Mito 13. Todos tenemos talento. Sí, pero...

Todos tenemos talento, si pero...


Parece que de todos los mitos tratados se podría establecer como corolario que, dado que la capacidad humana es una suerte de combinación entre herencia y ambiente, y todos tenemos alguna capacidad, todos tenemos talento.Y es cierto, pero con matices.

Me explico, la capacidad en el ámbito que sea es una variable que no tiene cero absoluto, ni hay entre sus valores "igualdad de diferencias". Es decir, que no hay nadie que NO tenga capacidad y, por ello, no hay nadie que no tenga talento; luego todos tenemos talento, algún talento.

Del mismo modo que se puede afirmar que el sistema educativo, la educación si se quiere, debe promover la excelencia, y todos tenemos nuestra excelencia, se puede decir también que la educación, o el sistema educativo, está para promover óptimos y cierto es que todos tenemos nuestro óptimo. No hay duda, ni objeción.

Lo que no se deduce de nada de lo anterior es que, como todos tenemos talento y que lo que importa es descubrirlo, todos tenemos el mismo grado de talento, porque no es cierto. Ni nuestros óptimos son iguales, ni nuestra excelencia es la misma; ni nuestras necesidades educativas, por todo ello, iguales.

Y es que aquí puede haber una trampa que es la siguiente: "como todos tenemos talento y todos tenemos que desarrollarlo, todos tenemos las mismas necesidades o demandas educativas para hacer efectiva nuestra capacidad". Esto es volver al igualitarismo que ya conocemos y el razonamiento simplemente es un sofisma.

La realidad es que los más capaces tienen un talento -si se han empeñado y han tenido oportunidad de desarrollar su capacidad- muy superior a los que no lo son, y su excelencia está fuera de nuestro alcance, y su óptimo nos resulta inaccesible a la mayoría. ¿O es que alguno de nosotros piensa que por mucho entrenar llegará a ser Nadal, o por mucho pedalear Indurain, o por mucho conducir, Alonso..?. ¿O que a base de cavilar refutará a Einstein, o enmendará las leyes de Keppler, o propondrá un nuevo principio de Arquímedes, o resolverá los problemas matemáticos que traen de cabeza a Terence Tao?

La capacidad, el talento, el óptimo, la excelencia de cada persona son distintos. El éxito de la educación es hacer que cada uno alcance su nivel, que logre las metas que están a la altura de sus facultades potenciales y no se quede por debajo de ellas.

Así se entiende muy bien en el deporte que uno no gane más que una carrera local, o regional, o nacional o mundial. El que pudiendo hacerlo lo logra estará feliz, el que no puede lograrlo también, porque reconocerá haber llegado a su techo y admirará a quienes tiene por encima, pero cuyas marcas nunca logrará.

La frustración, y el fracaso de la educación, se producen cuando por circunstancias diversas puedes y no te dejan, eres capaz pero te lo niegan, te gustaría pero no te lo consentirán, podrías pero te faltan los recursos... Este es el fracaso de la educación y la derrota de la construcción social.

2 comentarios:

  1. Buenos días Javier y muchas gracias por tu artículo,

    Me quedo especialmente con el párrafo: "Así se entiende muy bien en el deporte que uno no gane más que una carrera local, o regional, o nacional o mundial. El que pudiendo hacerlo lo logra estará feliz, el que no puede lograrlo también, porque reconocerá haber llegado a su techo y admirará a quienes tiene por encima, pero cuyas marcas nunca logrará"

    Yo practico escalada y alpinismo a nivel aficionado, y la filosofía es la misma. Cada uno "lucha" contra la pared o montaña, en realidad una proyección de uno mismo, para llegar al máximo de su propio nivel. Nuevamente, se trata de "equiparar potencial a rendimiento"

    Un abrazo desde Madrid, Marcos

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  2. Gracias. Seguiré dando ideas. A ver si calan en mucha gente de la que depende la educación de los niños. Ellos nos necesitan ahora, nosotros los necesitaremos a ellos mañana.
    Saludos

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