El pasado fin de semana en Budapest se celebró la conferencia: «Towards a European Talent Network» y el «International conference and European Talent Day». Dos eventos consecutivos en el tiempo entre los días 8 al 11 de Mayo.
En el día europeo del Talento tuvo lugar la entrega del I European Talent Networking Support Award, premio que recibí de manos de Peter Csermely y de Csilla Fuszek. Junto conmigo recibió el premio la profesora Joan Freeman que fue la fundadora (con Peter Spang) y primera presidenta del European Council for High Ability (ECHA). Este premio, que es la primera vez que se concede, quiere ser un reconocimiento a las personas o instituciones que han tenido un papel relevante en la promoción y el desarrollo del talento en Europa.
En la foto el momento de recibir el premio. Cada uno de los cuatro unidos forman un conjunto reconocible, un símbolo de la importancia de la unidad y el establecimiento de redes en los proyectos en favor del talento. Los únicos past-presidents que recibimos el premio en propia mano fuimos Joan Freeman y yo. Los otros dos presidentes también galardonados: Franz Mönks y Kirsi Tirri no pudieron asistir.
En sus palabras de agradecimiento la profesora Freeman señalaba que era el primer premio que recibía en relación con su apoyo al talento en Europa (que no ha sido menor, desde luego), después de su dilatada carrera y bromeábamos sobre aquello de que es difícil ser profeta en la propia tierra. A ninguno de los dos nos cabía mucha duda de ello.
Mi conferencia que versó sobre el modelo denominado Talent Search y su aplicación a la escuela, en el que vengo trabajando desde hace tantos años, fue impartida el sábado después de recibir el galardón. Concluyó, entre otras cosas, señalando la importancia y necesidad de establecer procesos sistemáticos y periódicos de identificación del talento en todas las escuelas y el establecimiento de acciones que permitan un aprendizaje personalizado que facilite a cada alumno desarrollarse de manera óptima. Un país donde se regatea sistemáticamente la identificación y en el que el 98% de los estudiantes más capaces están aún sin identificar, en el que contra todo rigor intelectual se sigue pensando que «unos son y otros no», en el que los profesores dicen a los padres que no se preocupen, «que el niño se normalizará con el tiempo» (sí, incluso los que presumen de educación personalizada), es un país que tiene que despertar si no quiere perder definitivamente el tren del desarrollo del talento. Otros ya lo han hecho. Nosotros seguimos con el «Spain is different».


