Cuatro estrategias de evaluación para un entorno flipped


Hoy quiero ofreceros unas reflexiones que me parecen interesantes procedentes de un artículo publicado en Faculty Focus sobre las estrategias de evaluación en entornos de aprendizaje inverso o flipped learning escrito originalmente por Robert Talbert.

Los entornos flipped ofrecen oportunidades únicas para el aprendizaje de los estudiantes, así como algunos retos únicos también. Al desplazar la instrucción directa desde el espacio propio de un grupo de clase a un espacio de aprendizaje individual, de cada estudiante, el tiempo y el espacio se liberan para la clase que se convierte en una comunidad de aprendizaje para explorar los conceptos más difíciles de la asignatura, por ejemplo, o para profundizar en aspectos de la misma, establecer relaciones con otras materias, etc. De la misma manera, dado que los estudiantes son responsables de aprender los conceptos básicos del nuevo material, adquieren experiencia para el empleo de estrategias de autorregulación del aprendizaje, cosa que difícilmente ocurriría  en un ambiente no invertido (unflipped).

Pero debido a que el compromiso inicial de aprender el nuevo material se realiza por parte del alumno de forma independiente, como una preparación para el tiempo de clase, en lugar de ser el foco de la misma, muchas cosas podrían salir mal. Si los estudiantes hacen el trabajo pre-clase asignado, pero no adquieren suficiente fluidez con lo básico, o si simplemente no lo hacen en absoluto, entonces la experiencia en clase podría estar en algún lugar entre el letargo y el mero desastre. ¿Cómo puede un profesor en un entorno de aprendizaje inverso evitar que esto ocurra y tener experiencias de aprendizaje interesantes y productivas para los estudiantes, tanto en los espacios de aprendizaje individual como de grupo?

Una clave para lograr este tipo de ambiente es la evaluación. Dado que el aprendizaje inverso es más descentralizado y personalizado que un curso de diseño tradicional, el reto es tener evaluaciones que proporcionen información fiable que permita actuar sobre el aprendizaje del estudiante en las distintas fases del mismo, con la máxima proximidad posible. Armados con este conocimiento sobre el aprendizaje de los estudiantes, los profesores pueden proporcionar la cantidad justa de apoyo en el momento justo, en cualquier momento.
Cuatro estrategias que pueden ayudar a lograr el éxito en los entornos de aprendizaje inverso

Comenzar con buenos objetivos de aprendizaje. El principio básico del diseño es que debemos comenzar por la determinación de los resultados de aprendizaje que queremos de los estudiantes, a determinar lo que constituye una prueba aceptable de que los estudiantes los han alcanzado y, a continuación, diseñar formas específicas para reunir esas evidencias. Antes de que pueda llevarse a cabo cualquier buena evaluación es necesario establecer buenas metas de aprendizaje. En el diseño de un curso o unidad invertida, la enumeración cuidadosa y clara de los resultados de aprendizaje dará un marco para las actividades y ayudará a los estudiantes a saber lo que necesitan saber y dónde encaja este conocimiento o competencia en el esquema general del curso.

Emplear un enfoque "de frecuencia y pequeños pasos". En un mundo ideal, habría un dispositivo que se conectaría directamente a los cerebros de los estudiantes y daría un flujo continuo de datos de amplio espectro sobre el aprendizaje y su compromiso. No existe tal dispositivo, por lo que la mejor alternativa es promover evaluaciones que sean cortas, frecuentes e informativas y que recojan estos datos para nosotros. Por ejemplo, los sistemas de respuesta en el aula pueden ser utilizados eficazmente para recopilar datos en el momento sobre el aprendizaje del estudiante. Actividades metacognitivas cortas, tales como escritos de un minuto, pueden dar un panorama más amplio. Y no nos olvidemos de que evaluación no significa necesariamente exámenes o calificaciones. A veces la simple observación de los estudiantes hablando sobre alguna tarea o trabajo encomendado ,mientras el profesor los observa, puede proporcionar montañas de "datos" sobre cómo lo están haciendo o cómo están aprendiendo.

Utilizar evaluación "pre-formativa". Además de las categorías habituales de las evaluaciones sumativas y formativa, los entornos de aprendizaje inverso tienen un tercer tipo especial de evaluación al que llamo "pre-formativa." Este tipo de evaluación se refiere a las evaluaciones realizadas mientras los estudiantes están aprendiendo un contenido nuevo de forma independiente, antes de que se haya producido ninguna interacción con el grupo. La evaluación pre-formativa da una idea fiable de lo que los estudiantes han aprendido antes de que se lleven a cabo las actividades que se haya planteado hacer en grupo. Las evaluaciones pre-formativas pueden servir no sólo como oportunidades de recolección de datos, sino también como experiencias de aprendizaje. Por ejemplo, en el modelo de práctica guiada de las actividades previas a la clase (Talbert, 2014), los estudiantes practican estrategias de auto-regulación del aprendizaje en la adquisición de fluidez con nuevo material y, al mismo tiempo, proporcionando los datos al instructor sobre su logro de los objetivos básicos de aprendizaje, en un formato que es ligero, libre de riesgo, y acogedor para los fracasos iniciales.

Actuar sobre los datos que se recopilan y compartirlos. El propósito de la evaluación es recoger información que mejore el aprendizaje del estudiante. Cuando tengas datos de evaluación procedentes de una tarea de lectura, una pregunta de clicker, un escrito de un minuto, u otros procedimientos similares, pregúntate: ¿Qué significan, y cómo puedo prestarles ayuda a los estudiantes a partir de ellos? De esta manera, el instructor asume el papel de "científico de datos residentes" en su clase, convierte los datos en información y comunica esa información a sus clientes (los estudiantes), con miras a su consecución de sus objetivos.

Es útil recordar que la palabra "evaluación" (assessment, en inglés) viene del término latino ad sedere que significa "sentarse al lado." Cuando evaluamos, deberíamos actuar como si  estuviésemos poniendo una silla junto a cada estudiante, poniéndonos a su  nivel, y poniéndonos en su lado para darles información que les ayudará a tener éxito. En un ambiente de aprendizaje inverso, la estructura de la clase pone a los estudiantes en condiciones de aprender de maneras mejoradas, pero es la evaluación la que abre el camino hacia el éxito.

Referencia:
Talbert, R. “The Inverted Calculus Course: Using Guided Practice to Build Self-Regulation.” Web log post Casting Out Nines. Chronicle of Higher Education, 4 March 2014. Web. 20 July 2015. http://bit.ly/1kWlBoT

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