'Mamá, no quiero ir al cole, ¡me aburro!'

No quiero ir al cole me aburro

Los padres de los niños más capaces, en muchos casos, están librando una cruzada titánica para conseguir que se les haga caso y se atienda a sus hijos como les conviene.

No creo que esté ya en activo ningún profesor que piense que la alta capacidad "no existe" o que es una exageración de unos padres muy preocupados, incluso un poco "neuras" que creen que sus niños son "supersónicos", o "superplateados" (ver comentarios de la entrada anterior). Quiero pensar que no existe ningún profesor que cree que él o ella están para atender a los niños que tienen problemas (que por supuesto), porque los más capaces ya tienen bastante con serlo... Y, claro, no necesitan ninguna ayuda.

Si se me permite un simil, diría que de la misma manera que un piloto de líneas aéreas tiene que pasar un simulador cada 6 meses y de cómo lo haga depende su licencia, los profesores (lo digo en sentido figurado) deberían pasar un simulador que evaluase su comprensión de la diversidad en el aula y su capacidad para manejarla con acierto. Su futuro, el de ambos, por las repercusiones que tiene para la vida de las personas, debería depender de cómo lo hicieran.

Es cierto, lo he dicho aquí más de una vez, que los profesores -aún deseándolo- no están siempre preparados, o no tienen recursos, tiempo, o tienen que atender a tantos requerimientos que no llegan a todo lo que les gustaría, por lo que no podemos siempre pedirles que hagan lo que no pueden hacer. Además, ningún profesor milita, o no debería hacerlo, en "el equipo contrario".

Hay algo, sin embargo, que no depende de los recursos, ni del tiempo disponible, ni de las circunstancias, y es la actitud favorable para reconocer el problema y la disposición diligente para buscar soluciones y pedir medios si no se tienen. Puedo no saber, o no tener tiempo o recursos, pero lo que no puedo es negar el problema, lo que no puedo es no preocuparme, lo que no puedo es no orientar a los padres de mis alumnos y llegar a un acuerdo con ellos sobre cómo atender a su hijo o hija de alta capacidad. Eso, simplemente, sería intolerable.

Como eso no será así casi nunca (¿me equivoco?), es decir, que los profesores tienen como mínimo buena voluntad, los padres tienen que entender que los profesores son, deberían ser, sus mejores aliados. Cometerían un error quienes no los viesen así, a menos que, en casos esporádicos (seamos optimístas), las razones de los padres fuesen clamorosas.

Pero ¿quién da los recursos a los profesores?, es decir, medios, tiempo, formación, etc.: la Adminstración o los responsables de los centros de iniciativa social. Unos y otros tienen  algo que decir. ¿No sería sensato que se hiciese una alianza de intereses comunes? ¿No es la educación de los más capaces, de todos, una tarea compartida?

Y si no lo es, o si alguna de las partes no está dispuesta, lo mejor será que lo diga, y así nos ahorraremos esfuerzos inútiles, y gastos de energía en vano.

Prefiero, sin embargo, apostar por el diálogo fructífero entre las partes (Administración, profesores, padres, expertos), por la voluntad de resolver los problemas con rapidez y eficacia.

No, no esgrimamos lo de los recortes, porque estos niños vienen sufriendo recortes (sus profesores también),  desde que la escuela decidió graduarse. De eso hace más de un siglo...

No, la alta capacidad no es un problema de salud, aunque podría llegar a afectarla cuando no se atiende. La alta capacidad y su atención en el aula es algo más básico: es un problema de sentido profesional, de sentido común. Y si algún profesor, pocos habrá, no estuviese dispuesto a preguntarse si está haciendo todo lo que puede por desarrollar a sus alumnos óptimamente (lo manda la ley, por cierto), debería reconsiderar cuál es su papel en la escuela. Y si la Administración tampoco se implicase podría preguntarse cual es su papel en el desarrollo del Sistema Educativo y de la sociedad. Leí no hace mucho un slogan que portaba una alumna en una escuela que decía (se refería a sus profesores): Learn or retire (Aprende o jubílate).

Nada de lo que digo pretende ofender a nadie, ni molestar tampoco. Solo es una llamada de atención ante un problema educativo que no se puede seguir ignorando, porque de otro modo, lo que es un activo social de primer orden, sí acabará por malograse. ¡Ah! y como dije en otra ocasión, las consecuencias las pagaremos todos, porque las sociedades que no apuestan seriamente por el desarrollo del talento acaban siendo colonizadas por otros. Deseo que ese no sea nuestro caso. Pero para que no lo sea, es preciso actuar YA, sin más dilación. Algunos centros educativos lo han comprendido y están poniendo en marcha proyectos de gran calado de los que os daré cuenta en su momento.

9 comentarios:

  1. Buenos días, Javier. Si hubiera tenido que sugerir una entrada como continuación del tema tratado en el anterior, sin duda hubiera sido esta: el aburrimiento en clase. Estoy de acuerdo con lo que afirmas, pero el escenario es tan extenso y lleno de matices que queda mucho por decir y más aún por hacer. Como cualquier profesión, la de maestro o profesor, admite dos enfoques: el vocacional (que no todo el mundo tiene, por mucho que sea conveniente) y el profesional (que desmotiva a muchos vocacionales que se ven obligados a bregar con malas gestiones del sistema). Sumar los grises del día a día al desconocimiento de cómo tratar la alta capacidad (este desconocimiento, en mi opinión, es una realidad objetiva en la mayoría de los centros) conduce a una situación poco alentadora. Idealizar el sistema, por otra parte, es casi imposible, cuando lo que se presencia es el modo torticero en que los políticos cambian las leyes de educación, y los criterios que las amparan, con una frecuencia alarmante y por motivos puramente populistas (o partidistas, tanto da). La gestión del talento en España es una prioridad ignorada que se sustenta en tres o cuatro pilares con nombre propio, uno de ellos tú mismo, Javier. Entretanto, la resolución de los problemas y la conquista de pequeños avances se debe hacer desde dos frentes, pienso yo. A nivel global, luchando por la formación de los profesionales y la consecución de un objetivo básico: la identificación sistemática. Hay que poner la cuestión encima de la mesa, saber que existe, para entender la necesidad de darle respuesta. Y a nivel particular, atendiendo del mejor modo posible a nuestros hijos cuando hemos conseguido saber que se hallan en esa tesitura. El segundo no admite una receta única. Depende de la situación del niño y de la de los padres, de la formación de quienes le rodean y de las actitudes (¡tan importantes! ¡y tan capaces de frustrar un buen proyecto!). En mi caso, trato de reconducir el aburrimiento de mi hijo, motivándole con estrategias externas. Evito la diferenciación porque le percibo feliz, integrado y, hasta ahora, obteniendo buenos resultados en las notas. Aspiro a su desarrollo máximo en todos los aspectos, y me preocupa fundamentalmente su aceptación (propia, porque quiero que sea feliz, y ajena, porque quiero que adquiera las herramientas necesarias para sentirse adaptado en la sociedad, y no pierdo de vista que la sociedad no está diseñada a la medida de nadie, ni de la alta ni de la baja capacidad). Por lo demás, no me atrevo a dar consejos y mucho menos a poner en duda actuaciones ajenas: recojo el comentario de Miguel con todo lo que tiene de valioso para mí, testimonio y aviso de que en el futuro el aburrimiento de mi hijo puede pasar de preocupación de fondo a problema de primer plano.
    Queda, pues, un largo recorrido. Y tu blog es ayuda y apoyo. Muchas gracias. Un abrazo.
    Lola
    (Por favor, no dejes de alertarnos sobre iniciativas de formación para padres y educadores)

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  2. Me encantaría pensar que ya no existe en activo ningún docente que "no crea" en las altas capacidades. Pero créame: desgraciadamente aún existe.
    Y contra este tipo de afirmación poco se puede hacer desde las familias, especialmente si luchamos contra el corporativismo existente en algunas escuelas.

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  3. Lamentablemente sé de lo que hablo cuando digo que no es que una gran parte del profesorado no quiera admitir que existen niños y niñas con Altas Capacidades Intelectuales, es que piensan que estos niños y niñas son lo que no son, de hecho algunos piensan que cuando perteneces al colectivo poco menos que naces con gafas y teniendo que saber la lista de todos los dinosaurios. Y si piensan así, ¿qué imaginamos que va a suceder a la hora de atenderlos? que efectivamente piensan que no hay que hacerlo porque no necesitan ayuda, y siendo esto asi, a quién van a solicitar ayuda y recursos, a nadie; sobretodo porque se piensa que siempre hay personas que lo necesitan más que ellos porque ellos van sobrados por su supuesta "ciencia infusa".
    Blogs como este y como otros tantos son los que hacen que poco a poco se vaya avanzando. Gracias Javier.
    Diego Rodríguez. Presidente de CONFINES.

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  4. Estimado Javier, según comentas, "no crees que esté en activo ningún profesor que piense que la alta capacidad no existe". Ese comentario es debido a que te abras encontrado con pocos, eso es debido a que todos están en mi centro :).
    Lo que cuento es tan verdad como la vida misma.
    Niño con diagnóstico oficial de altas capacidades en primaria, llega a secundaria y después de realizar la evaluación de conocimientos previos, el grupo docente decide: "este niño no es de altas capacidades, sus notas son normales, por tanto no necesita ayuda". Me pongo pesado, insisto, enseño la ley, etc, etc. El grupo docente piensa: "este padre quiere que tratemos a su hijo de forma diferente, posiblemente haya conseguido el diagnóstico (por un equipo oficial), haciendose el pesado". El equipo docente se reuné y decide: "NO SE PUEDE TRATAR A ESTE NIÑO DE FORMA DIFERENTE". Perdonar por las mayusculas.

    Sobre el aburrimiento, mañana llevaré a mi hijo triste al instituto, lo recogeré triste, esto es injusto, esto es injusto, es injusto.

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  5. Gracias a todos por las aportaciones.
    Miguel, ya entiendes que es retórico lo que digo. Si realmente fuera así, la alta capacidad no sería un problema educativo.
    En las próximas semanas voy a hacer unas entradas sobre materiales que podáis utilizar con vuestros hijos para ayudarles a aburrirse un poco menos... Qué pesadilla de profesores (algunos)!

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  6. Estimado Javier y compañeros de fatiga. Me he convertido en un lector asiduo de este blog, y también participativo.
    Posiblemente, alguna entrada la utilice para desahogarme, pido disculpas por mi tono ácido que pueda utilizar.
    La única forma, de ver la luz al final del túnel, es que todo el mundo entienda las necesidades que presentan los niños de altas capacidades, y que nosotros los padres sigamos luchando, protestando, informando, explicando, y por supuesto no debemos aceptar que nuestro hijo se aburra y no hacer nada. También debemos agradecer y animar a los expertos, como en este caso Javier, para que difundan sus conocimientos.
    El otro día, le daba la siguiente explicación a un amigo:
    Tengo un niño diagnosticado de altas capacidades, para los de fuera es una suerte, una envidia, para mí debería ser una oportunidad (palabras de Javier Tourón), pero en realidad es un infierno.

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  7. Ufffffffff....sólo puedo decir que "Cómo entiendo todo esto de lo que habláis" y es realmente un consuelo y una ayuda para mi desesperación con el continuo aburrimiento en clase de mi hijo pequeño. Acabo de descubrir este blog y desde ya tienes una nueva seguidora oficial :)

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  8. Javier "te quiero"... Entendedme...todos mis pensamientos y reflexiones no pueden estar mejor reflejados y escritos. Todo tu trabajo me está sirviendo para empezar de nuevo a reivindicar lo que necesitan mis hijos (había perdido la esperanza).GRACIAS.

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  9. Primero felicitarle por este blog tan maravilloso, tengo un niño de 6 años,actualmente tenemos dificultades para llegar a entender sus lloros y frustraciónes en el Colegio, llega a casa llorando de que se aburre que no encuentra divertido e interesante lo que dan en su clase, también cabe mencionar que en años anteriores estuvo en un colegio donde la creatividad y el motivar el desarrollo y aprendizaje de los niños estaba a un nivel más alto donde su ingenio destacaba . Aquí nunca se aburría su profesora me decía que era muy autónomo en aprender en lo único que podían regañarle era en que no quería escribir y aún tenemos este inconveniente. Mañana tengo tutoría con la profesora por estos temas. Se aburre en clase, sabe escribir pero no quiere, llora en clase, no logra comunicarse con la mayoría de sus compañeros dice que no le entienden.que no comparten los mismos gustos. Nunca me ha puesto ninguna queja de mal comportamiento todo lo contrario es un niño que para muchos es muy maduro para su corta edad. Me gustaría que me pudiesen dar consejos ya que tengo una angustia de ver a mi hijo llorar por la noche porque tiene que ir al colegio a la mañana sgte y antes de entrar no querer .

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