IA i el desarrollo del talento

¿Nos está haciendo la IA más inteligentes… o menos? Implicaciones para la alta capacidad y el desarrollo del talento

Vivimos un momento histórico fascinante y, a la vez, inquietante. La inteligencia artificial —y en particular la IA generativa— ha irrumpido en nuestra vida cotidiana con una velocidad difícil de exagerar. Escribe, programa, resume, diseña, responde, sugiere, engaña (sobre esto mira la nota al final)… y cada vez lo hace mejor. Pero la pregunta importante no es qué puede hacer la IA. La pregunta importante es qué está haciendo con nosotros.

Robert J. Sternberg, una de las voces más influyentes en el estudio de la inteligencia, la creatividad y las altas capacidades, aborda en este artículo –que se puede descargar desde el enlace que incluyo al final– una cuestión de enorme calado:

Promover la inteligencia social, esa gran olvidada

El desarrollo del talento no puede entenderse únicamente en términos de capacidad intelectual, rendimiento académico o lo que el propio autor denomina fortalezas de la cabeza, sino que exige atender de forma sistemática a las dimensiones socioemocionales, relacionales y de carácter —las fortalezas del corazón— que condicionan de manera decisiva las trayectorias de desarrollo, bienestar y logro a largo plazo.

Esta cuestión adquiere una especial relevancia en el ámbito de las altas capacidades, donde son frecuentes los perfiles de desarrollo asincrónico, las dificultades en la adaptación social y emocional y, en no pocos casos, respuestas educativas insuficientes o excesivamente centradas en el rendimiento. El texto que ofrezco a continuación invita a una reflexión fundamentada sobre la necesidad de promover enfoques educativos que atiendan al alumno en su totalidad, integrando el desarrollo cognitivo y el desarrollo socioemocional como dimensiones inseparables de una educación de calidad.

«Yo no lo veo…», o el papel de los medios en la visibilización de los más capaces

Es importante destacar la importancia que los medios de comunicación pueden tener en la tarea de difundir conocimiento y crear una cierta sensibilidad positiva hacia los temas educativos, en particular al que nos ocupa. El impacto es tan grande que también es preciso apelar a la responsabilidad y el rigor a la hora de elaborar reportajes que no siempre ponderan adecuadamente los conocimientos disponibles, o ponen en plano de igualdad las opiniones de unos con las evidencias de otros. Sobre las altas capacidades, su identificación y tratamiento educativo está todo, o casi todo escrito. Hay muchas evidencias científicas y sería bueno que los que escriben «desde fuera» lo tuviesen en cuenta.

Los profesores son la clave, ¿quizá olvidada?, del sistema educativo

«En un informe sobre los sistemas educativos que se hizo bastante popular en 2007[1], se afirmaba que: “ningún sistema educativo puede ser mejor que sus profesores” y se advertía cómo las reformas diversas llevadas a cabo en distintos lugares, o el incremento de las inversiones, no había producido mejoras significativas en el rendimiento de los estudiantes. Se llegaba a señalar que: “es un poco infantil pensar que la calidad de las clases mejorará porque cambiemos las estructuras”. Más aún, se hacía referencia a los datos de un estudio relevante llevado a cabo en Tennessee en el que se ponía de manifiesto que “si dos estudiantes promedio de ocho años eran asignados a dos profesores de alto y bajo rendimiento, su rendimiento (el de los estudiantes), tres años más tarde, se diferenciaría en 50 puntos percentiles”.

El CI 130: una obsesión con poco fundamento

Esta puede ser una causa perdida, pero vamos a intentarlo de nuevo. El CI o COCIENTE intelectual (¡no coeficiente por favor!) es, originalmente, una ratio entre la edad mental y la cronológica. Actualmente el CI es una escala estandarizada de puntuaciones transformadas linealmente de las originales del test y que tienen una media de 100 y una desviación típica de 15. Es decir que  es posible transformar cualquier variable de puntuaciones directas (las que se obtienen de la corrección del test) en puntuaciones de CI, obteniendo un resultado estandarizado: CI=100+15Z. Pero, ¿es una medida estable? ¿Permite diferenciar entre unos y otros? ¡Dice inexorablemente quiénes son y quienes no?

Estudio longitudinal SMPY

La importancia de desarrollar el talento: ¿qué dice la investigación?

Preparando algún aspecto de la conferencia que daré el próximo sábado en el I Congreso Internacional Noroeste sobre Altas Capacidades, he repasado un artículo que merece una lectura atenta y sosegada. Es breve y tiene un cierto carácter periodístico (en el mejor de los sentidos) que lo hace sencillo, pero riguroso. Apareció hace dos años en una revista de gran prestigio: Nature. Su lectura es más que recomendable, acceder a las fuentes que se citan imprescindible. Recuerda que hay un libro entero en el blog sobre el SMPY que puedes descargar o leer.