El pasado martes 5 de Diciembre se hicieron públicos los resultados del informe PIRLS. Copio de la web del INEE (nuevamente gran trabajo) la descripción básica del estudio para los que no lo conozcáis.
«Progress in International Reading Literacy Study, es un studio de la IEA que evalúa la comprensión lectora de los alumnos en 4º de Primaria. Este estudio evalúa las tendencias en el nivel de aprendizaje de los estudiantes cada cinco años desde el 2001. España participa en este estudio desde 2006. PIRLS se centra en la lectura como medio para alcanzar los dos propósitos de lectura presentes en la mayor parte de los textos que leen los alumnos dentro y fuera del colegio:
- Tener una experiencia literaria
- Adquirir y usar la información
Dentro de cada propósito de lectura se integran cuatro procesos diferentes de comprensión:
- Localización y obtención de información explícita.
- Extracción de conclusiones directas.
- Interpretación e integración de las ideas y la información.
- Análisis y evaluación del contenido y de los elementos textuales.
Además se pasan diferentes cuestionarios para obtener información:
- Familiar (Home Questionnaire)
- Escolar (School Questionnaire)
- Del alumnado (Student Questionnaire)
- Del aula (Teacher Questionnaire)
- Nacional y Comunitario (Curriculum Questionnaire)».
Es un informe complejo, de impecable factura técnica, como lo son estos estudios internacionales que ya pueblan el panorama educativo español e internacional (PISA, TIMMS, etc.). No pretendo hacer un análisis del informe en sí o de sus resultados de manera global o comprehensiva. Tan solo me referiré a un aspecto que, dada la temática del blog, me interesa especialmente: «los alumnos de alto rendimiento» (¿alta capacidad?).
Dos precisiones antes de comenzar: a) estos estudios ofrecen resultados globales referidos a poblaciones amplias y sus resultados no son, por lo tanto, imputables a centros educativos y menos aún a alumnos. Algo que tanto los Centros como las Administraciones no deberían dejar de advertir siempre. La razón es técnica y no es del caso discutirla aquí (véase el comentario respecto al diseño matricial en el propio informe; y para más abundamiento el artículo de Martínez Arias sobre la metodología PISA en la Revista de Educación, bien aplicable a este caso). b) Los estudios de evaluación, por su naturaleza, solo describen lo que ocurre, pero no dicen nada respecto a las razones por las que ocurre. Eso le corresponde a la investigación que, en este caso, tampoco puede ser causal, aunque sí dar pistas sobre las relaciones y tendencias que se «encierran» en los datos. Esos son los estudios secundarios que solemos llevar a cabo con las bases de datos disponibles.
Dicho esto, mi comentario es meramente tentativo; espero que acertado. Desde luego lo resultados están en la tónica de todos los estudios de los tres últimos lustros: «un déficit de alumnos en los niveles superiores de las escalas de rendimiento». No me canso de citar el excelente trabajo que ya en 2003 realizó mi colega y amigo el profesor Gaviria en los Seminarios de primavera de la Fundación Santillana, sobre la situación de España en los estudios de rendimiento.
La figura adjunta tomada, como todas las demás que incluiré, del propio informe español, revela que España (considerada en conjunto) persiste en un déficit grande de alumnos en los niveles superiores de rendimiento, ocupando el lugar 27 de 33 países. En este caso se trata de alumnos de 4º de Primaria.
Es cierto que España ha mejorado respecto al estudio anterior en 15 puntos de la escala, pero nuestro problema, o uno de ellos, persiste. Solo hay un 6% de alumnos en los niveles altos de rendimiento, mientras que otros países llegan hasta el 29%. Puedes consultar los análisis de PISA o TIMMS ya realizados en este blog en otros momentos.
Esto es un problema serio, pues la comprensión lectora es una competencia clave para todos los aprendizajes. Claro, si los alumnos con más capacidad o potencial no son identificados y estimulados, su rendimiento no podrá estar a la altura de su potencial, lo que equivale a un fracaso personal y, sobre todo, del sistema. Argumento que ya he repetido en este blog hasta el aburrimiento.

