Se perciben movimientos entre las personas implicadas, de un modo u otro, en la atención de los alumnos con alta capacidad en España, particularmente familias. Desde luego que haya 45 asociaciones, quizá alguna más, en relación con las que había cuando yo empecé a estudiar este ámbito en 1993, es un logro indudable.

No hace demasiadas fechas  se elaboró un manifiesto que muchas asociaciones y profesionales firmaron, luego otros se retractaron (¡muy español!) por razones varias que no juzgo, solo constato.

Hace algo más de un mes que la primera promoción de alumnos del Experto en Altas Capacidades y Desarrollo de el Talento que dirijo en UNIR, se han puesto manos a la obra y han organizado unas sesiones en Twitter ( ; ) los jueves a las 21.30, que son un modelo a seguir y que me llenan de orgullo, entre otras razones porque más que hacer reivindicaciones vacuas se están ocupando de ofrecer investigación y recursos que fundamentan lo que dicen en los estudios más solventes. Ello es un motivo de satisfacción y un modelo de buen hacer, pues sus sesiones las ilustran con gráficos, diagramas, vídeos. Todo un conjunto de materiales que son el resultado de su estudio y preparación previa y se escapan de la queja estéril o la opinión gratuita, a la que estamos tan acostumbrados en el ámbito educativo. Ya me refería a ellos en esta entrada: De la formación a la Acción. Actualmente estamos invitando a nuestros alumnos de la segunda promoción de este Experto que ahora acaban, para que se unan a ellos (#UNIRAACC).

Otro grupo de padres, de diversas asociaciones, han empezado otra iniciativa, los martes en Twitter también que se alberga bajo el paraguas de la etiqueta #enhorarioescolar. Una vieja reivindicación de la que vengo hablando desde hace años y que tiene pleno sentido. Pues, lo que no lo tiene, es hacer inservibles interminables jornadas en la escuela para luego seguir prolongando las actividades fuera de ella.

No me referiré a las docenas de jornadas que se celebran a lo largo y ancho del país, organizadas por colectivos profesionales muy diversos, pero solo juzgando por el número de las que cuentan con mi presencia, me imagino cual será el total de las que se organizan.

Hay un pero a todo esto: la falta de unidad, una cierta rivalidad, quizá un afán de protagonismo entre los grupos, lo que resta fuerza al conjunto. Una vez más, no caeré en la trampa de juzgar aquí lo que está bien o mal; quién tiene razón y quién no, este no es mi cometido ni mi competencia. Simplemente hago un llamamiento sobre este asunto, cosa que creo que me he ganado con creces, que es como una via de agua en la nave, una fisura en el edificio, que quita solidez al conjunto y da argumentos a los que se oponen activa o pasivamente a atender a los niños más capaces.

Quiero aportar ahora, para terminar, una contribución positiva más, que se debe a las personas que han organizado el Seminario Práctico de la Fundación Talentum en Asturias (Gijón) los pasados 3-4 de Mayo ("Trabajar el talento en educación"). Unas jornadas en las que tuve ocasión de participar con otros profesionales y que han producido unas conclusiones que ahora comparto con vosotros, después de obtener el permiso correspondiente de la Fundación. Me parece que sería bueno difundirlas y hacerlas llegar a muchas mesas de trabajo de los responsables de la Administración, luego a los directores de los colegios y escuelas (principales responsable de poner en marcha a lo profesores de sus centros) y, finalmente, a los profesores.

Aquí va. Estudiadlas con calma, si os parece oportuno. A mi me parece que tienen un gran valor.

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7 comentarios en “¿Qué está pasando con las AACC en España?

  1. Hola a todos!!
    Qué grandes apuntes.
    Y sobre el particular considero importante la reflexión del profesor Tourón, sin duda las rivalidades, la división no hace posible que el problema tenga solución.
    Escollos principales:
    -la educación es una competencia de las CCAA.
    -las diferentes ideas sobre cómo solucionar el problema hacen que surjan multitud de soluciones.
    Hay muchas cosas sobre las que se debe debatir en relación a las AACC, y si fuéramos pragmáticos podríamos llegar a un acuerdo de mínimos seguramente incuestionables, por ejemplo:
    – El reconocimiento de que todas las personas somos diferentes (gustos, motivaciones, capacidades, color del pelo, etc), es una obviedad que a ciertas personas les cuesta digerir.
    – La necesidad de trabajar por lograr la excelencia educativa, dentro de unos límites razonables, en la que las personas tengan la posibilidad de desarrollarse tanto como puedan.
    – Y llegar a un acuerdo para evitar que los sistemas educativos sean el camino por el que los políticos generan, mediante el adoctrinamiento, clones de pensamiento único.
    Y claro, si pensamos en lo dicho hasta ahora podemos llegar a la conclusión de que la solución aunque sencilla, no es nada fácil de conseguir.
    Si pudiéramos trabajar para construir la casa por los cimientos, sería extremadamente sencillo y podríamos afrontar los retos educativos impulsando un sistema educativo basado en el aprendizaje, donde los profesores guiarán a sus alumnos estimulando sus puntos fuertes etc. En el que se legislara teniendo en cuenta los estudios de expertos en materia educativa, propugnando la necesidad de la formación del profesorado, la necesidad de afrontar la era digital, etc.
    Sin embargo, estamos trabajando para construir la casa por el tejado, donde grupos aislados de personas con conocimientos y recursos muy limitados intentamos convencer de la necesidad de realizar un cambio a mejor a un profesor o un director con conocimientos y recursos muy limitados. En los mejores casos asociaciones logran entablar reuniones con los mandamases de su comunidad implorando que cumplan la legislación que ellos mismos han aprobado y para la cual no han tenido en cuenta cómo aplicarla (¡¡Cachis!! ¡¡Un pequeño fallo!!).
    En general por mucho que nos empeñemos, todos estos movimientos están tratando de construir la casa por el tejado, además de que tenemos que tener en cuenta que hay otros que trabajan en el sentido opuesto y cuyo mensaje se traslada por medios de eficacia notable, propugnando ideas sin análisis y argumentaciones sin estudios o experimentación. Hablando de términos abstractos como igualdad, inclusivo, etc. ¿Quién puede estar en contra de esas argumentaciones?
    Un saludo y gracias por la información.

    • Nada es fácil, en efecto. Pero lo que es seguro es que si las fuerzas no se aplican en la misma dirección se debilitan.
      Gracias por el comentario

  2. Estimado Dr. Touron,

    Voy a exponer mi humilde opinión por si es de algún interés.

    Efectivamente “la unión hace la fuerza” pero también sabemos lo bien que le va a la administración aquello del “divide y vencerás”, en una sociedad individualista en la que tenemos poca cultura asociativa y de participación, entre otras cosas, porque así nos han educado.

    En mi opinión la proliferación de asociaciones es proporcional a la insensibilidad, desinterés o incompetencia que todavía hoy existe en el mundo educativo por detectar y atender a niños y adolescentes con talento y altas capacidades, Ante esta situación a los padres -primeros responsables de defender el derecho a la educación de nuestros hijos- no nos queda otra que actuar, lo que podremos hacer con la ayuda y la información que nos proporcionen, fundamentalmente, desde el mundo científico.

    Ya desde la Ley Orgánica de Educación de 2006 se reconoce con carácter básico el derecho a una educación diferente a la ordinaria a los alumnos de altas capacidades (como alumnado con necesidad específica de apoyo educativo). Y que los centros, en el ejercicio de su AUTONOMÏA PEDAGÖGICA, de organización y de gestión, en el marco de la legislación vigente, elaborarán el proyecto educativo, que recogerá, entre otras cosas, la forma de atención a la diversidad del alumnado.

    Las medidas concretas de atención a la diversidad se tendrán que consultar en la legislación de cada comunidad autonómica (donde te haya tocado vivir), normativa que habría que vigilar muy de cerca, para conocer si respetan la legislación básica nacional. Deberíamos comprobar, entre otras cosas, cómo identifican, si lo hacen, al alumnado con altas capacidades intelectuales, quien debe realizar su necesario diagnóstico y qué medidas concretas proponen para atender sus necesidades.

    En mi opinión, la solución vendrá de una educación que asegure el DERECHO DEL QUE APRENDE a un sistema inclusivo y equitativo REAL y de calidad en el que todos los y las estudiantes cuentan, y cuentan por igual, donde el aprendizaje tiene lugar cuando participan activamente y en que los docentes y equipos directivos tienen un papel fundamental.

    Ya hay alguna legislación autonómica con el objetivo de establecer marcos de sistemas educativos inclusivos ( en algún caso a golpe de sentencia judicial), pero lo que es más importante, cada vez hay más de centros con prácticas educativas que emplean metodologías innovadoras tales que favorecen el aprendizaje de todos los estudiantes, tengan o no necesidades educativas. Y parece que funcionan bien y tienen demanda.

    Sería alcanzar ese ideal de “escuela de aprendizaje para todos”, que recuerdo es un derecho de los que aprenden, nuestros hijos.

    Un saludo.

  3. Buenas tardes, Sr. Tourón
    ¿Puede Ud. aconsejarnos?
    Tenemos un hijo de 13 años. A petición del colegio, recientemente ha sido evaluado del CI, y aún no tenemos los resultados definitivos, no obstante, nos han adelantado que sobre la base de la prueba del CI -NO TENDRÍA- la consideración de AACC.
    El problema es que hemos averiguado que el niño, al realizar la evaluación del CI hizo “lo necesario” para no destacar demasiado, cerciorándose también de no quedar muy por debajo de lo esperado.
    Tras interrogarle con delicadeza durante varios días (y digo con delicadeza porque en cuanto detecta que la conversación le puede llevar a un problema parece activar una especie de escudo defensivo y ya no suelta ni mú), ha reconocido -no haberse esforzado “premeditadamente” en las susodichas pruebas, primero con la excusa de que eran -muy fáciles y aburridas-, y luego -porque quiere ser como los demás-; -porque no quiere que le llamen empollón-, etc.
    Ya sé que la información que aporto es muy poca… pero… imaginando que el niño tal vez pudiese tener AACC (cosa que yo sí creo) y que ha decidido hacer lo necesario para que no lo parezca.. ¿Qué nos sugiere que hagamos?
    Muchas gracias.

    • La alta capacidad no es un problema de CI, ni de ser o no ser. ¿Cual es su perfil de competencias, aficiones, cosas que le motivan especialmente? (ver los cuestionarios de Rogers en el blog).
      Una vez sepamos esto hay que estimularlo por ahí. No se trata de que sea distinto a los demás, tiene que entender que TODOS somos distintos de los demás y cada uno debemos dar lo mejor de nosotros mismos.
      Saludos

  4. Muchas gracias por el análisis, Dr. Tourón.

    En relación con lo que comenta del manifiesto y de las asociaciones, es cierto que “la unión hace la fuerza” pero también funciona aquello del “divide y vencerás”, que tan bien le va a la administración, lo que no es muy difícil en una sociedad individualista en la que además tenemos poca cultura asociativa y de participación, entre otras cosas porque así nos han educado.

    En mi opinión la proliferación de asociaciones es proporcional a la insensibilidad, desinterés o incompetencia que todavía hoy existe en el mundo educativo por detectar y atender a niños y adolescentes con talento y altas capacidades, Ante esta situación a los padres -primeros responsables de defender el derecho a la educación de nuestros hijos- no nos queda otra que denunciar y luchar.

    En mi opinión la solución vendrá de una educación que asegure el derecho del que aprende a un sistema inclusivo y equitativo real y de calidad en el que todos los y las estudiantes cuentan, y cuentan por igual, donde el aprendizaje tiene lugar cuando participan activamente y en que los docentes y equipos directivos de los centros juegan un papel fundamental.

    Un saludo.

  5. Aunque la la respuesta no va dirigida a mí, me permito responder a su interesante apunte. Efectivamente estos niños y ñiñas con AACC tienen que entender que todos somos distintos y que cada uno debemos dar lo mejor de nosotros mismos. En mi opinión, el problema radica en que ese mensaje que les podemos transmitir desde el entorno familiar topa con la práctica educativa en muchas de las escuelas (aulas) que no les permite, a una gran mayoría de ellos, dar lo mejor de sí mismos, e incluso pueden llegar a fracasar. Un saludo.

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