El CI tiene más problemas de los que piensas

Esta no es una entrada para todos lo públicos, pero me veo impelido a hacerla. Que los mitos son casi indestructibles no tiene duda. Hace escasas fechas a propósito de una noticia sobre altas capacidades en una Comunidad Autónoma la periodista volvía a hablar de «coeficiente» y del 2% de la OMS. Sigue habiendo gente que se empeña en apuntarse al CI, pensando (supongo) que hace algo bueno y valioso para las personas, pero no es así. Y ello por razones diversas, conceptuales unas y técnicas otras. Algunas de las conceptuales las puedes rescatar aquí. Bueno, más que rescatar te animaría a estudiarlas. Las técnicas van a continuación.

Cualquier persona con un poco de formación en psicometría debería ser prudente a la hora de establecer juicios sobre el CI de una persona ligados a una etiqueta, cromosoma de oro o estado del ser. Porque no, no es lo mismo ser una persona dotada que tener un CI alto. No digamos si hablamos de las llamadas «inteligencias fuera de la curva normal».

Pero es que al hecho que ya señalaba Alan Kaufman sobre el CI: “Se trata de una estupidez, de una interpretación errónea muy frecuente. No existe tal cosa como el CI de una persona. Este es un constructo que varía. Cambia el test de CI, y verás cómo cambia el CI. Cambia de examinador, el día de la prueba, el estado de humor de la persona evaluada o el nivel de alerta del examinador, y verás cómo cambia el CI. Evalúa a una misma persona doce veces y obtendrás doce CIs diferentes» (Kaufman, 2009, p. 3), me temo que hay otras razones inherentes al problema mismo de la medida. Las que señalo a continuación están en la base misma del asunto que tratamos.

Mientras que en la teoría clásica de los tests (en adelante TCT) el objeto fundamental consiste en evaluar la bondad de los tests elaborados, siendo la fiabilidad y la conceptualización del error los aspectos nucleares, en la teoría de respuesta al ítem, también denominada en el pasado como Teoría del Rasgo Latente (en adelante TRI), el objeto central de análisis lo constituye el ítem, de forma que los índices que describen los tests proceden de los parámetros de los ítems, de modo que la TRI forma un todo coherente y compacto y se basa en unos supuestos comprobables. La TCT, como recordamos, es un tanto incoherente, pues los procedi­mientos de análisis de los ítems son independientes de los procedimientos de análisis del test.

La propia naturaleza de la TCT, por ejemplo, hace que la discriminación de un ítem dependa de las puntuaciones finales del test. Por lo tanto, un mismo ítem puede tener distintos índices de discriminación en función del conjunto de ítems con los que se presente. En la TRI, los parámetros de los ítems no dependen en absoluto de los ítems con los que se presentan. Por el contrario, la puntuación de los tests se hace en función de las respuestas de los sujetos a cada  ítem y de los parámetros de cada ítem.

Sin embargo, como apunta Muñiz (1990) citando a Lord (1980), «la TRI no contradice ni las asunciones ni las conclusiones fundamentales de la TCT, sino que hace asunciones adicionales que permiten responder cuestiones que la TCT no podía». Voy a dedicar los próximos párrafos a ir esbozando los aspectos fundamentales de este nuevo enfoque, sin pretensión de tratamiento monográfico o didácticamente autocontenido, sino que —siguiendo el esquema general lógico que, a nuestro juicio, estas páginas deben tener— me limitaré a un planteamiento conceptual que dé cuenta de la estructura y contenido de este enfoque, para ilustrar los problemas que tiene una medida de CI, o de cualquier otra variable psicológica o educativa basada en la TCT.

1) Los estadísticos de los ítems en la TCT dependen de las características de la distribución del rasgo en la muestra y en la población.

Esto parece bastante obvio. Los dos parámetros principales de los ítems en la TCT son el índice de dificultad y el índice de discriminación. El primero entendido como el porcentaje de aciertos y el segundo como un índice de correlación entre la puntuación total del test y las puntuaciones del ítem. No requiere mayor aclaración, pues es evidente que ambos parámetros dependen de la capacidad de los sujetos que forman parte de los grupos en los que se aplican los tests. Así, si la capacidad es alta, los índices de dificultad (entendidos como porcentaje de aciertos) también lo serán. Si la variabilidad del grupo es grande, los índices de discriminación aumentarán (variabilidad y correlación están intrínsecamente unidas).

2) Los estadísticos del test dependen de la muestra (o población) sobre los que se calculen.

Esto es claro. La fiabilidad, el error de medida, las relaciones de un test con otros dependen, en buena medida, de las características de las muestras, de sus medidas de tendencia central, variabilidad, etc. Basta con recordar cuáles son los términos básicos implicados en las expresiones de cálculo.

3) Las condiciones de paralelismo en las que se apoya la TCT son poco plausibles.

Básicamente en la TCT, el coeficiente de fiabilidad se define como un coeficiente de correlación entre las puntuaciones obtenidas en dos formas paralelas de un test (sobre las condiciones de paralelismo ver la nota al pie 19). Todos los demás coeficientes de fiabilidad propuestos son derivaciones de esta noción básica y ofrecen estimaciones de la verdadera fiabilidad del test, como es el caso del coeficiente a y sus casos particulares, KR20 y otros.

4) La puntuación total de un test en la TCT, a partir de la cual se realizan la mayor parte de las inferencias, depende de los ítems concretos que componen el test.

Dado que las puntuaciones en un test dependen directamente del conjunto de ítems que lo componen, no es posible estimar la aptitud o capacidad de una persona en el rasgo medido, sino en el rasgo a partir del test empleado. Es decir, que la estimación del rasgo depende del conjunto de ítems del test, con lo cual las generalizaciones y comparaciones están limitadas a sujetos que hayan respondido el mismo test.

5) El estimador de la puntuación verdadera depende del grupo de referencia.

Basta recordar que la estimación de la puntuación verdadera en la TCT se realiza a través de la regresión lineal y a partir de la puntuación observada (X). En efecto, como sabemos, la ecuación para el pronóstico de la puntuación verdadera a partir de la observada, si podemos asumir que las medias condicionales para los diferentes valores observados de X se ajustan a una línea recta, es una ecuación de regresión lineal de mínimos cuadrados. Es decir, que la puntuación estimada depende de dos componentes ponderados por la fiabilidad del test: la media del grupo y la puntuación observada.

6) La TCT no proporciona un modelo teórico para las respuestas de los sujetos a los ítems.

Esta limitación no tiene ninguna aclaración posible. Simplemente es así, la TCT no se plantea esta cuestión. Su foco de atención es el test globalmente considerado, no modelizar cómo pueden ser las respuestas de los sujetos a los ítems particulares.

7) Los supuestos sobre el error de medida son poco plausibles.

Es conveniente recordar, como sabemos, que la TCT supone que se cumple el supuesto de homocedasticidad para los errores; es decir, que la varianza de los errores es constante a lo largo de todas las puntuaciones del test. Este es un supuesto que no se cumple con frecuencia, aunque hay modelos que permiten tratar la heterocedasticidad (Cfr. Lord y Novick, 1968).

8) Los tests bajo la TCT no producen medidas ajustadas  a las condiciones particulares de los sujetos.

Los tests clásicos son iguales para todos los sujetos, están concebidos para sujetos de aptitud media, de modo que no son «económicos» ni adecuados para sujetos de características extremas. Es necesario poder emparejar las condiciones de los tests con las aptitudes de los sujetos.

Estas son las principales limitaciones que plantea la TCT, que no son poco importantes, como sabemos, y que la TRI pretende superar con un nuevo enfoque de la medida. Nuevo enfoque que tendrá que lograr, entre otras cosas:

«a) Que las características de los ítems no dependan del grupo en el que se calculen.

b) Que las puntuaciones que describan el comportamiento de los sujetos examinados en el test no dependan de los contenidos particulares de éste ni de su dificultad.

c) Que los modelos estén expresados en función del ítem y no del test completo.

d) Un modelo que no requiera del supuesto de estricto paralelismo u otras formas de equivalencia para establecer la fiabilidad del test.

e) Un modelo que proporcione medidas de precisión para cada nivel de aptitud, eliminando el supuesto de homocedasticidad de la varianza de error.

f) Un modelo que permita relacionar el rasgo o constructo con el rendimiento del sujeto en el ítem» (Martínez Arias, 1995).

Estas son, como parece claro, precisamente, las principales propiedades de la TRI, desarrollada en numerosos trabajos entre los que destacan los de Hambleton (1989); Hambleton y Swaminathan (1985); Hambleton, Swaminathan y Rogers (1991); Lord (1980) y Wright (1979), entre otros.

Las dos características esenciales de los diversos modelos que se agrupan bajo la TRI, se caracterizan porque:

a) Suponen un rasgo o aptitud único subyacente al rendimiento del examinando;

b) la relación entre el rasgo o la aptitud del sujeto y su respuesta a un ítem puede describirse por medio de una función monótona creciente, denominada Curva Característica del Ítem (CCI, en adelante), que establece las probabilidades de respuesta.

Así pues, y a modo de resumen, se puede señalar que, además de las aportaciones de tipo técnico que aportará la TRI a la hora de construir tests, por ejemplo, «su gran contribución se centra en la posibilidad de obtener mediciones invariantes respecto de los instrumentos utilizados y de los sujetos implicados. En la TCT el resultado de la medición de una variable depende del test utilizado (…). En la Teoría Clásica la medición de una variable es inseparable del instrumento utilizado para medirla y ello constituye una seria limitación, pues inevitablemente se acabará definiendo operativamente la variable por el instrumento con que se mide (…). Además, las propiedades del instrumento de medida, esto es, de los ítems y, por tanto, del test, están en función de los sujetos a los que se aplican (…). El acercamiento clásico se encontraba encerrado en esa incongruencia teórica: la medición depende del instrumento utilizado y las propiedades de éstos están en función de los objetos medidos, de los sujetos. El objetivo central de la TRI será solucionar este problema» (Muñiz, 1990).

Me temo que esto justifica la frase del principio: «(…) No existe tal cosa como el CI de una persona. Este es un constructo que varía. Cambia el test de CI, y verás cómo cambia el CI. Cambia de examinador, el día de la prueba, el estado de humor de la persona evaluada o el nivel de alerta del examinador, y verás cómo cambia el CI. Evalúa a una misma persona doce veces y obtendrás doce CIs diferentes».

Seamos prudentes y no etiquetemos a las personas. Evaluemos con ponderación sus resultados no solo en los tests, también en sus porfolios. Lo diré una última vez: no se trata de etiquetar, clasificar o denominar, sino de ayudar a las personas a superar sus limitaciones y a brillar en sus potencialidades. Vamos, ayudarles en su educación, que tiene que ser tan personalizada como cada persona es en sí misma.

Y si todavía te quedan dudas puedes leerte este artículo clásico de Robert Sternberg, cuyo título es bien expresivo: «Identifying the gifted through IQ: Why a little bit of knowledge is a dangerous thing» [Identificando a los más capaces a través del CI: Por qué un poco de conocimiento es una cosa peligrosa]. Roeper Review  Volume 8, 1986 – Issue 3: The IQ Controversy

20 comentarios en «El CI tiene más problemas de los que piensas»

  1. Totalmente cierto. Siempre me han parecido chorras, medir el c.I, por unas cuantas preguntas que nada tienen que ver con la sabiduria, memoria, etc..de un sujeto

  2. Ojalá los orientadores de la Comunidad de Madrid opinasen como usted y fuesen igual de expertos. Muchos padres nos ahorraríamos llevar a nuestros hijos a psicólogos con trastornos de ansiedad y falta de autoestima ya que sólo tienen en cuenta el ci de 130 y perfiles armónicos. Y la culpa parece ser que es de nosotros los padres…Un saludo.

  3. Estoy totalmente de acuerdo . Además siempre he pensado que muchos test de inteligencia, nos sirven para medir mejor la inteligencia del sujeto que las crea y realiza, que la de los destinatarios. Saludos.

  4. ¿Cómo sacas esa conclusión? Un CI de 152 es muy alto y solo lo tiene un mínimo porcentaje de la población. ¿Tan mal me he explicado?

  5. Buenas noches, perdón mi ignorancia. Pero si no lo miden con los test como hacen para medir si una persona tiene o no altas capacidades o si es superdotada. Lo consulto por mi hijo. Tenemos dudas por su comportamiento y todas las cosas que sabe (por si solo) y las asociaciones que hace. Nos dicen que le tenemos que hacer un test.

    Gracias.

  6. Claro que los tests miden las capacidades. El sentido de la entrada se refiere a las limitaciones técnicas de las medidas, no a que no se deban hacer tests. Al mismo tiempo, quiere alertar sobre generalizaciones inadecuadas y, en particular, a identificar la alta capacidad exclusivamente con un CI alto. Hay muchos más factores a tener en cuenta. Saludos

  7. Estimado profesor
    Tengo una duda que me gustaría me pueda aclarar, ¿cual es la definición que es está manejando en la actualidad para definir a un niño dotado?
    Muchas gracias

  8. Profesor Touron,
    tengo una duda, porque en el pais del que soy, generalmente se ha tomado el termino Superdotado como referente a la persona que destaca en todas las areas del conocimiento y Talentoso como el que destaca en solo algunas areas. O sea se habla de altas capacidades como que puede ser de tres maneras, Superdotacion, talento y precocidad. Por otro lado yo interpreté que ud lo toma exactamente al reves, siendo el talento algo mas global y la superdotacion algo mas particular o por areas. (Quitando de lado el tema de que ninguno de los dos terminos se puede tomar como participios y que el talento sea una competencia desarrollada a lo largo de la vida y no algo innato). No se si yo he interpretado mal o bien esta idea.

  9. Hola. Su blog me ha dado un soplo de gran alivio, ya que,después de ser unos padres reticentes a estas evaluaciones, prácticamente «forzados»por la tutora de nuestro hijo a hacerle las pruebas pertinentes debido a su gran rendimiento en el aula, dan como resultado percentíles totales de 65 y 66 con un cC I de algo mas cien en ambos y en uno de ellos un talento simple espacial con un percentíl de 96. lo sorprendente es, que en el primer test, con C I total similar, esa área, la espacial fue la que menor puntuación obtuvo, algo que desconcertó al evaluador, ya que resultaba incoherente. Inteligencia intra e interpersonal de 99 de percentil y creatividad de 84. el niño tiene una motivacion y un rendimiento académico muy por encima del nivel de su aula, una memoria y capacidad de aprendizaje muy llamativa ademas de unos intereses impropios de su edad (política, economía, astronomia) y en conjunto, todas las caracteristicas socio-afectivas y comportamientos descritos en niños de AACC, además de innumerables trastornos psicosomáticos varios;insomnio,stress,vomitos y otros. Cabe destacar que el niño no era consciente del tipo de pruebas que estaba realizando ni lo que podrian suponer, puesto que se le dijo que eran unas pruebas sin importancia para comprobar el nivel global en su grupo, con la intención de rebajarle presión y ayudar a disminuir su alto nivel de estrés. En resumen, me alivia conocer la imprecisión y baja fiabilidad de estos test , ya que pueden enmascarar facilmente AACC al igual que dar falsos positivos en niños con un entrenamiento previo por los padres que solicitan el diagnóstico. Gracias de corazón por su buen hacer.

  10. Hola. Hemos llegado a este blog después de ver varias conferencias en YouTube sobre Jornadas de Altas Capacidades. Hasta llegar aquí también hemos visionado muchísimas conferencias sobre TDAH, desde hace algo menos de una año en que nos dimos cuenta que los problemas que estaba teniendo nuestro hijo de 15 años era un problema de Déficit de Atención. A pesar de que nosotros percibíamos que nuestro hijo tenía un problema, y que llevábamos 3 ó 4 años dando la voz de alarma en los colegios, siempre nos decían que era muy inteligente, pero muy vago. Incluso nosotros lo pensábamos hasta que descubrimos por casualidad el perfil Inatento del TDAH. En definitiva, siempre nos decían que como sacaba muy buenas notas no había problema, y nadie se sentó con él nunca. Este año pasado empezó a suspender, y empezaron episodios de mareos y alguna alucinación. Por lo que tomamos cartas en el asunto como buenamente pudimos informándonos a través de las conferencias de YouTube y descartando qué le podía pasar, mientras acudíamos a la seguridd social.
    Nuestra pregunta, como madre y padre desesperados por la pasividad de los colegios es la siguiente: ¿Puede enmascararse un diagnóstico de Altas Capacidades en un niño que padece déficit de atención?
    Agradeceríamos enormemente su atención y disculpe el texto tan largo y enreversado.

  11. Por supuesto que sí. Es más, en ocasiones se diagnostica de TDAH a niños que si son atendidos adecuadamente su supuesto TDAH desaparece.
    Es uno de los casos más descritos en la literatura como misdiagnosis. Os paso algunas referencias para que veáis:
    https://www.davidsongifted.org/search-database/entry/a10226
    https://nrcgt.uconn.edu/newsletters/fall004/#

    En castellano podéis leer estas entradas en el blog de Roberto Ranz: https://robertoranz.com/tag/tdah/

  12. ¡Muchísimas gracias! Lo miraremos detenidamente.
    Es de agradecer su prontitud y su interés en respondernos.
    Se ve que empatiza y que es un profesional vocacional.
    Gracias de nuevo.

  13. En un wisc v mi hijo obtuvo un ci de 133, ahora le están evaluando con Bass II que sigue la corriente de TRI ¿en qué se diferencian los test? En el Bass le penalizan más los errores? Muchas gracias

  14. Pide a quien los haya aplicado que te lo explique con detalle. Esta consulta no se puede responder desde aquí. El enfoque TRI es bastante mejor que el clásico, pero difícil de comprender. Básicamente la puntuación se obtiene no por el número de ítems correctos respondidos sino por la dificultad de los items respondidos…

  15. El test se basa en una concepción de la inteligencia que se explica en el manual. TCT o TRI se refiere al modelo de medida clásico (TCT) o de respuesta al item (IRT) que son independientes de la conceptualización de la prueba.

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