Atender a los alumnos con altas capacidades: exigencia de una escuela equitativa
Muchos se preguntan: ¿por qué han de dedicarse recursos para este alumnado? Pero la pregunta debería ser otra: ¿por qué no? Si aceptamos lo obvio, debería comprenderse que todos los estudiantes precisan de una atención más o menos diferenciada a lo largo de su trayectoria escolar. Es bastante evidente que una escuela que se precie debería ser equitativa, es decir, que debe dar a cada alumno la educación que precisa, sea por déficit o por superávit del tipo que fuere. Esto, que se comprende tan fácilmente para el deporte o la música, por ejemplo (centros de alto rendimiento, conservatorios, etc.), no se acepta tanto cuando hablamos de la formación intelectual.