¿Por qué hay que desarrollar el talento?


El pianista "nace y se hace". El talento es el resultado de convertir la capacidad o capacidades en competencias. Esto lo he dicho con frecuencia; es poner la materia prima o capacidades naturales a trabajar para convertirlas en capacidades sistemáticamente desarrolladas (Gagné). El proceso de desarrollo de una persona capaz (de cualquier persona, por tanto) consiste en hacer que pase de novato a experto (Sternberg), es hacer que su capacidad llegue, en el mejor de los casos, a la eminencia (Olszewski-Kubilius, Subotnik&Worrel). Todo ello apunta a un enfoque evolutivo del talento.

Señalaba el otro día en una conferencia, citando a Gagné (2015, Revista de Educación, 368), que (el énfasis es mío): "Cuando decimos que la pequeña María ha ‘nacido’ pianista, no damos por supuesto que comenzó a tocar el piano en la guardería, ni que era capaz de tocar un concierto a las pocas semanas de comenzar sus clases de piano. El hecho de describir su talento como innato sólo tiene sentido metafórico. Simplemente subrayamos la idea de que María progresó rápidamente y, aparentemente, sin esfuerzo a través de su programa de estudios de música, a un ritmo mucho más rápido que el de sus compañeros de clase. Lo mismo se aplica a cualquier capacidad natural. Intelectualmente los niños precoces no manifiestan de repente un vocabulario excepcional, o procesos de razonamiento lógicos; desarrollan estas capacidades cognitivas pasando a través de las mismas etapas de desarrollo que las de cualquier otro niño. La diferencia reside en la facilidad y rapidez con la que avanzan a través de estas etapas sucesivas. El término ‘precoz’ lo dice todo: que alcanzan un determinado nivel de conocimiento y razonamiento antes de la gran mayoría de sus compañeros de aprendizaje. Y cuanto mayor sea su dotación intelectual, más rápidamente pasarán a través de estas etapas".

Todo esto señala que la capacidad precisa de intervenciones adecuadas para su desarrollo: práctica y entrenamiento, trabajo duro, en definitiva. Nadie llega a destacar en algún campo de la actividad humana si no es a través de un esfuerzo continuado. Eso sí, los que tienen más condiciones lo harán más rápido llegando incluso a ser eminentes años después.

Esto viene al caso de M. Andreas Haeringer un joven pianista de 14 años que el pasado Abril debutó en el Palau de la música en Barcelona. Dicen los entendidos que este joven está llamado a brillar en su carrera pianística. Nació en Barcelona en 2001, Haeringer, que es descendiente del compositor húngaro Franz Liszt y de la pianista alemana Sophie Menter, se sintió atraído por la música desde su primera infancia y gracias a su facilidad de aprendizaje completó en cuatro años los seis cursos del Conservatorio de Barcelona, donde se le concedió el Premio de Honor de la institución.

Lo curioso es que Michael Andreas no puede matricularse en la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC), al no reunir los requisitos de poseer el título de bachillerato o tener 18 años y pasar una prueba de "madurez" en la materia, según leo en la noticia que da cuenta de ello. De este hecho se lamenta su madre, Nathalie Haeringer, que ha asegurado que en Alemania, país de donde procede la familia, Michael Andreas, a sus 14 años, ya podría haber entrado en una escuela superior de música, los centros que expiden una titulación equivalente a un grado universitario.

¿Os suena de algo esto? Es decir, que este joven puede interpretar como solista el "Emperador" de Beethoven en el Palau con una orquesta sinfónica, pero no puede matricularse en el conservatorio superior de música por su edad y nivel de estudios. Lo de la "madurez"... en fin.

No todos los estudiantes de piano llegan a este nivel, ni lo harán nunca porque, si bien todos tenemos talento, no todos lo tienen en el mismo grado, pero no permitir que alcancen el nivel que sus condiciones y dedicación les permita, a los que sí puedan llegar más alto, es un tremendo dislate.

Por eso la respuesta a la pregunta del título de esta entrada es obvia. Hay que desarrollar el talento para que florezca, pero para ello hay que identificarlo, no solo en la música, también en las artes escénicas, la pintura, las ciencias y las humanidades... En cualquier área relevante y de importancia social.

Por eso, profesor, director, administrador, si no te ocupas de promover procesos de identificación e intervención educativa, en promover una escuela centrada en el alumno, serás responsable de que muchos talentos se pierdan, con las funestas consecuencias que ello tiene en el desarrollo social. Porque como señala la cabecera de este blog: "El talento que no se cultiva, se pierde".

Te dejo dos vídeos de este joven prodigio. Uno a los doce años interpretando a Mozart y otro a Beethoven poco después. Su canal de Youtube te ofrece una panorámica de su carrera.





1 comentario:

  1. Niza por escrito ! La gente tiene que entender por qué lo que hacen es importante.




    Val@Ecole privee Reine Marie

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