similares son insostenibles a la luz de la investigación.</p>
<p>Queda pues expuesto el tema del agrupamientos y sus diversas modalidades y sus efectos a la luz de la investigación. Si se pudiera sintetizar en solo dos ideas serían para mí las siguientes: «Aprendizaje al propio ritmo» y «diferenciación curricular».</p>
<p>Nos queda, para terminar, ver cuales podrían ser las conclusiones para la escuela a partir de los expuesto en todos los <i>posts </i>anteriores. A eso dedico la próxima entrada.</p>
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		<title>¿Qué dice la investigación sobre el agrupamiento por capacidad? (5/6) Parte I</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Tourón]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Nov 2013 05:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diferenciación Educativa]]></category>
		<category><![CDATA[Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Aprendizaje_Agrupamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Individualización]]></category>
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					<description><![CDATA[Esta entrada es necesariamente larga y pido disculpas por ello, pero no veo como hacerlo sin perder la información que quiero compartir. La he dividido, como véis en ... <a title="¿Qué dice la investigación sobre el agrupamiento por capacidad? (5/6) Parte I" class="read-more" href="https://www.javiertouron.es/que-dice-la-investigacion-sobre-e-2/" aria-label="Leer más sobre ¿Qué dice la investigación sobre el agrupamiento por capacidad? (5/6) Parte I">Leer más</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Esta entrada es necesariamente larga y pido disculpas por ello, pero no veo como hacerlo sin perder la información que quiero compartir. La he dividido, como véis en el título, en dos partes (I y II), para aliviar la extensión&#8230;</p>
<p>Para el análisis de los resultados de la investigación, que necesariamente será somero pero suficiente para llegar a conclusiones relevantes al final, voy a seguir, para mayor claridad, el esquema de las modalidades de agrupamiento descritos en la tabla segunda del post anterior. Comencemos por las estrategias más “radicales”: las escuelas especiales, los programas a tiempo completo o la “escuela dentro de la escuela” y, naturalmente, el agrupamiento heterogéneo u opción por defecto.</p>
<h2>a) Estrategias para toda la clase</h2>
<h3>Las opciones a tiempo completo</h3>
<p>Uno de los estudiosos del agrupamiento, y no ciertamente muy favorable al mismo, como ya señalé, es Slavin. En su trabajo de 1987 no encontró diferencias importantes respecto a los alumnos agrupados de modo permanente frente a los no agrupados (<i>tracked-untracked</i>). No obstante, su estudio puede tener un importante problema metodológico en lo que se refiere a los más capaces: el efecto de techo de los test utilizados. Este es un fenómeno conocido que llevó a Stanley en los años 70 a proponer medidas fuera de nivel (ver <a href="http://books.google.es/books/about/El_desarrollo_del_talento.html?hl=es&amp;id=dWcw23aIZJ0C" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Reyero y Tourón, 2003</a>, para una descripción en castellano) para valorar a los alumnos más capaces, recogiendo una clara influencia de algo que ya había propuesto en los años 30 <b>Letta S. Hollingworth</b>. Si los tests presentan efecto de techo y los alumnos de mayor rendimiento o capacidad obtienen puntuaciones altas, al igual que en las medidas posteriores al agrupamiento, pocas posibilidades hay de encontrar diferencias o signos de progreso.</p>
<p>Kulik y Kulik ( 1982, 1984, 1987; 1992) han estudiado prácticamente toda la investigación desde el año 1982 hasta la actualidad en diversos meta-análisis en los que analizan los estudios llevados a cabo sobre las opciones de agrupamiento a tiempo completo, en las diversas variantes señaladas en la tabla citada.</p>
<p>Los resultados muestran que en los grados de educación infantil hasta el final de la Primaria, <b>los alumnos más capaces agrupados obtienen ventajas en su rendimiento, equiparables hasta un año y medio de escolaridad, en todas las materias en comparación con alumnos de la misma capacidad que no han sido agrupados.</b> En la secundaria y bachillerato los alumnos avanzan un año y un tercio por cada año que permanecen agrupados respecto a sus colegas no agrupados.</p>
<p>Para Kulik (1992) <b>estas ganancias serían todavía mayores si se llevase a cabo un ajuste mayor del currículo.</b> Los tamaños del efecto, unidad en la que se expresan habitualmente estas diferencias en los meta-análisis, variaron entre 0.41 y 0.87, lo que supone entre 1,4 y 1,8 años de avance, según que las modificaciones durante el agrupamiento estuviesen centradas en enriquecimiento (pensamiento más conceptual, eliminación de ejercitación y práctica y una enseñanza más basada “del todo a la parte”), o bien en un currículo muy compactado y desarrollado con un ritmo entre dos y tres veces el ritmo normal de la clase (enseñanza acelerada).</p>
<p>Por lo que se refiere a los posibles efectos en la autoestima, se ha encontrado que<b> los alumnos más capaces en grupos heterogéneos tienen una mejor autoestima que en grupos homogéneos</b>. Lo cual se explica por una mayor percepción de la realidad respecto a su capacidad cuando se encuentran en grupos de alumnos de alta capacidad. Muchos autores han estudiado este efecto, como Marsh en su conocido BFLPE (<a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.3102/0002831209350493" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><i>Big Fish Little Pond Effect</i></a>, Marsh y Craven, 2002). Diríamos que los alumnos más capaces pasan de ser las estrellas de la clase a tener una imagen de sí mismos más realista.</p>
<p>Otro aspecto importante que ha sido bastante estudiado es<b> la motivación para el aprendizaje.</b> El trabajo de Kulik (1992) pone de manifiesto ganancias en este aspecto cuando los alumnos están agrupados con otros similares a ellos (ES=.27).</p>
<p>Otros trabajos muestran <b>incrementos apreciables en las actitudes hacia el aprendizaje</b> de los alumnos en escuelas especiales respecto a otros en opciones de agrupamiento menos “drásticas”. Así, los alumnos en las escuelas especiales presentan mayores diferencias de rendimiento que los que participaron en programas a tiempo parcial (Cf. Delcourt, Lloyd, Cornell  y Goldberg, 1994).</p>
<h3>El agrupamiento heterogéneo o clase convencional</h3>
<p>Esta es la opción por defecto en nuestras escuelas desde principios del siglo XX, y toma como criterio de agrupamiento la edad, lo que conlleva a que la capacidad no sea homogénea. O dicho en otros términos, que no todos los niños de misma capacidad tienen el mismo desarrollo cognitivo, afectivo, motivacional, etc.<br />
Además de esto, <b>la enseñanza en las clases convencionales se basa en el ritmo del profesor, no del alumno.</b></p>
<p>Es interesante recordar que en la escuela convencional se prescribe (aunque modestamente) lo que se debe enseñar, no tanto lo que se debe aprender, como refleja por ejemplo el hecho, sorprendente a mi juicio, de que en nuestro país no existan estándares de rendimiento que señalen lo que cada alumno debe “saber y saber hacer” en cada curso y edad (ver para un análisis al respecto <a href="http://hdl.handle.net/10171/10104" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Tourón, 2009</a>).</p>
<p>Pretender el desarrollo de los más capaces con una persistente obsesión por desarrollar el mismo currículo, basado generalmente en el libro de texto, al mismo nivel de velocidad, dificultad y amplitud para todos los alumnos es como <b>“pretender calzar a todos los alumnos de la misma edad con zapatos del mimo número”</b> (Benbow y Stanley, 1996).</p>
<p>Los estudios que se llevan a cabo sobre el agrupamiento toman la clase heterogénea como el grupo de control, por lo que sus resultados hay que analizarlos en sentido contrario. Ya vimos al comienzo de estas páginas que la clase convencional centrada en el profesor tiene pocas posibilidades de satisfacer las necesidades de todos aquéllos alumnos que se aparten significativamente del “alumno medio”, tanto por exceso como por defecto.</p>
<p>En general, cualquier estudio que se consulte muestra que <b>cualquier forma de agrupamiento siempre ofrece mejores resultados que la clase convencional.</b> Y es que quizá la clase convencional ha evolucionado poco desde su nacimiento (Archambault, Westberg, Brown, Hallmark, Emmons y Zhang, 1993).</p>
<p>En su conocido estudio (<a href="http://www.grao.com/llibres/un-lugar-llamado-escuela" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Un lugar llamado escuela</a>) sobre las clases americanas Goodland, señalaba a propósito del profesor en la clase: <b><i>“No importa el modo en el que nos aproximemos a la clase en un intento de describir y comprender lo que pasa en ella, el profesor aparece como entrenador, jugador, árbitro e incluso como quien establece las reglas del juego. Pero esta analogía debe cesar, porque no hay equipo”</i></b> (Goodland, 1984, p. 108; tomado de Tieso, 2003). El reparó sobre el hecho de que es el profesor el que hace todos los papeles en la clase, incluyendo las preguntas que hay que hacer y las respuestas que hay que dar. Señala este mismo autor que <i><b>“la didáctica de la clase es muy similar de una escuela a otra; los profesores explican la lección, preguntan, los estudiantes escuchan y los libros se convierten en el principal medio del proceso de enseñanza aprendizaje, hay una gran conformidad pedagógica”</b></i>.</p>
<p>No es muy diferente en la Universidad, en la que la clase se convierte en el ámbito de la toma de apuntes. Se decía antaño que era el sistema por el que <b>“lo que estaba en los papeles del profesor pasaba a los papeles de los alumnos, sin pasar por la cabeza ni del uno ni de los otros”.</b> Quizá esto sea un poco exagerado y las nuevas reformas universitarias tratan de corregirlo, pero no está muy lejos de la realidad en demasiados casos (Cf. Tourón, 1989).</p>
<p>No es este el lugar para ahondar mucho más en la problemática de las clases convencionales o heterogéneas, lo que requeriría todo un tratado. Baste señalar que no son un medio eficaz para el logro de muchos de los objetivos que se pretenden: pensamiento divergente, capacidad crítica, etc.</p>
<p>Baste señalar, siguiendo a Tieso (2003), que su principal ventaja es que se puede ofrecer instrucción a todo un grupo con un mismo nivel de preparación y capacidad. La principal desventaja es que los alumnos se ven obligados a moverse por el currículo sin importar cuáles sean sus conocimientos previos, su capacidad, preparación o intereses.</p>
<p>Por otra parte, es justo señalar que cumplen una función importante y que bien desarrolladas pueden ser eficaces en el logro de determinados objetivos, pero en modo alguno pueden convertirse en la principal estrategia didáctica, menos aún la única. Dicho de otro modo, la clase heterogénea sí pero <b>“no para siempre, no solamente, no para todos”</b>. Obsérvese que se habla de la clase convencional en la que el profesor el el director de la instrucción, no estamos pensando en las clases inversas que ya están comenzando a proliferar con notable éxito. Pero claro, en estas clases le damos la vuelta a lo convencional el profesor ya no es el «sage on the stage» sino «the guide on the side».</p>
<p>Un análisis muy pormenorizado de lo que “funciona” y “no funciona” en la escuela puede verse en las recientes obras de <a href="http://www.amazon.es/s/?ie=UTF8&amp;keywords=visible+learning&amp;tag=hydes-21&amp;index=aps&amp;hvadid=17410924528&amp;hvpos=1t1&amp;hvexid=&amp;hvnetw=g&amp;hvrand=170725099697209188&amp;hvpone=&amp;hvptwo=&amp;hvqmt=b&amp;hvdev=c&amp;ref=pd_sl_59aocafl4a_b" target="_blank" rel="noopener noreferrer">síntesis de Hattie</a> (2008, 2010).</p>
<p>Seguiremos analizando los resultados de la investigación en el siguiente <i>post</i>.</p>
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		<title>El agrupamiento por capacidad: concepto y tipos (4/6)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Tourón]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Nov 2013 05:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diferenciación Educativa]]></category>
		<category><![CDATA[Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Aprendizaje_Agrupamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Individualización]]></category>
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					<description><![CDATA[El agrupamiento por capacidad ha sido definido como una práctica que sitúa a los alumnos en clases o pequeños grupos basándose en evaluaciones iniciales de su preparación, conocimientos ... <a title="El agrupamiento por capacidad: concepto y tipos (4/6)" class="read-more" href="https://www.javiertouron.es/el-agrupamiento-por-capacidad-concepto/" aria-label="Leer más sobre El agrupamiento por capacidad: concepto y tipos (4/6)">Leer más</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El agrupamiento por capacidad ha sido definido como una práctica que sitúa a los alumnos en clases o pequeños grupos basándose en evaluaciones iniciales de su preparación, conocimientos o capacidad (Kulik, 1992).</p>
<p>Es una estrategia de intervención, por tanto, que pretende establecer conjuntos de alumnos, más o menos numerosos, que por su velocidad y necesidades de aprendizaje tengan características similares entre sí y claramente diversas del resto de sus compañeros. Así, los agrupamientos se pueden llevar a cabo tanto por capacidad como por rendimiento o competencia demostrada en un área determinada. La idea clave es entender que a los alumnos solo se les debe enseñar lo que no saben (Stanley, 2001). Proponerles tareas que exceden su capacidad les produce frustración, mientras que plantearles tareas demasiado fáciles o repetitivas les provoca desinterés. Esta es la idea clásica de la “zona de desarrollo proximal” de Vitgostky.</p>
<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p>Pocos profesores aceptan, sin embargo, que existen enormes diferencias en los conocimientos y destrezas de sus alumnos antes de comenzar un tema determinado, con lo que no sienten ninguna responsabilidad por diferenciar la enseñanza. Sin embargo, la realidad es muy diferente, como muestran la literatura y la experiencia.</p>
<p>Estas diferencias, ligadas al desarrollo del SMPY, que aquí no vamos a tratar (ver <a href="http://hdl.handle.net/10171/19605" target="_blank" rel="noopener">Tourón y Tourón, 2011</a> para una amplia revisión del modelo), son las que llevaron a Stanley a desarrollar su estrategia DTPI (<a href="https://www.javiertouron.es/2012/06/dt-pi-un-giro-copernicano-para-la.html" target="_blank" rel="noopener">Diagnostic Testing followed by Prescriptive Instruction</a>). Determinar lo que el estudiante no sabe o no domina (diagnóstico) y ayudarle a aprender precisamente eso, sin repeticiones innecesarias. Este es un principio sencillo, que no simple, pero difícil de lograr en la práctica, porque se opone al típico “abrir el libro por la página 14” (ver, para una extensa revisión del enfoque, Stanley, 1978, 1979, 1991; Stanley &amp; Benbow, 1986; Benbow, 1986, 1992; Lupkowski &amp; Assouline, 1992; Benbow &amp; Stanley, 1996; Benbow &amp; Lubinski, 1996).</p>
<p>El propósito del agrupamiento se centra, precisamente, en facilitar cuatro aspectos a los alumnos con similares necesidades de aprendizaje:</p>
<ul>
<li>el desarrollo o la entrega de un currículo diferenciado y apropiado;</li>
<li>el uso de estrategias de instrucción diferenciadas adecuadas;</li>
<li>atender a las necesidades afectivas de estos alumnos de la manera más apropiada y</li>
<li>permitir que los alumnos de capacidades similares o de los mismos niveles de rendimiento puedan aprender unos de otros.</li>
</ul>
<p>En general, el agrupamiento de los alumnos más capaces tiende a ser el “ámbito menos restrictivo” en el cual el aprendizaje tiene lugar, y el modo más efectivo y eficiente para que las escuelas puedan ofrecer un trabajo con adecuado nivel de reto, ofreciendo de este modo el acceso a un contenido más avanzado en un contexto en el que puedan tener compañeros similares (Cf. <a href="https://www.javiertouron.es/2012/05/la-diferenciacion-del-curriculo-y-la.html" target="_blank" rel="noopener">Position paper de la NAGC</a>, 2009).</p>
<p>Es una de las estrategias más importantes en la enseñanza de los alumnos de alta capacidad, con numerosos estudios de investigación experimental que la avalan (Cf. Rogers, 2002, 2006; Tieso, 2003). Sin embargo, tiene una extraordinaria “mala prensa” entre los educadores y administradores, también en nuestro país. Enseguida se iza la bandera del elitismo, la segregación, el anti-democratismo o incluso el racismo para oponerse a ella; o bien se invoca el atentado que supone para la igualdad de oportunidades, entendida ésta de manera ciertamente particular (Cf. <a href="http://hdl.handle.net/10171/18755" target="_blank" rel="noopener">Tourón, 2011</a>).</p>
<p>Dos de los principales opositores del agrupamiento en los EE.UU., uno de los pocos países donde se ha llevado a cabo e investigado extensivamente la cuestión, han sido Robert Slavin (1987, 1990, 1993) y Jeannie Oakes (1985), quienes han esgrimido razones de equidad económica y social, entre otras.</p>
<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p>Precisamente al paso de la falta de equidad que los opositores muestran hacia el agrupamiento, los defensores señalan que “la equidad es un noble objetivo, pero no a expensas de los estudiantes que se sitúan a ambos extremos de la curva normal” (Tieso, 2003, 29). Más me atrevería a decir que la igualdad de oportunidades es la que debería garantizar la equidad, entendida en su justa acepción y es así que ésta exige, a mi juicio, del agrupamiento.</p>
<p>Autores como Kulik y Kulik (1982) o Marsh y Parker (1985) no han encontrado evidencias que permitan apoyar estas críticas, más fruto de posturas ideológicas o filosóficas de quienes las sustentan que de las evidencias de la investigación.</p>
<p>De hecho, las críticas de Slavin y Oakes respecto al autoconcepto y la autoeficacia no parecen sostenerse a la luz de los datos aportados por Kulik y Kulik (1982), quienes en un meta-analisis sobre 15 estudios controlados de agrupamiento entre clases, el ES sobre el auto-concepto fue despreciable (-.06). Es más, parece haber un efecto positivo para los alumnos de menor capacidad, quienes mejoran su autoestima, mientras se da un pequeño efecto negativo para los más capaces, que ya no son los “reyes” de la clase cuando están con otros como ellos.</p>
<p>Tieso en su espléndida síntesis (Tieso, 2003) citan a John Feldhusen y Sidney Moon quienes animan a los educadores a que sean conscientes de que la posición de los alumnos ante una nueva unidad didáctica difiere en capacidad, preparación, estilos de aprendizaje y niveles de motivación. “Algunos estudiantes están preparados para un ritmo de instrucción rápido, abstracto y de alto nivel conceptual; para otros la instrucción debe ajustarse para adaptarse a sus necesidades o deficiencias” (Feldhusen y Moon, 1992, p.64; tomado de Tieso, 2003).</p>
<p>Pese a las evidencias de investigación disponibles y que veremos más adelante, las voces tanto a favor como en contra no han dejado de oírse. Un ejemplo cercano lo tenemos, por ejemplo, en las reacciones que ha suscitado la iniciativa de poner en marcha un <a href="https://www.javiertouron.es/2012/04/el-bachillerato-de-excelencia-igualdad.html" target="_blank" rel="noopener">bachillerato de excelencia</a> en la Comunidad de Madrid que, a falta de conocer como se implanta y los resultados que pueda producir, es visto por algunos como una necesidad para que los más capaces o de mejor rendimiento puedan desplegar más fácilmente todo su potencial y por otros como una medida segregadora, elitista y antidemocrática .</p>
<p>Entre las razones a favor, algunos autores como Rogers (2002, 2006) señalan:</p>
<ul>
<li>la mayor facilidad para proporcionar materiales y estrategias de enseñanza diferentes y más avanzados como consecuencia del tamaño y homogeneidad del grupo;</li>
<li>que el clima que se genera es más propicio para el aprendizaje y los retos intelectuales;</li>
<li>la interacción social y la amistad entre compañeros intelectuales son más fáciles;</li>
<li>las interacciones en el grupo son más ricas y unas ideas brillantes estimulan otras, lo que facilita el desarrollo cognitivo y social.</li>
</ul>
<p>Por el contrario se esgrime que:</p>
<ul>
<li>el agrupamiento crea elitismo entre los niños, los padres o ambos;</li>
<li>cuando se agrupa a los más capaces para que reciban una instrucción diferenciada, la división suele tener tintes raciales o económicos;</li>
<li>evita que otros niños lleguen a un aprendizaje de mayor nivel;</li>
<li>los mejores profesores suelen atender a los más capaces, mientras los peores lo hacen con los de menos capacidad;</li>
<li>la auto-estima de los niños de menor capacidad se puede ver perjudicada si se sienten excluidos y</li>
<li>los niños más capaces pueden servir de modelos para los otros.</li>
</ul>
<p>La investigación, como se verá en otro <i>post</i>, apoya más el agrupamiento por capacidad homogénea que el agrupamiento heterogéneo (la clase convencional no deja de ser una opción de agrupamiento, como se comprende).</p>
<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><a href="https://www.dropbox.com/s/ee1moc29i9kye2g/Objeciones%20ability%20grouping.pdf?dl=0" target="_blank" rel="noopener">En esta tabla resumo un conjunto de objeciones </a>y las posibles respuestas a las mismas, que he adaptado del trabajo de Rogers (2002). Puede servir como un compendio de argumentos y contraargumentos al respecto, si bien las respuestas a las objeciones tiene el peso que les dan los resultados de la investigación.</p>
<p>Es importante no confundir el agrupamiento con el tracking, ya que éste supone establecer itinerarios rígidos por capacidad o rendimiento de los que el alumno no puede salir una vez que ha entrado en ellos. El agrupamiento por capacidad es flexible y puede realizarse tanto dentro de la misma clase como entre clases, si bien es importante entender que <b>la medida o tipo de agrupamiento por sí mismo no produce efectos beneficiosos en el desarrollo de los alumnos, si no se produce la adeudada diferenciación basada en los intereses, estilos de aprendizaje y capacidades de los alumnos.</b> (Cf. Tieso, 2003).</p>
<p><a href="https://www.dropbox.com/s/dav2j369qj9yf6w/Modalidades%20agrupamiento.pdf?dl=0" target="_blank" rel="noopener">En esta otra tabla puede verse un esquema</a> sencillo de las diversas modalidades de agrupamiento más comunes descritas en la literatura especializada, junto con una breve descripción de cada una de ellas. Existen excelentes obras en las que se pueden ver descripciones detalladas y prácticas de las diversas modalidades de agrupamiento, como las de Rogers (2002, 2006), que aquí no parece necesario hacer.</p>
<p>En cualquier caso, se adopte la clasificación que fuere, todo se reduce a tres grandes planteamientos: <b>la instrucción a toda la clase</b>, que es el modo al que nos tienen acostumbradas las escuelas desde que se produjo la graduación por edad, pero que no deja de ser un modo de agrupamiento más, eso sí, heterogéneo; <b>los agrupamientos entre clases</b> (<i>between-class</i>) y finalmente <b>los agrupamientos intra clase</b><b style="color: #990000;"> </b>(<i>within-class</i>). La clasificación que ofrecemos, adaptada de Rogers (2002), recoge estas categorías básicas ofreciendo una tipología más detallada dentro de cada una, pues las divide atendiendo a que se refieran al grupo entero o a pequeños grupos. Cabe señalar finalmente que algunas de estas modalidades se utilizan agrupando a los alumnos por capacidad, por rendimiento, o ambas.</p>
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		<item>
		<title>11 Razones por las que los alumnos necesitan una Atención Educativa Diferenciada (3/6)</title>
		<link>https://www.javiertouron.es/11-razones-por-las-que-los-alumnos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Tourón]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 Oct 2013 05:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diferenciación Educativa]]></category>
		<category><![CDATA[Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Aprendizaje_Agrupamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Individualización]]></category>
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					<description><![CDATA[La literatura especializada ofrece catálogos enteros de características diferenciales de los alumnos más capaces que exigen una atención específica diferenciada que, por razones de extensión, aquí voy a ... <a title="11 Razones por las que los alumnos necesitan una Atención Educativa Diferenciada (3/6)" class="read-more" href="https://www.javiertouron.es/11-razones-por-las-que-los-alumnos/" aria-label="Leer más sobre 11 Razones por las que los alumnos necesitan una Atención Educativa Diferenciada (3/6)">Leer más</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La literatura especializada ofrece catálogos enteros de características diferenciales de los alumnos más capaces que exigen una atención específica diferenciada que, por razones de extensión, aquí voy a resumir en un sencillo listado que puede verse en la tabla del final de la entrada. Por otra parte, parece necesario establecer algunos supuestos de partida que rescato y adapto de algunos trabajos anteriores (Cf. Tourón, 2004; también Brody, 1999, 2009). Refiriéndonos a los más capaces (podrían apliarse a todos los alumnos con algunos matices) y a sus necesidades diferenciales se pueden apuntar, al menos, estas razones:</p>
<h3>1. Existen diferencias individuales en las capacidades y, por tanto, en las necesidades educativas de los alumnos</h3>
<p>Tal como mencioné anteriormente, pensar que todos los niños de la misma edad tendrán necesidades educativas similares es simplemente ignorar la realidad. Incluso en los grupos más homogéneos que podamos formar existirán grandes diferencias entre las demandas de unos y otros escolares. La consecuencia es inmediata, distinto grado en las capacidades supone diverso ritmo de aprendizaje, por lo que exige diversos tratamientos educativos. Más todavía, los alumnos que en un test de capacidad están en el percentil 99, pueden presentar diferencias que pueden variar entre 135 y 200. Es decir, que sus diferencias pueden representar hasta varios años de escolaridad. Hay estudios experimentales que lo demuestran, como los de Benbow (1992) y Benbow y Lubinski (1997, 2006), entre otros.</p>
<h3>2. Los estudiantes necesitan acceder a los cursos que estén al nivel y al ritmo adecuado a sus capacidades</h3>
<p>Es una consecuencia inmediata de lo anterior. Aquí nivel significa <b>profundidad, complejidad y amplitud </b>en los conocimientos propios del área de que se trate, mientras que <b>ritmo se refiere a la velocidad de desarrollo</b>, que será mayor cuanto más alta es la capacidad. La expresión «velocidad de aprendizaje» expresa muy plásticamente esta realidad. Tenemos que ser capaces de construir dentro de la escuela «carriles para vehículos rápidos», del mismo modo que tenemos carriles para alumnos más lentos (adaptaciones curriculares, profesores de apoyo, etc.). Los profesores tienen que recibir la formación adecuada para que sean capaces de adaptar estos cuatro parámetros: <b>profundidad, complejidad, amplitud y velocidad, </b>en planes tan individualizados como sea posible. Realizado ésto de manera óptima <b>convertiríamos las escuelas en verdaderos entornos de aprendizaje, de desarrollo del talento, </b>como vengo señalando últimamente.<b style="color: #990000;"><b style="color: #990000;"> </b></b></p>
<h3>3. Existe una gran heterogeneidad entre los estudiantes con talento académico: incluso entre los alumnos de alta capacidad, los patrones específicos de capacidades varían mucho</h3>
<p>Es un error bastante común pensar en los alumnos de alta capacidad como categoría, como si estuviésemos hablando de <b>ser o no ser</b>. Este tipo de concepciones propias de principios del siglo pasado han dado paso a un concepción de la alta capacidad como <b>«pericia en desarrollo»</b><b style="color: #990000;"> </b>(Cf. Sternberg, 2001, 2003a y b; NAGC, 2010), y por tanto <b>en una cuestión de grado, no en una absurda e insostenible concepción de «ser» o «no ser».</b><b style="color: #990000;"><b style="color: #990000;"> </b></b></p>
<h3>4. No es posible que exista un programa escolar capaz de llegar por completo a todas las necesidades de los estudiantes con talento académico</h3>
<p>Esto es cierto, pero no significa que la relativa capacidad de la escuela para cubrir por completo con las expectativas o necesidades de los alumnos, lleve a pensar que el problema de su atención educativa ha de resolverse al margen de la misma, o que ésta no tiene por qué abordarlo con seriedad. Es mucho lo que los centros educativos pueden y deben hacer por estos alumnos, aunque necesiten ayudas adicionales.</p>
<h3>5. Puesto que los centros educativos necesitan educar a una amplia variedad de estudiantes, resulta difícil que sean capaces de llegar a todas las necesidades de los alumnos de alta capacidad</h3>
<p>Esto se relaciona con lo anterior. Debemos hacer esfuerzos por desarrollar dentro de la escuela regular un currículo adecuado a estos alumnos, dentro del horario escolar normal y con los recursos educativos disponibles. Existen excelentes fuentes de información a este respecto (Cf. p.e. Maker y Nielssen, 1996; Van Tassel-Baska, 1992, 1994, 1996, 2003). La tecnología hoy hace posible lo que ayer era una utopía.</p>
<h3>6. A pesar de que el papel de las escuelas a la hora de ayudar a los alumnos de alta capacidad es muy importante, se debe tener una visión realista y reconocer que algunos aspectos pueden ser suplidos o complementados por una gran variedad de experiencias educativas no escolares</h3>
<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"> </div>
<p>Aparte de los centros especializados en esta labor, los centros educativos formales pueden organizar, lo hacen de hecho, muchas actividades complementarias orientadas a estos alumnos: salidas culturales, visitas a museos, fábricas, conferencias dictadas por los padres especialistas en algún campo, colaboraciones esporádicas de profesores especialistas, etc. Lo mismo cabría decir de la multitud de asociaciones para padres que han surgido en los últimos años a lo largo y ancho del país (ver p. e. la confederación de asociaciones www.confines.es, que agrupa al menos a 13 asociaciones de ámbito local o regional).</p>
<h3>7. Se debe animar a los que desarrollan los programas escolares a que se adapten a las diferencias individuales de los estudiantes a través de la flexibilidad curricular.</h3>
<p>Este es un principio básico del ordenamiento educativo y clave para facilitar la individualización de la enseñanza, la adaptación del currículo a las necesidades de los alumnos. Una enseñanza que no se base en las diferencias individuales relevantes para el aprendizaje es, como ya señalé en diversas ocasiones, una mala enseñanza. Y un profesor que no base su clase en las diferencias de los alumnos, sería un mal profesor.</p>
<h3>8. Los centros educativos deberían ser flexibles a la hora de permitir a sus alumnos hacer cursos con alumnos mayores o recibir créditos por cursos realizados fuera del propio centro</h3>
<p>Con esto quiero señalar que la flexibilidad curricular, tan íntimamente vinculada con el agrupamiento, debe ir acompañada de una «cierta permeabilidad» entre los diversos niveles. De hecho debería pensarse en el <i>corpus</i> teórico de las materias como un todo y permitir a los alumnos moverse a lo largo del mismo de manera flexible, independientemente de la edad o el curso escolar en el que se encuentren. No perdamos de vista que lo que importa es el conocimiento y que una asignatua no es más que «un artefacto» conveniente para repartir el currículo en porciones, pero que es una mera ficción desde el punto de vista del saber. Por ello, ¿qué justificación se puede encontrar para detener el progreso de un alumno?<b style="color: #990000;"><b style="color: #990000;"> </b></b></p>
<h3>9. El aprendizaje puede producirse en cualquier lugar, no debe limitarse a la escuela. Generalmente la planificación educativa incluye sólo los cursos que se hacen dentro del centro educativo</h3>
<p>Es cierto que los centros educativos tienen una gran cantidad de demandas que atender y no siempre lo pueden resolver todo. Este es el momento de externalizar los servicios complementarios que los alumnos necesitan y los centros no pueden proporcionarles. Es esencial para los alumnos y sus familias que los centros reconozcan sus limitaciones y determinen hasta dónde pueden llegar y qué necesidades no pueden cubrir. Lo que sería intolerable es que los centros educativos, ante su incapacidad para resolver una determinada atención, adopten una postura defensiva tratando de demostrar que tal necesidad no existe.<b style="color: #990000;"><b style="color: #990000;"> </b></b></p>
<h3>10. Los programas que se realizan fuera del centro educativo o en el verano, así como las actividades independientes que los estudiantes hacen en su tiempo libre pueden suplir a los aprendizajes básicos del colegio</h3>
<p>Y es preciso aprovechar todas estas fuentes de aprendizaje, llamémosle no formal, que pueden ser un suplemento de gran interés para el currículo regular. Es preciso concebir el itinerario educativo de los jóvenes con talento en toda su amplitud, proporcionándoles ayudas educativas múltiples.¡Que cierto es esto cuando se contemplan y analizan las posibilidades del aprendizaje móvil!<b style="color: #990000;"><b style="color: #990000;"> </b></b></p>
<h3>11. Los estudiantes con talento académico necesitan interactuar con sus iguales en talento, lo que se ha denominado “compañeros intelectuales”</h3>
<p>Esta es una cuestión de extraordinaria importancia. Con frecuencia los alumnos de alta capacidad se sienten aislados y «especiales o raros» porque no tienen demasiados puntos de comparación y referencia a su alrededor. En ocasiones se les tacha de poco sociables. Lo que ocurre simplemente es que necesitan compañeros intelectuales, otras personas como ellos con los que debatir problemas o estudiar a fondo determinadas cuestiones de su interés. Es un hecho conocido, y experimentado reiteradamente, que los alumnos de alta capacidad se sienten felices cuando tienen la oportunidad de comprobar que no son raros, de que otros muchos jóvenes tienen su mismos o parecidos intereses. ¿A caso no hacemos lo mismo los adultos cuando practicamos una afición o deporte? ¿No nos socializados con personas afines en esas aficiones o deportes?</p>
<p>¿No son todas éstas razones suficientes para considerar la imperiosa necesidad del agrupamiento de los alumnos más dotados en función, precisamente, de su capacidad? Entiendo que sí. La literatura al respecto así lo confirma, como veremos en las entradas posteriores.</p>
<p>Os dejo esta tabla, que citaba al principio, adaptada del trabajo de Webb, Gore, Amend y DeVries, 2007 que os puede resultar útil.</p>


<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://www.javiertouron.es/wp-content/uploads/2021/05/Captura-de-pantalla-2021-05-25-a-las-10.56.29-1024x868.png" alt="" class="wp-image-6039" width="825" height="699" srcset="https://www.javiertouron.es/wp-content/uploads/2021/05/Captura-de-pantalla-2021-05-25-a-las-10.56.29-1024x868.png 1024w, https://www.javiertouron.es/wp-content/uploads/2021/05/Captura-de-pantalla-2021-05-25-a-las-10.56.29-300x254.png 300w, https://www.javiertouron.es/wp-content/uploads/2021/05/Captura-de-pantalla-2021-05-25-a-las-10.56.29-768x651.png 768w, https://www.javiertouron.es/wp-content/uploads/2021/05/Captura-de-pantalla-2021-05-25-a-las-10.56.29.png 1063w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Poniendo el problema del agrupamiento por capacidad en contexto (2/6)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Tourón]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Oct 2013 03:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diferenciación Educativa]]></category>
		<category><![CDATA[Otros]]></category>
		<category><![CDATA[Aprendizaje_Agrupamiento]]></category>
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					<description><![CDATA[Es difícil encontrar un campo disciplinar, si es que existe, en el que tanto se haya investigado y tan poco se haya influido en la práctica como en ... <a title="Poniendo el problema del agrupamiento por capacidad en contexto (2/6)" class="read-more" href="https://www.javiertouron.es/poniendo-el-problema-del-agrupamiento/" aria-label="Leer más sobre Poniendo el problema del agrupamiento por capacidad en contexto (2/6)">Leer más</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Es difícil encontrar un campo disciplinar, si es que existe, en el que tanto se haya investigado y tan poco se haya influido en la práctica como en el caso de la educación. Y de esto es un claro exponente el divorcio que se da entre la investigación sobre los alumnos de mayor capacidad (de alta capacidad) y la práctica educativa en nuestras escuelas. Es tanto lo que se sabe, basado en evidencias de investigación, y tan poco lo que se pone en acción, tanto lo que se opina y tan poco lo que se fundamentan las opiniones que sonroja, ciertamente.</p>
<p><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://3.bp.blogspot.com/-ikg9etiCjSg/UmlozLowtGI/AAAAAAAACvs/fA9oeN_KwIM/s1600/javiertouron.es_peddif1.png"><img decoding="async" title="¿Qué es diferenciación?" src="https://www.javiertouron.es/wp-content/uploads/2013/10/javiertouron.es_peddif1.png" alt="" width="298" height="400" border="0" /></a>Conviene recordar que la escuela comienza su tendencia a la graduación hacia finales del siglo XIX, lo que ha supuesto ciertos avances organizativos, pero bastantes complicaciones respecto al aprendizaje. En efecto, agrupar a los alumnos por edad supone aceptar que sus necesidades educativas son similares, cosa que dista mucho de la realidad. Es particularmente obvio para cualquiera que las diferencias entre los estudiantes respecto al aprendizaje son incuestionables, sus capacidades, intereses y motivaciones también.</p>
<p>Esta máxima, general para toda la escuela, adquiere particular relevancia para aquellos escolares que, por razones de capacidad, u otras dimensiones relevantes para el aprendizaje, se apartan significativamente de la media de su grupo. De ahí que las capacidades intelectuales hayan sido desde siempre uno de los elementos clave de la Pedagogía Diferencial, “que tiene por objeto el estudio de las diferencias significativas entre los hombres, en cuanto educandos, y sus implicaciones, en la medida en que determinan modos diferenciados y diferenciadores de educación” (Orden Hoz, 1975).</p>
<p>Si pretendemos educar mejor, tendremos que atender a las diferencias individuales que sean relevantes para la tarea intelectual que la escuela prioritariamente (no exclusivamente) tiene que llevar a cabo. Por eso, debe ser la persona singular la que concite la atención de los educadores, y no los grupos, aunque esta atención pueda llevarse a cabo en un contexto grupal. De ahí el carácter individualizador que concedimos a la Pedagogía Diferencial hace años (Lopez, Tourón y González, 1991). Y es que, como señalara de la Orden, “cada individuo, como manifestación de una peculiar combinación de rasgos comunes y específicos, exige, por su singularidad, un tratamiento educativo diferencial” (Orden Hoz, 1988).</p>
<p>En esta línea, aunque quizá con mayor énfasis en los aspectos educativos que instructivos, se articula la educación personalizada propuesta por García Hoz que, sin duda, constituye uno de los exponentes de pensamiento pedagógico sistematizado más relevantes de nuestro país.</p>
<p><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://1.bp.blogspot.com/-5ufZYzTxzes/UmlpIPF-EjI/AAAAAAAACv0/eiF7I537TnM/s1600/javiertouron.es_peddif4.png"><img decoding="async" title="Para hacer una justa selección todos deberán realizar el mismo examen: por favor, trepen al árbol" src="https://www.javiertouron.es/wp-content/uploads/2013/10/javiertouron.es_peddif4.png" alt="" width="400" height="307" border="0" /></a>Aceptando lo obvio, que los escolares son diversos y tienen, por ello, necesidades educativas claramente diferenciadas, pretender un desarrollo del mismo currículo para todos los alumnos, con el mismo nivel de reto y dificultad, es darle la espalda a la realidad y a la abundantísima investigación educativa de que disponemos, y mutilar todo intento del<br />
sistema educativo de tender hacia la excelencia (Tourón, 2010).</p>
<p>No debe perderse de vista que “los talentos emergen y crecen evolutivamente, y para algunos no llegan a emerger porque no se produce una adecuada estimulación en la escuela y la familia. Es imperativo que todos los que trabajan con jóvenes vean los talentos y potencialidades como algo educable y emergente, y no como algo fijo e inmutable» (Treffinger y Feldhusen, 1996).</p>
<p>Así pues, es imprescindible hacer la escuela más adaptativa para que pueda responder mejor a las necesidades individuales de los educandos. No podemos, a la luz de la investigación llevada a cabo, seguir pensando que los más capaces alcanzarán su desarrollo por sí mismos, sin una ayuda específica. Pensar así sería  ignorar la investigación de todo un siglo.</p>
<p><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://2.bp.blogspot.com/-8xrIZlIxYsA/Umlown-wePI/AAAAAAAACvo/5aXljTKUADE/s1600/javiertouron.es_peddif2.png"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.javiertouron.es/wp-content/uploads/2013/10/javiertouron.es_peddif2.png" width="400" height="310" border="0" /></a>Un vistazo a los resultados de los estudios internacionales de rendimiento, por ejemplo,  pone de manifiesto que la situación del sistema educativo español es ciertamente preocupante. El elevado número de alumnos con bajo rendimiento en los niveles inferiores de las escalas PISA, y el escaso número de alumnos con alto rendimiento en las mismas, junto con las tasas de abandono y otros datos que no son ahora del caso, hacen presagiar un futuro incierto para muchos escolares y un deficiente nivel de rendimiento para otros (Gaviria, 2003, Instituto de Evaluación, 2003, 2007, 2010; www.oecde.org).</p>
<p>Convendría ser realistas y aceptar la situación para ponerle remedio. No ayuda ciertamente un enfoque como el que refleja esta cita: “Una medida de la dispersión la ofrece la diferencia de puntos entre los alumnos situados en el percentil (95) y los situados en el percentil (5). Si se utiliza este criterio (…), se puede observar que España (295) tiene una dispersión baja, catorce puntos por encima de la de Finlandia (281) y notablemente inferior a la del Promedio OCDE (311) y a la del Total OCDE (339). Este resultado pone de manifiesto que el sistema educativo español es comparativamente uno de los que ofrece mayor equidad a sus alumnos.” (Instituto de Evaluación, 2007, p. 44).</p>
<p>Pero es que “la igualdad entendida como homogeneidad de resultados no puede convertirse en un objetivo de la política educativa. La homogeneidad en sí misma no es deseable, excepto si va acompañada de unos resultados medios muy altos. Ese sí debe ser un objetivo de la acción política, el lograr el máximo rendimiento de todos y cada uno de los alumnos” (Gaviria, 2003).</p>
<p><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://4.bp.blogspot.com/-1Ow4eVvE_iM/UmlovCx7O4I/AAAAAAAACvg/uoGdR8rovKw/s1600/javiertouron.es_peddif3.png"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.javiertouron.es/wp-content/uploads/2013/10/javiertouron.es_peddif3.png" width="400" height="337" border="0" /></a>En otros informes sí se reconoce tímidamente que se debe procurar mayor excelencia, así lo manifiesta el propio Instituto de Evaluación cuando señala que “España se encuentra bien situada en cuanto a la equidad conseguida en su sistema educativo y debería esforzarse en mejorar los resultados de rendimiento para conseguir una mayor excelencia” (Instituto de Evaluación, 2003).</p>
<p>Sea como fuere, no cabe duda de que los alumnos más capaces son los que más limitado ven su desarrollo en un esquema educativo en el que la edad se convierte en la principal variable de atención, y en el que el alumno medio es el objeto de atención de los profesores. Claro que en este punto se podría uno preguntar, pero ¿qué hace que los alumnos más capaces necesiten una atención distinta? A ello dedicaré la siguiente entrada.</p>
<div></div>
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		<title>Rescatar la Pedagogía Diferencial en nuestras aulas: a propósito del agrupamiento por capacidad (1/6)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Tourón]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Oct 2013 03:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Aprendizaje Personalizado]]></category>
		<category><![CDATA[Diferenciación Educativa]]></category>
		<category><![CDATA[Aprendizaje_Agrupamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Individualización]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace no muchos meses me dediqué a revisar a fondo la investigación disponible sobre el agrupamiento por capacidad, medida que es tan controvertida, particularmente por los que se ... <a title="Rescatar la Pedagogía Diferencial en nuestras aulas: a propósito del agrupamiento por capacidad (1/6)" class="read-more" href="https://www.javiertouron.es/rescatar-la-pedagogia-diferencial-en/" aria-label="Leer más sobre Rescatar la Pedagogía Diferencial en nuestras aulas: a propósito del agrupamiento por capacidad (1/6)">Leer más</a>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace no muchos meses me dediqué a revisar a fondo la investigación disponible sobre el agrupamiento por capacidad, medida que es tan controvertida, particularmente por los que se aferran a la idea de que «la escuela tiene que promover la igualdad». Y lo hice para producir un capítulo que formó parte de un <i>Liber Amicorum</i> que dedicamos al gran amigo y profesor emérito de la Universidad Complutense <b><a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=89063" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Arturo de la Orden</a></b>, uno de los principales exponentes de la Pedagogía Diferencial en nuestro país, secundando al profesor <b><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%ADctor_Garc%C3%ADa_Hoz" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Víctor García Hoz</a></b>, primer catedrático de Pedagogía Experimental y Diferencial en España.</p>
<p><a style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;" href="http://1.bp.blogspot.com/-Hi9EqtOHNBw/UmOttANrwHI/AAAAAAAACus/-P812qiCkjQ/s1600/9788481553109.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.javiertouron.es/wp-content/uploads/2013/10/9788481553109.jpg" width="225" height="320" border="0" /></a>La Pedagogía Diferencial, entendida como pedagogía de las diferencias individuales, es una disciplina que cobra cada día, a mi juicio, más relieve pues disponemos hoy de herramientas tecnológicas que nos permiten llevar a la práctica modelos de diferenciación y de individualización que entonces requerían un esfuerzo colosal por parte de los profesores y sus instituciones, por lo que se fueron abandonando no por falta de eficacia, sino de recursos que los hiciesen razonablemente viables.</p>
<p>En un artículo que tuve el honor de escribir con dos grandes amigos y colegas (<b>Eduardo López y María Angeles González Galán</b>), en los primeros años 90, señalábamos a propósito de este tema que: «<i>La Pedagogía Diferencial que proponemos, toma como punto de arranque algo que es elemental, la referencia al individuo, a la persona, como sujeto de la educación. No parece necesario a estas alturas tener que señalar que las supuestas homogeneidades grupales son un mito. <b>Los alumnos son diferentes, con características diversas y con ritmos de aprendizaje diferentes. Esto obliga a pensar en cómo adecuar la educación a tales diferencias, que no es otra cosa que individualizar la educación y por tanto la enseñanza.</b> Lo que proponemos es construir una Pedagogía Diferencial que tome como punto de mira la adecuación a las diferencias humanas individuales</i>«.</p>
<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;" href="http://3.bp.blogspot.com/-r2pJpWzQVqc/UmOtu1c26SI/AAAAAAAACu4/HRWC0zDP4BY/s1600/Captura+de+pantalla+2013-10-20+a+la%2528s%2529+12.13.58.png"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://www.javiertouron.es/wp-content/uploads/2013/10/Captura-de-pantalla-2013-10-20-a-la28s29-12.13.58.png" width="230" height="320" border="0" /></a></div>
<p>Y seguíamos señalando que: «<i>si queremos construir una Pedagogía Diferencial en función de las diferencias individuales, se precisa un modelo de aprendizaje individual, modelo que no seria relevante si no estuviera apoyado experimentalmente, entendiendo lo experimental en sentido amplio. Uno de los modelos con mayor apoyo experimental es el elaborado por Fraser y cols (1987, 1989) inspirado en el modelo de la productividad educativa de Walberg (1983). Este modelo se apoya en más de siete mil estudios y en más de veintidós mil correlaciones o magnitudes del efecto. Aunque la mayor parte de las investigaciones que apoyan el modelo señalado son estudios realizados en contextos de enseñanza individualizada, pueden aportar información significativa sobre como adaptar la enseñanza a las diferencias individuales.(&#8230;)»</i>.</p>
<p>Comenzábamos a  arribar a la concepción de esta área de estudio apuntando que:<i> «El sujeto de la educación es (&#8230;) ese o aquel hombre, un ser singular que encarna y realiza, de un modo sui juris la naturaleza humana; cada uno de ellos, con sus notas y cualidades singulares y, sobre todo, con sus singulares posibilidades (García Hoz, 1968). Orden Hoz (1975, 1988) coincide en las mismas apreciaciones. De su trabajo de 1988 entresacamos algunas expresiones que confirman esta línea individualizante: lo que hace que un hombre sea diferente de cualquier otro, es decir, un individuo singular e irrepetible, se expresa con la palabra personalidad. La personalidad es la configuración estructural y comportamental de cada ser humano. (&#8230;) Cada individuo, como manifestación de una peculiar combinación de rasgos comunes y específicos, <b>exige, por su singularidad, un tratamiento educativo personal</b>. Y finalizamos con un párrafo que consideramos de la máxima importancia por su cercanía con nuestra tesis: <b>El énfasis en diferenciación educativa, en función de la personalidad del educando, esta en la base de toda la Pedagogía Diferencial</b>, se refiera esta a normales o anormales, a hombres o mujeres, a párvulos o adultos. (&#8230;).</i></p>
<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"></div>
<p><i>«En resumen, que si las diferencias individuales exigen una acción educativa individualizada, esto ha de reflejarse en el contenido de la Pedagogía Diferencial. Es decir, es preciso construir una pedagogía en función de las diferencias individuales, pero preferentemente en contexto de grupo, que es como aquí concebimos la Pedagogía Diferencial».</i> (<a href="http://hdl.handle.net/10171/18769" target="_blank" rel="noopener noreferrer">puedes descargar el artículo completo aquí</a>).</p>
<p>Ya he dicho en diversas ocasiones que una escuela o educación que no se base en las diferencias individuales no puede llamarse tal; también me he referido en otros momentos a la cuestión de <b><a href="https://www.javiertouron.es/2012/04/5-razones-por-las-que-la-igualdad.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer">la equidad y la igualdad</a> </b>y de cómo la escuela está para promover la primera y no la segunda. Hemos tratado en las últimas entradas sobre un modelo (<i>Flipped classrroom</i>) de gran eficacia, pues se basa, entre otras cosas, en la implicación del alumno en su propio aprendizaje, que viene a facilitar que se incremente lo que llamaba Bloom el <i>time on task</i>, contemplando las necesidades y capacidades de cada aprendiz, lo que se emparenta (no es del caso ahora) con los modelos clásicos como el <i>Mastery Learning</i>; hemos hablado y mucho de <a href="https://www.javiertouron.es/2013/05/diversidad-tecnologia-y-escuela-que.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer">tecnología y aprendizaje móvil</a>. En suma que tenemos ya muchas piezas del complejo <i>puzzle</i> de la educación.</p>
<p>Todo este exordio viene a poner en contexto lo que he de tratar en las próximas entradas, que numero de 1 a 6 (esta es la primera 1/6) para no perder el hilo, pues otras pueden intercalarse y que con objeto de ahorrarte tiempo, por si no son de tu interés, son las siguientes:</p>
<ul>
<li><b>Poniendo el problema del agrupamiento por capacidad en contexto (2/6) </b></li>
<li><b>11 razones por las que los alumnos necesitan una educación diferenciada (3/6) </b></li>
<li><b>El agrupamiento por capacidad: concepto y tipos (4/6) </b></li>
<li><b>¿Qué dice la investigación sobre el agrupamiento por capacidad? (5/6) </b></li>
<li><b>Implicaciones del agrupamiento por capacidad para la escuela y el sistema educativo (6/6)</b></li>
</ul>
<p>Espero que os resulte de interés para vuestro trabajo y reflexión educativa sobre un asunto de tanta transcendencia.</p>
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