¿Es posible un Sistema Educativo orientado al desarrollo del talento?


Es urgente plantearse que nuestras sociedades no pueden subsistir con sistemas educativos que no estén dispuestos a caminar por la senda de la excelencia y la optimización de los resultados del aprendizaje de cada escolar. Ya hablé de algunas de estas ideas en un post anterior pero insisto ahora añadiendo algunos aspectos nuevos.

Una enseñanza graduada que ignore sistemáticamente las diferencias individuales -lo que los norteamericanos denominan con la expresión "one size fits all"- es, simplemente, una enseñanza inadecuada para promover el desarrollo óptimo de las personas, de todas las personas. Y entiendo que no hay educación de calidad si no se logra que el rendimiento de cada escolar sea óptimo.

En el informe sobre los mejores sistemas educativos del mundo (Cf. Barber y Mourshed, 2007) se ponía claramente de manifiesto que -a pesar de que en los EE.UU. entre 1980 y 2005 el aumento del gasto en educación se había elevado, corregido por inflación, un 73%, y que la ratio profesor alumno había disminuido un 18% -el rendimiento de los alumnos medido por el propio Departamento de Educación se mantenía estable.

Parece claro, según estos autores, que los mejores sistemas educativos se caracterizan por:
  • lograr que las personas adecuadas sean seleccionadas para ser profesores, 
  • que se les ofrezcan los medios para que se conviertan en buenos instructores y 
  • asegurar que el sistema es capaz de ofrecer una instrucción excelente a cada niño.
En otro reciente estudio Mourshed, Chijioke y Barber (2010) señalan que la mayor parte de las intervenciones en los sistemas que más incrementan su eficacia, se llevan a cabo en el proceso y, dentro de este ámbito, los sistemas que más mejoran gastan la mayor parte de su actividad en perfeccionar el desarrollo de lo que se enseña más que en cambiar el contenido que se enseña.

Un sistema educativo mejor, a mi juicio, es el que logra que sus estudiantes mejoren sus resultados. Y a pesar de las evidencias en los estudios internacionales de evaluación -que parecen mostrar lo contrario-, la mejora es posible y necesaria. No cabe duda de que cuanto peores sean los resultados de un sistema educativo más perjudicados serán todos los alumnos, pero particularmente los de mayor capacidad, porque son los que presentarán un déficit mayor entre sus posibilidades y su realización.

Se percibe en muchos países -España no es una excepción pero tampoco un caso único- una cierta obsesión por eliminar las diferencias de los escolares pretendiendo que todos sean más iguales, algo, por otra parte, completamente imposible.

Incluso se afirma que la escuela está para promover la igualdad. Mejor podríamos decir con Eisner que:  “The good school, as I have suggested, does not diminish individual differences; it increases them. It raises the mean and increases the variance’’ (Eisner, 1999, p.660).

Un sistema educativo mejor es aquel que promueve la individualización educativa y la flexibilidad curricular, permitiendo que cada alumno pueda llegar tan lejos como su capacidad y motivación permitan, a tanta velocidad como sus condiciones personales para aprender faciliten, con tanta amplitud como su curiosidad intelectual y creatividad favorezcan.

¿No es posible realmente una escuela así? ¿Están realmente los sistemas educativos condenados a perseguir la abstracción del “alumno medio” para siempre? ¿No podríamos conseguir que los profesores se convirtieran en facilitadores del aprendizaje de sus alumnos en lugar de protagonistas del trabajo escolar? ¿No podríamos hacer de la escuela verdaderos centros de aprendizaje en lugar de ámbitos prioritariamente de enseñanza?

Lo primero que habría que hacer es determinar, por paradójico que parezca, "qué deben saber y saber hacer" los alumnos en cada materia y a cada edad, precisamente para poder evaluar el grado en el que se logra lo que se pretende. Esto, en términos técnicos, significa determinar los estándares de contenido de las diversas materias, algo que ya hicimos en Navarra hace años. Os hablaré de esto en un próximo post.

4 comentarios:

  1. Tomo como referencia su frase: "obsesión por eliminar las diferencias de los escolares pretendiendo que todos sean más iguales".
    Es cierto, y no solo son los gestores políticos, sino también somos los propios padres y madres. Yo he participado, estos días en varias reuniones de padres/madres, el tema de la LOMCE está dando mucho que hablar, y hay una verdadera obsesión para que todos los alumnos consigan lo mismo.
    La única manera de igualar es: frenar al que tiene mayor capacidad y potenciar al que tiene menos. Lo segundo creo que nadie lo puede cuestionar, pero no dar oportunidades al que puede, ¿en que sociedad vivimos?.
    Saludos a todos
    Miguel M.

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  2. La flexibilidad curricular es el camino, sin duda, ya que nos hemos dado cuenta de que muchos grandes talentos se desperdician por no aplciarse, y mucha gente en general, se puede sentir realmente frustrada al no conseguir mejores resultados, dando como consecuencia fracaso escolar. O lo que es más grave el desinterés de los chicos por aprender, sindo algo natural.
    Creo en el establecimiento de mínimos, de la disciplina, pero también en el equilibrio con el individuo, para que el grupo le dé fuerza, pero también le permita crecer.

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  3. Miguel y Valentina, estoy de acuerdo con vuestros comentarios. Seguimos empeñados en igualar por abajo y eso es un drama que no entiendo como no se ve. Por otra parte, como voy tratando de demostrar en el blog, hay recursos que permiten diferenciar. Mostraré más proximamente. Si no se hace es porque quien tiene responsabilidad prefiere mirar hacia otros lado.
    el lunes hablo del establecimiento de estándares en el sistema educativo español, ¿por qué no se hace? Yo tengo mi idea...
    Saludos

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  4. Estimado Javier,
    Permítame unas , absolutamente subjetivos.

    Tengo comprobadísimo que en un grupo "normal" si se les intenta igualar "por arriba" todos los niveles mejoran significativamente. Por tanto, ese empeño en pensar (y educar pensando) que nuestros hijos son unos incapaces, que se van a traumatizar por no aprobarles, por ponerles deberes, por exigirles un esfuerzo (y un resultado de acuerdo con su esfuerzo y capacidad) etc etc lo que provoca es que los estemos creando unas generaciones de niños "bobones" (en el sentido de poco preparados, poco tolerantes a la frustración, a que hagas lo que hagas el resultado va a ser bueno, etc), porque los seres humanos tendemos en general a la ley del mínimo esfuerzo.

    Por otro lado también vivimos en un país envidioso, donde lo excelente en vez de alabarlo se vitupera. Y no solo a nivel particular.
    Como muestra señalar que en la Comunidad de Madrid (hablo de memoria) se propuso crear institutos donde la excelencia se reconociera, aceptando solo a chicos con una nota media alta o muy alta.
    Los comentarios de la noticia en los foros estaban trufados de comentarios (mediatizados por un sentido ideológico absolutamente retorcido) atacando esta iniciativa asegurando que se creaban colegios elitistas, solo para unos pocos privilegiados, etc -asociándolo a las oportunidades económicas de cada cual- y no entendiendo que sí, era solo para unos pocos efefctivamente, pero poco tenía que ver con la capacidad económica de cada cual, pero era una oportunidad para destacar la capacidad intelectual y aprovecharla para el futuro de nuestro país. Esta gente que después critica la fuga de cerebros, no entiende que los cerebros no nacen y crecen en la Universidad, y que muchos talentos se quedan en el camino.

    Por último, también estamos llevando a considerar la Naturaleza como un nuevo dios al que hay que adorar- y sigue siendo opinión subjetiva- No se trata de ignorar el aprendizaje necesario y obligatorio del respeto a la Naturaleza y seres vivos; se trata de que no se centre toda la atención en ella. Se deja muy de lado la rama científica en las escuelas, cuando un futuro químico puede encontrar la solución definitiva para descontaminar X, un biólogo encuentre su superalga que posibilite la creación de Y, un físico por fin haga accesible una energía barata y universal, etc etc.

    Probablemente tenga una percepción equivocada de lo que sucede, sin embargo lo constato a diario en el entorno en el que me muevo.

    Aprovecho para darle las gracias por su impagable labor y sus interesantísimas aportaciones al mundo de las altas capacidades, especialmente en lo que afecta a la educación. ¡Ojalá algún día la mentalidad cambie!

    Un cordial saludo.

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