Frenos a la promoción de la excelencia (II)

Frenos a la promoción de la excelencia


Siguiendo con el tema de las últimas entradas, voy a esbozar algunas ideas sobre otros dos frenos a la excelencia, que espero que nos ayuden a pensar sobre cómo resolverlos.

3. La gradación obligada del currículo, un mismo programa, desarrollado de modo espiral y a la misma velocidad para todos los alumnos de la misma edad, porque todos son iguales. Esta postura no resiste el más mínimo análisis crítico.

Ciertamente que hay pautas de desarrollo relativamente comunes para las diversas edades, pero ignorar las disincronias que se dan en estas pautas es simplemente trágico. Sería más honesto reconocer abiertamente que se procurará una misma educación para todos porque por principio no se admite la diversidad.

Lo perverso de la situación es que se proclame la diversidad como principio pero se actúe como si esta no se diese en grado alguno, con lo cual las “conciencias pedagógicas” se tranquilizan mientras los problemas reales se quedan sin respuesta.

La falta de reto intelectual para los más competentes, cuando se ven sometidos a un “límite de velocidad” impuesto por los más lentos, es un anestésico para el desarrollo personal de consecuencias devastadoras para la construcción del tejido social de una comunidad que pretenda estar a la cabeza, liderar si es posible y ser protagonista, del cambio al que estamos asistiendo.

Como señalé en otro lugar, aprovechando una comparación de la profesora Camila Persson Benbow, pretender una educación igual, al mismo ritmo, para todos los alumnos es como "pretender calzar a todos los niños de la misma edad con zapatos del mismo número".

4. Igualar los test de aptitud y rendimiento con elitismo, y evitar su uso. El CI (entendido como escala, no como ratio entre la edad mental y cronológica que es un concepto en desuso) y los tests de rendimiento han llegado a ser temas casi tabú. Se considera elitistas a los que están a favor de las medidas de la competencia o el potencial intelectual, o de los tests de rendimiento, mientras que los que se oponen a tales tests se ven a si mismos como igualitarios.

En general, los tests de inteligencia son representados en los medios como instrumentos de opresión a todos los propósitos, que privan a ciertos individuos desafortunados, de lo que mediante su trabajo duro, han conseguido ya.

Así, y puesto que la educación de los niños con talento intelectual se ha relacionado históricamente con el CI y los tests de rendimiento, la adhesión a una actitud ‘anti-alta capacidad’ es vista a menudo como sinónima de participación en una visión igualitarista. A pesar de todo, los tests de rendimiento no sirven para proteger a la élite. Muy al contrario, pueden abrir oportunidades a los niños más capaces de grupos económicamente desaventajados, oportunidades que les permitirán moverse dentro del ámbito profesional.

Los tests de rendimiento fueron diseñados con propósitos educativos, y esto debe ser tenido en cuenta por los profesionales. Incluso, y a pesar de las críticas, se los reconoce como uno de los principales predictores del éxito académico, además de que pueden identificar también a los alumnos con problemas de aprendizaje.

Por otra parte, y dentro de la educación de alumnos de alta capacidad, el uso de tests es crítico si tenemos en cuenta que existen diferencias individuales dentro del rango de las capacidades (diversidad intragrupo) que son significativas en términos de resultados educativos y expectativas vocacionales. En general esto no suele apreciarse por el efecto de techo que tienen la mayoría de los tests empleados para los alumnos de alta capacidad.

3 comentarios:

  1. Buenos días Javier y muchas gracias por tu artículo,

    Especialmente me quedo con tu afirmación: "Lo perverso de la situación es que se proclame la diversidad como principio pero se actúe como si esta no se diese en grado alguno, con lo cual las “conciencias pedagógicas” se tranquilizan mientras los problemas reales se quedan sin respuesta"...

    ...ciertamente, las instituciones educativas presentan una inercia enorme y una alta resistencia al cambio...

    ...en muchas ocasiones hay una distancia enorme de la palabra al hecho...

    ...creo que en la "sociedad abierta y compleja" en la que entramos, entre todos deberíamos promover entornos educativos más proclives a la innovación y el cambio.

    Un cordial saludo desde Madrid,

    Marcos Román

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  2. Completamente de acuerdo. Algunos ya lo vieron, y si no lo hacemos nos quedaremos atrás. Gracias

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  3. Muchas gracias Javier por tu inmenso aporte. España tiene varias asignaturas pendientes en educacion sobre todo , y una de ellas es el tratamiento completo de los niños con altas capacidades, en los colegios.
    Los orientadores de los colegios no tienen ni idea, y si , en su gran mayoria se nivela para abajo. En todos tus entradas plasmas a la perfeccion la realidad de los colegios españoles en el tratamiento de este tema.
    Como cambiar esa mentalidad???
    El viernes asistire a tu charla en el Museo del Mar, por fin os acordais de Vigo!!!

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