El desarrollo del talento en la construcción de una sociedad mejor

Pues no sé muy bien por qué, pero me ha dado por rescatar otra de mis intervenciones en un acto de graduación de mi universidad. Claro que el tema tiene que ver mucho con nuestros intereses, como se deduce del título de esta entrada.

Ahora que el sistema educativo se ve tan amenazado por planteamientos peregrinos, profundamente ideologizados y casi diría que sectarios; cuando se quiere suprimir la educación diferenciada, de facto, para aquellos grupos de personas que la necesitan; mientras de habla simultáneamente de inclusión y diversidad, al tiempo que seguimos obstinados en perder de vista el desarrollo del potencial de los más capaces, o se pretende hurtar a los padres el derecho a decidir la educación que quieren para sus hijos, no sé a vosotros, pero a mí me hace falta retomar y repasar una y otra vez las ideas fundamentales de lo que debería ser un sistema educativo al servicio de las personas, no de las ideologías ni de las coyunturas oportunistas de unos o de otros.

Una sociedad sin libertad interior y exterior también, es una sociedad cautiva que solo conduce al infra desarrollo educativo y personal y, por ende, a un despliegue social mediocre. No, no corren buenos tiempos para la educación. Quiero modestamente ofrecer mis reflexiones sobre un asunto que nos tiene que importar a todos, y mucho, incluso a aquellos que se obstinan por entorpecerlo: el desarrollo personal y la construcción social a partir de un sistema educativo mejor.

4 comentarios en «El desarrollo del talento en la construcción de una sociedad mejor»

  1. OK 100 %. Tan acertado como siempre.
    La cuestión tratada no es, obviamente, un tema menor; ni mucho menos. Es, nada menos, que lo más importante para todos: el desarrollo humano, no solo socialmente hablando sino el de cada persona; frenarlo, o impedirlo, debería considerarse, porque lo es, un grave atentado a la dignidad de las personas, a los DDHH.
    Mientras esperamos (espero que no pasivamente) soluciones sociales, me permito complementar la idea con esta otra: » Lo que necesita la #Educación (= desarrollo humano) son educadores, padres, madres, profesionales, dignos de ser imitados. Y… fomentar la autonomía de los educandos para que puedan romper el techo de la mediocridad de quienes deberían potenciarlos y sin embargo los limitan» (https://twitter.com/JFCalderero/status/1283327675558494208?s=20).

  2. Geniales apreciaciones. Tristes y un claro reflejo de nuestra realidad. Ni diferenciación ni excelencia, no es que no importen poco, es que no importan nada.
    Las altas capacidades necesitan oportunidades para el desarrollo del talento y en contadas ocasiones acontecen en la educación formal. A veces he llegado a preguntarme ¿acaso será que no queremos promover la excelencia en nuestro alumnado?, no puedo comprenderlo.

  3. Yo creo estar de acuerdo con las palabras del doctor Javier Tourón. Un poquito de historia para fundamentar mi opinión. En unos primeros momentos desarrollé un buen estudio en Neuropsicopedagogía, seguidamente realicé el estudio de expertos en estos acompañamientos que sobresalen en el aprendizaje, los sobresalientes y ahora, estoy realizando un doctorado en Neurociencias cognitivas con una buena universidad de Argentina. Estos avances en el estudio de los laberintos del cerebro, me da para decir que, estoy de acuerdo con las palabras del doctor Javier, aportando, tal vez, desde mi experiencia de trabajo y de estudio que la mayoría de nuestros docentes en las instituciones educativas de cualquier tipo, primado o público, ni siquiera han intentado desempolvar la llave para abrir el portón de los misterios que resguardan las circunvoluciones cerebrales. Si no hay esos primeros intentos, imposible aislar el miedo frente a lo desconocido y muchos menos, aventurarse a inventar las estrategias apropiadas para hacer suspirar en un mínimo detalle el cerebro de los estudiantes, especialmente los niños y niñas. Sería una gran oportunidad y casi única para aprovechar la maleabilidad cerebral de estas hermosas criaturas, que se abren a las grandezas de las vida. No nos queda otra que, la de seguir replicando por todos los medios, hasta que algunos atrevidos escuchen el sonido de las campanas del cambio.

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