MITO 10. Lo único que se consigue con una educación diferenciada para alumnos de alta capacidad, es crear elitismo, aumentando y pronunciando de manera evidente las diferencias entre las personas

Piensa diferente si quieres cambiar el mundo


Toda educación que se precie de serlo debe tener como fin último la búsqueda de la excelencia, que persigue que cada persona pueda desarrollarse al máximo en todos los ámbitos de la vida.

Ofrecer a los alumnos de alta capacidad la oportunidad de alcanzar el nivel al que pueden llegar, mediante la forma que a ellos más les conviene, no es crear elitismo, es dar a cada uno lo que le corresponde, porque tan injusto es el trato desigual de los iguales, como el trato igual de los desiguales, como ya dejó claro Aristóteles hace algún tiempo.

No conviene confundir elitismo con excelencia. Lo que ocurre es que en muchos ambientes la promoción de la excelencia no está de moda. Se percibe, en ocasiones, una atmósfera un tanto colectivista que pretende la promoción del igualitarismo, evitando a toda costa que los más capaces puedan destacar sobre el resto, lo cual es profundamente injusto.

Es que hay quien cree que la escuela, y el sistema educativo, están para eliminar las diferencias. Realmente la buena escuela, como señaló Eisner, no es la que ignora las diferencias, si no la que las incrementa. Es decir, aumenta la varianza pero elevando la media.

El elitismo tendría un sentido negativo, a mi juicio, si se entiende que sólo algunas personas “socialmente favorecidas” tendrán oportunidades adecuadas para su educación, mientras otras, con condiciones intelectuales, o de otro tipo, para acceder a una educación de alto nivel, les fuera vetado el paso, por razones ajenas a su propia competencia, para la ayuda que pretenden.

Así, el elitismo sería una actitud arbitraria establecida por los que ocupasen las posiciones dominantes. Por el contrario, al promover la excelencia, ofreciendo posibilidades a todas las personas que lo precisen, estamos favoreciendo todo el tejido social, que ha de beneficiarse de los logros de aquéllos que tienen mayor capacidad. Lo contrario es, me parece, una actitud de auténtico despilfarro social.

5 comentarios:

  1. Buenos días Javier y muchas gracias por tus artículos,

    Al hilo de lo que expones, por eso mismo parece fundamental que se incardine la promoción de la excelencia en el contexto de la escuela pública; equiparando potencial y rendimiento en estudiantes de toda procedencia y clase social...

    ...en caso contrario, parece que la atención a la alta capacidad queda concentrada en instituciones y organizaciones privadas, abonando el terreno para aquellos que sostienen el mito del "elitismo"

    Un cordial saludo,
    Marcos Román

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  2. Más que público privado, que en ambos las cosas están regulin, es mejor pedir calidad de la escuela, de todas. Finacie quien financie. Pero si la financiación es con dinero de todos, más exigencia todavía.
    Saludos

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  3. Impartir una educación diferenciada a estudiantes de alta capacidad, no es elitismo, es simplemente adaptar un programa educativo de acuerdo a las capacidades de cada alumnos, al igual que se hace con los estudiantes que tienen dificultades.

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  4. Me parece tan elemental que no entiendo por qué la clase política y parte de la educativa no lo pone en práctica. Bastaría con cumplir la legislación vigente. Si no es más que la Pedagogía Diferencial de siempre. Seguiremos intentándolo. Gracias

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  5. Estimado Javier, entiendo que planificar actividades interesantes acordes a la edad y nivel educativo especificas para personas que en un momento determinado superaron unas pruebas , privando de dichas actividades al resto del alumnado es segregar, generando malestar en el conjunto del grupo, peor aun si no hay malestar porque se da por supuesto que no todo@se son merecedor@se de las mismas opciones culturales, científicas y de expresión.

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