Igualdad y equidad del sistema educativo: el informe PISA 2009

PISA 2009 Comprensión lectora




Meses atrás los medios de comunicación se han hecho eco de los resultados del informe PISA 2009, presentado por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa.

Es una nota muy positiva que los medios de comunicación y los diversos agentes sociales y educativos estén tan sensibilizados ante los resultados de evaluación del sistema educativo, pues ello ayudará a que unos y otros adquieran mayor conocimiento y se sensibilicen con los problemas y resultados de nuestra escuela. Sería ideal que esto llevase a establecer un debate educativo serio -que no ideológico o partidista- sobre el futuro de nuestra educación, es decir, sobre el futuro de nuestro país.

El informe de los resultados españoles magníficamente presentado y accesible en formato electrónico en la propia web del INEE ofrece gran cantidad de datos relevantes que no se pueden tratar en un corto espacio, por ello me referiré tan solo a algunos de ellos que en este momento me parecen de mayor interés y que no representan más que un mínimo acercamiento al estado de la cuestión.

Lo que mide PISA respecto a la comprensión lectora es: “la capacidad de los estudiantes para extrapolar lo que han aprendido y aplicar sus conocimientos a situaciones nuevas…” (prólogo informe español).

Es importante entender que los estudios PISA no son curriculares, es decir que no evalúan lo que los alumnos saben sino lo que son capaces de aplicar. Por ello sus resultados no tienen como destinatarios primarios los centros educativos, si no el establecimiento de políticas educativas de más largo alcance.

Los resultados españoles de 2009 revelan tres problemas importantes que quiero señalar:

Primer problema: el porcentaje de alumnos en los niveles inferiores de rendimiento es alarmante pues en ellos se encuentran el 20% de los mismos (en Finlandia, por ejemplo, están el 8%). Estos niveles no garantizan que los alumnos puedan seguir sus estudios o integrarse en la vida laboral sin ciertos problemas, como el propio informe señala. Junto con esto, nos encontramos con un 36% de alumnos repetidores de uno o dos años, lo que deprime los resultados del conjunto nacional seriamente. Así, los alumnos que repiten dos años tienen una media de 371 puntos y los que no lo hacen nunca de 518, ello produce una media nacional de 481 puntos. Este es un gravísimo problema que requiere un análisis profundo, pues no solo representa que muchos alumnos no alcanzan niveles mínimos de competencia, si no que producen un efecto negativo en los que sí quieren estudiar.

Segundo problema: todavía más grave, es el de los niveles superiores de rendimiento. Solo el 3% de los alumnos españoles están en los niveles 5 y 6 (los más altos), mientras que Finlandia (por seguir con la comparación) tiene el 15% de sus alumnos.

La incapacidad del sistema educativo español para promover el rendimiento de los más capaces es verdaderamente patente, siendo así que los alumnos con más capacidad son los que deben jugar un papel más destacado en el desarrollo científico, cultural y social de cualquier país. Los países que no se empeñan en promover seriamente el talento de sus escolares más capaces tienen un futuro incierto y corren el riesgo de perder su capital más importante: el humano.

Tercer problema: relativo a la equidad. Dicho lo anterior no se puede afirmar que el sistema educativo es equitativo porque sus resultados son bastante homogéneos. La homogeneidad de resultados solo sería deseable si estos fueran muy altos, pero nunca si estos son medios, pues no se resuelve así en problema de los “que no llegan” y se agudiza enormemente el de los “más capaces”.

La equidad es un concepto moral que nada tiene que ver con la homogeneidad, más bien con dar a cada uno lo que precisa en función de sus condiciones personales. Esto que tan bien se entiende en el deporte se ignora sistemáticamente en el ámbito de la escuela, haciendo equivaler la igualdad de oportunidades a la igualdad de resultados.

Los sistemas educativos deben garantizar la igualdad ex ante o igualdad de oportunidades que significará permitir el acceso a una educación adecuada para cada escolar. Adecuada a sus condiciones personales, a sus capacidades y talentos.

Pero pretender igualdad de resultados o ex post, es mutilar toda oportunidad a los más capaces de progresar conforme a sus condiciones personales, que es lo propio de una escuela igualitaria que agrupa a los alumnos en función de su edad y no de su capacidad.

Como señalara Eisner hace unos años, “la buena escuela, como he sugerido, no ignora las diferencias individuales; las incrementa. Eleva la media e incrementa la varianza”. Nuestro sistema educativo tiene que despojarse del un cierto igualitarismo paralizante que le impedirá construir una escuela mejor.

1 comentario:

  1. Regularmente y de forma recurrente, se nos recuerda en los medios de comunicación que España ocupa una posición mediocre en el ranking de las pruebas PISA, estando por debajo de países como Hungría, Estonia o Macao. Acto seguido se añade que potencias como los Estados Unidos, Francia o Alemania tampoco se encuentran en los primeros puestos. Nunca se nos dice que el informe PISA es mucho más complejo que la tabla comparativa que aparece en los periódicos, que se interpreta y se comenta igual que podría hacerse con los resultados del mundial de futbol o del festival de Eurovisión.
    Algo debe fallar, o faltar, en el informe PISA cuando países tan diferentes y con sistemas educativos tan distintos como son Finlandia y Corea del Sur ocupan los primeros puestos de la lista. Salvo que, además de ser grandes fabricantes y vendedores de teléfonos, ambos países tengan más en común de lo que parece.
    http://www.otraspoliticas.com/educacion/samsung-y-nokia

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