5. La insistencia de muchos educadores por enseñar a todos los estudiantes el mismo currículo y al mismo nivel

Se plantea aquí el dilema del
agrupamiento homogéneo de los estudiantes para la instrucción frente al
agrupamiento heterogéneo. Sin embargo, la investigación apoya más el
agrupamiento por capacidad y rendimiento que por edad, por dos razones
fundamentales:

a) proporciona un mayor juego entre las necesidades del
estudiante y la instrucción que recibe, y
b) los estudiantes que
difieren en capacidad responden de manera diferente a las estrategias y a
los métodos de enseñanza.

Estas pueden ser, entre otras, las razones que lleven a un trato
inadecuado a los alumnos más capaces que, al igual que el resto de los
alumnos, tienen la necesidad de una educación que se adecue a sus
posibilidades y capacidades, como ya he señalado reiteradamente.

Necesitamos ser conscientes y responsables de las diferencias
individuales y esto, cuando menos, supone desarrollar políticas
educativas apoyadas en los hallazgos de la investigación (Benbow y
Lubinski, 1994).

Como ya escribí en otro lugar, “esperar resultados educativos iguales
para todos los estudiantes no es posible, porque entre otras cosas
contradice los hallazgos de la investigación educativa y genética, que
han puesto de manifiesto grandes diferencias individuales en el conjunto
de los aprendizajes de los escolares. Además, ese conjunto de
aprendizajes varían considerablemente para cada niño en función del área
de contenido concreta, así como del grado de capacidad que posean.

Un niño con un talento matemático extremo requerirá una programación
educativa diferente de aquel que tenga un talento matemático moderado
y, a su vez será, distinta de aquel que tenga un talento verbal
sobresaliente.

Respondiendo a esas diferencias individuales, que sin
ninguna duda existen, y permitiendo resultados diferentes, no creamos
elitismo. Se podría decir que es justo lo contrario.

Esta programación diferencial
únicamente busca que ciertos alumnos alcancen el nivel al que pueden
llegar, ni más ni menos. Al igual que se pretende que un niño con algún
tipo de deficiencia pueda alcanzar, mediante una educación adecuada,
muchos logros que sin ella no conseguiría. No debemos olvidar que los
estudiantes de alta capacidad, por el mero hecho de serlo, no son capaces de
un desarrollo completamente autónomo; podemos estar seguros de que
muchas de sus capacidades no saldrán a la luz sin la ayuda necesaria.

No
debemos olvidar, en definitiva, en palabras de Benbow y Stanley (1996)
que "si queremos que los individuos estén bien preparados cuando la
sociedad los necesite, necesitamos estar aquí para ellos, cuando ellos
nos necesitan”.

En suma, entiendo que es necesario proporcionar a todos los niños
una oportunidad igual para aprender y desarrollar su potencial pleno.
Esto es coherente con el verdadero significado de la educación, que
supone ser sensible y consecuente con las diferencias individuales.

La
igualdad debería ser vista como el igual acceso a una educación
apropiada. Así las cosas, no establecer o eliminar programas válidos
para estudiantes que poseen una habilidad sobresaliente, o un talento
concreto, en cualquier campo, deberían ser consideradas decisiones tan
faltas de acierto, como eliminar programas para alumnos con problemas
de aprendizaje.

Es necesario que la sociedad considere a todas las
personas y grupos para dar respuesta a la diversidad, y, por tanto, a la
riqueza que ella conlleva.

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2 comentarios en “Frenos a la promoción de la excelencia (y III)

  1. He estado leyendo con profundidad esta última entrada sobre los "Frenos a la promoción de la excelencia", y me he quedado pensativa al leer en la primera frase del octavo párrafo lo siguiente: "Esta programación diferencial únicamente busca que CIERTOS alumnos alcancen el nivel al que pueden llegar…". Pongo "ciertos" en mayúsculas porque me ha llamado enormemente la atención.
    Creo que la programación diferencial no es solo para los alumnos de alta capacidad, sino para cada uno de los alumnos que, gracias a la diversidad, tendrán unas necesidades concretas, diferentes a las de sus compañeros. Por eso, en la educación no buscamos que sólo "ciertos alumnos alcancen el nivel al que pueden llegar", sino que, TODOS Y CADA UNO de los alumnos lleguen al nivel al que pueden llegar. Para unos será un nivel muy alto, para otros medio y para otros bajo; pero en todos los casos será el nivel exigido a su capacidad.
    ¿No es así?

  2. C. Zubiaur, tu comentario es correcto pero parcial. Si te fijas, se dice también que los alumnos con alguna deficiencia puedan alcanzar logros que sin una educación diferenciada no lograrían.
    Estoy de acuerdo con lo que dices en que todos los alumnos deben alcanzar su máximo nivel.
    Me parece que ese es el espíritu de las tres entradas sobre la promoción de la excelencia.
    Tienes razón sin embargo en la puntualización: debería haber escrito TODOS en lugar de CIERTOS, lo he hecho para enfatizar que me estaba refiriendo a este grupo de alumnos tan desatendidos en la escuela.
    Muchas gracias por tu aportación. Es muy pertinente.

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