Aprender en el siglo XXI: 'El sueño de la WEB 2.0 puede convertirse en la pesadilla de Sócrates'


He pedido a mi colega Raúl Santiago, experto en tecnologías aplicadas a la educación y a la mejora de la escuela, que escribiese algo para mi blog en relación con el aprendizaje en el siglo XXI, por lo menos en estos primeros compases del mismo, porque ¿quién sabe lo que veremos o verán los que ahora están en la educación infantil? El conjunto de reflexiones que siguen cumplen el objetivo del encargo con creces y abren un horizonte de reflexión interesante y enlazan perfectamente con los post que he escrito sobre KhanAcademy, en particular el de los profesores y sus "nuevos" roles en el aula. Espero que os resulte estimulante.

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 Por Raúl Santiago

En términos generales, podría decirse que el término web 2.0 fue acuñado en 1999 por DiNucci. En este sentido, me parece relevante recordar la reflexión que hacía al respecto en la que afirmaba que la web, tal y como la conocemos ahora, que visualizamos alojada dentro de la ventana de un navegador, es esencialmente un conjunto de pantallas estáticas, solamente el «embrión» de la web que está por venir.

Según esta autora, los primeros atisbos de la web 2.0 que pueden verse ahora, son tan sólo el primer peldaño de un futuro más o menos inmediato. No sólo me estoy refiriendo al nacimiento de cientos de aplicaciones y herramientas online, sino también a lo que subyace bajo ellas, a su uso. ¿Por qué son tan populares? ¿Por qué la gente se «engancha»? ¿En dónde reside su éxito actual? La respuesta está en lo que permiten hacer.

Un usuario medio de Internet es capaz, por un lado, de acceder a información, seleccionarla y organizarla según sus gustos y preferencias, y, por otro, de generar y publicar contenidos dotándolos de utilidad, significado y relevancia sociales. Podemos apreciar mejor el funcionamiento de la web 2.0 y sus implicaciones sociales observando este gráfico:
Funcionamiento técnico de la WEB 2.0. Adaptado y traducido de
http://www.web2designers.us/articles/wp-content/uploads/2007/11/web2participation.jpg
Sin embargo, las críticas más comunes van en contra del propio término, tachado de «palabra de moda» o «jerga» (Berners-Lee: transcripción de podcast,): «Nadie sabe realmente lo que significa web 2.0…, si simplemente se trata de blogs y wikis, eso es comunicación entre personas, pero es exactamente lo que ya se suponía que siempre ha sido Internet».

Otros críticos han considerado la web 2.0 como «la segunda burbuja» (trazando de este modo una analogía con la crisis de las empresas.com en el año 1995), sosteniendo que son demasiadas las empresas «2.0» que, de facto, están desarrollando exactamente las mismas aplicaciones sin tener claro el modelo de negocio: The Economist incluso ha llegado a apodarlas «Empresas Burbuja 2.0». Quizá, la crítica mas exacerbada incide no en los lados técnico ni conceptual, sino en el que representa el impacto social.

Es aquí precisamente donde hay que realizar una profunda reflexión a la que invito a participar al lector, si así lo desea. Críticos como Keen mantienen que la denominada web 2.0 ha creado un culto al narcisismo digital y al amateurismo que va minando el concepto de conocimiento experto, permitiendo que cualquiera, en cualquier lugar, sea capaz de compartir y proporcionar cualesquiera tipos de conocimientos y opiniones.

Este autor sostiene que el núcleo asumido por los usuarios web 2.0 consiste en que toda la información resulta igualmente válida y relevante creando, de esta manera, un «bosque digital de mediocridad»: como el que muestran comentarios políticos insustanciales, indecorosos vídeos caseros, vergonzosa música amateur, poesías, relatos y novelas ilegibles, etc.». Llega a señalar incluso, sin que le falte razón, que desarrollos como la Wikipedia están llenos de errores, medias verdades y malas interpretaciones.

Las siguientes palabras de ese mismo autor son suficientemente elocuentes de su postura: «el sueño de la web 2.0 es la pesadilla de Sócrates: tecnología que permite que cualquiera se convierta en escritor o músico» Sin embargo, los entornos web 2.0 se están convirtiendo en un recurso potencialmente revolucionario, no sólo para la educación.

La propia esencia del medio, unida a la naturaleza de las informaciones y contenidos ubicados en la Red, permite a los internautas no sólo acceder a ellos, sino crear nuevos contenidos y sumergirse en ‘conversaciones’ colectivas dependiendo de sus propios conocimientos e intereses, y no de estructuras rígidas o preconcebidas.

Ello implica una mayor autonomía en el proceso de aprendizaje, pero también la dificultad de saber moverse, de ser capaz de discernir contenidos significativos, de desplegar criterios que guíen. Es aquí donde tienen un papel de suma relevancia los ‘nuevos’ profesores, los profesores ‘alfabetizados’.

No se trata de trasladar las viejas mentalidades a los entornos TIC, sino de comprender lo que allí está ocurriendo desde una nueva mentalidad, de adquirir competencia propia en entornos web 2.0. Hablamos, en definitiva, de un nuevo rol del profesorado.

Los educadores, como agentes clave en la transmisión y gestión del conocimiento, debemos liderar este proceso de transformación educativa, conociendo, aplicando y poniendo en práctica estos nuevos modos de saber, hacer y aprender.

5 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo con el rol del profesorado respecto de las TIC. Pero no sé si calificarlo de "nuevo": los maestros siempre nos han procurado a discernir entre lo que merece la pena y lo que no, en este caso es lo mismo solo que con una nueva herramienta (eso sí, muy potente).

    Cada vez que oigo hablar sobre la cantidad de basura e información mala o inútil que se puede encontrar en internet, contesto lo mismo: ¿Y en una biblioteca no? Porque libros rematadamente malos, impresos y hasta encuadernados en tela, los hay a cascoporro...

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  2. "siempre nos han procurado enseñar", quería decir. Me he comido una palabra, perdón.

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  3. Estoy de acuerdo contigo, casi ninguande las ideas que manejamos son nuevas. Tampoco diría que son viejas. Son clásicas, es decir ideas que siempre pueden dar más de sí. Lo nuevo son las herramientas que, como bien dices, pueden hacer mucho más eficiente el rol del profesor y más comprometido el del alumno.
    Respecto a las bibliotecas... pues ya lo has dicho. Lo que ocurre es que la accesibilidad de la red no es la de una biblioteca, pero tienes razón.
    Gracias

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  4. Excelente artículo, va a lo esencial y no a lo accesorio, que es la forma que tiene Internet de construir el conocimiento de forma exploratoria.

    La cuestión no es qué tecnología utilizamos sino cómo lo hacemos, hemos de cambiar la forma de dar clases y dar carpetazos a los libros de texto en favor de contenidos interactivos.

    De hecho, creo que la mente de los nativos digitales ya funciona de difetente forma a la nuestra.

    Le invito a leer mi artículo al respecto:
    http://tecnopsicologia.com/2013/02/las-nuevas-tecnologias-en-la-educacion/

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  5. Muy de acuerdo con esta entrada, en un mundo como el que vivimos donde las generaciones crecen tan a la par con las innovaciones tecnológicas resulta muy necesario replantear los modelos educativos y de enseñanza para que también incorporen y vayan acorde con estas innovaciones. En definitiva la internet ofrece un mundo de posibilidades para el aprendizaje y la enseñanza, pero también la sobre carga de información tiene sus desventajas considerables, sobre todo a la hora de elegir información certera y eficaz entre tantas opciones de búsqueda. Entiendo que esta y otras desventajas deben ser motivo de preocupación que lleve a los profesionales de la educación a crear cursos y programas de enseñanza que les den herramientas a los jóvenes para aprovechar las oportunidades de aprendizaje que tienen en el mundo cibernético. Cualquier otro menoscabo que podamos encontrar en la web para la enseñanza y el aprendizaje debe considerarse como un reto para los educadores y no como una excusa para descartarla y mantener los métodos de enseñanza tradicionales. En ese caso la pesadilla de Sócrates estará más sujeta a la dedicación que los profesionales de la educación pongamos ante los retos que presente la web como herramienta de instrucción.

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