Personalizar el aprendizaje es desarrollar el talento

En esta conferencia que pronuncié el pasado 10 de septiembre vuelvo a tocar, una vez más, el tema que se sugiere en el título de la entrada.
No, por mucho que se insista, el modelo de la escuela que tenemos tiene que cambiar más allá de la COVID 19. Está caduco desde hace mucho más tiempo. Acepto que las circunstancias sobrevenidas pueden actuar de catalizadores, pero en modo alguno son la razón por la que debemos cambiar.
Es conocido que la escuela se graduó a finales del siglo XIX, utilizando un criterio del todo cuestionable: la edad. Cuando en realidad lo que debe regir el aprendizaje -y el desarrollo del currículo- es la competencia. Esto, que parece de sentido común, es sistemáticamente ignorado. Pensemos que, aceptar la edad como criterio de agrupamiento, es aceptar -se quiera o no- que todas las personas de la misma edad tienen las mismas necesidades educativas. Esto no hay un solo profesor que se lo crea, sin embargo la mayoría actúan como si esto fuese un axioma incuestionable.